El Instituto Schiller te invita a participar en una videoconferencia internacional:

EL FUTURO DE LAS AMÉRICAS ESTÁ
EN LA NUEVA RUTA DE LA SEDA

4 de mayo de 2017
de 19:00 a 21:30
(hora del Este de Estados Unidos)
de 18:00 a 20:30
(hora Cd. de Méx. y Lima, Perú)
vía www.Larouchepub.com/spanish

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Expositores:

No solo es posible ahora, sino urgente, que todas las naciones se asocien al nuevo progreso y cooperación tecnológica, científica y económica que China ha pro-puesto en su programa de la "Nueva Ruta de la Seda". Este 14 y 15 de mayo, cuando más de 20 jefes de Estado y más de 1,000 expertos y representantes institucionales de todo el mundo se reúnan en Pekín, las naciones de las Américas tendrán la oportunidad de unirse a China y a Rusia para hacer que esta iniciativa se convierta en una realidad a nivel mundial, en una nueva plataforma econó-mica para el planeta.

La reunión se celebrará en momentos en que la tota-lidad del sistema financiero del transatlántico está al bor-de de la desintegración sistémica, y en que sus institucio-nes enfrentan un creciente desprecio y repudio popular, como se vio en el voto del Brexit y en las elecciones pre-sidenciales en EU en 2016.

Hace 20 años, Helga Zepp-LaRouche, fundadora del Instituto Schiller, dio el discurso de apertura en una confe-rencia en Pekín precisamente sobre esta iniciativa, y las presentaciones en esa conferencia se publicaron en un informe titulado, El Puente Terrestre Eurasiático: La “Nueva Ruta de la Seda”, locomotora para el desarrollo de la economía mundial. Conocida desde 1997 como “La Dama de la Ruta de la Seda”, Helga Zepp-LaRouche y el Instituto Schiller han sido a lo largo de las dos décadas pasadas la autoridad descollante a nivel mundial con res-pecto a este programa, fuera de China misma.

En años recientes, el Instituto Schiller ha elaborado ese concepto con la propuesta del Puente Terrestre Mun-dial: una nueva plataforma económica mundial, la cual requiere que la investigación y desarrollo en las fronteras de la tecnología espacial y la fusión termonuclear, en par-ticular, sean “el motor científico” para “derrotar a los enemigos comunes de la humanidad: la tiranía, la pobre-za, las enfermedades, y la guerra misma”, como afirmara el entonces Presidente de EU, John Kennedy, en su dis-curso de toma de posesión en enero de 1961.

Glass-Steagall y las Cuatro Leyes de LaRouche

Las Cuatro Leyes, una reformulación hecha por el economista estadounidense Lyndon LaRouche de los principios contenidos en los cuatro informes del secretario del Tesoro de EU, Alexander Hamilton, que crearon el Sistema Americano de Economía, un Sistema diametral-mente opuesto al sistema británico especulativo de sa-queo, es la base para que todas las naciones de las Amé-ricas, incluido EU, se unan a la Nueva Ruta de la Seda, también conocido como la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China. La Primera Ley de LaRouche, la restauración de la Ley Glass-Steagall de 1933 de Franklin D. Roose-velt, que totalmente separa la banca comercial productiva de la banca de inversión especulativa, y castiga severa-mente a esta última, es una política que ya fue respalda-da por el entonces candidato Donald Trump en la campa-ña presidencial del 2016, que está plasmada en las plata-formas tanto del Partido Demócrata como del Partido Re-publicano, y que el nuevo gobierno de Trump ha reafirma-do como propósito en varias ocasiones desde su toma de posesión. Pero la ley Glass-Steagall aún no ha sido resta-blecida por el gobierno de Trump, aunque Wall Street es-tá en pánico de que lo puede hacer en cualquier momen-to.

Junto con la Glass-Steagall, hay que reorganizar la banca nacional en base a los principios de Hamilton; diri-gir crédito no especulativo a la producción física en gene-ral; y colaborar con Rusia, China, India y otras naciones para trabajar conjuntamente en el programa espacial, co-menzando por el retorno a la Luna, para explotar ahí el helio-3 como combustible para la primera generación mundial de reactores de fusión termonuclear comerciales.

Alianza con China

China, la economía #1 del planeta, está dando el liderazgo mundial para ese cambio de paradigma necesa-rio: ha sacado a 700 millones de personas de la pobreza en unos 30 años; está añadiendo 2,000 km de ferrocarri-les de alta velocidad a su red nacional de trenes de alta velocidad, que ya ha crecido a 20,000 km y se espera que llegue a 50,000 km para el 2030; y está dedicada al desa-rrollo de la energía nuclear, construyendo más plantas nucleoeléctricas que cualquier otro país del planeta.

Pero China también está invirtiendo a gran escala en otros países, con su Iniciativa de la Franja y la Ruta, en la que ya cooperan más de 70 naciones, y que cubre dos tercios de la población de la Tierra, junto con el 75% de sus recursos energéticos.

Para sobrevivir y prosperar, las naciones de las Amé-ricas tienen que abandonar al Titánic financiero que se hunde de Wall Street y la City de Londres, y unirse a la Iniciativa de la Franja y la Ruta, con todo y su énfasis científico en la exploración espacial y la energía de fusión termonuclear. Entre los grandes proyectos de infraestruc-tura para Iberoamérica están:

* China ha ofrecido construir uno, o varios, ferrocarri-les bioceánicos para conectar las costas del Atlántico y del Pacífico en Sudamérica. Hay que lanzar esos proyec-tos de inmediato, se deben conectar a un corredor ferro-viario de alta velocidad que corra norte-sur y que cruce el Tapón de Darién para conectar a Sudamérica con Améri-ca Central, México y Norteamérica. Ésta a su vez se debe conectar con el creciente Puente Terrestre Eurasiático mediante un túnel debajo del Estrecho de Bering.

* Empresas chinas han ofrecido construir un Gran Canal Interoceánico en Nicaragua. Eso debe proceder a toda velocidad, ya que es de importancia económica deci-siva para toda la región, incluso para resolver los proble-mas asociados de la emigración a gran escala y del nar-cotráfico internacional, controlado por los mismos bancos de Wall Street y la City de Londres que están detrás de la burbuja especulativa de $2,000 billones del sistema ban-cario de occidente.

* China ha ofrecido construir ferrocarriles de alta ve-locidad en México. Pero éstos se congelaron como resul-tado de la descarada presión que la Casa Blanca de Oba-ma y la Corona Británica le impusieron a México. Hay que retomar esas obras de inmediato, como parte de la tarea de reemplazar la desastrosa política de Wall Street del Tratado de Libre Comercio (TLCAN).

Hay que poner énfasis especial en la propuesta de un ferrocarril que conectaría puertos mexicanos en las costas del Pacífico y del Golfo de México, mediante un ferrocarril de alta velocidad que cruce el Istmo de Tehuan-tepec, tal y como lo propuso el entonces presidente José López Portillo, entre otros.

El ofrecimiento chino de cooperación “ganar-ganar” está abierto a todos: es la perspectiva concreta para su-perar la geopolítica y forjar un nuevo paradigma clásico para las metas comunes de la humanidad.


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