Escritos y discursos de Lyndon LaRouche

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Mensaje Presidencial internacional
de emergencia de Lyndon LaRouche — transcripción

Por Lyndon H. LaRouche, Jr.

8 de septiembre de 2011


La siguiente es la transcripción en español del mensaje que dio Lyndon LaRouche en un video que se puede ver, en el portal electrónico de LPACTV.

LYNDON LAROUCHE: Desde este domingo pasado, el mundo transatlántico ha entrado ya en una crisis de desintegración económica general, peor que la de Europa del siglo 14. En tanto que este Presidente, Barack Obama, siga como Presidente, siga en el cargo, no sólo Estados Unidos, sino también la región de Europa Occidental y Central, se ven sumidos en una crisis de desintegración como la de Europa del siglo 14, la nueva era de tinieblas del siglo 14 de Europa. Si permitimos que ocurra de ese modo, probablemente será mucho peor aún que la del siglo 14 de la Europa medieval.

Hay una alternativa que se debe adoptar ya, de inmediato. Si existe la voluntad para emprender la acción necesaria, hay una opción bajo nuestra Constitución Federal de EU, mediante la cual no solo se puede llevar a nuestro Estados Unidos hacia una recuperación económica genuina, sino que nuestra acción inmediata, bajo la Constitución, emprendida ya, podría llevar a nuestra república a una recuperación genuina del hundimiento en la oscuridad en que nos hemos sumido, desde que se rechazó mi proyecto de Ley de Protección a la Banca y a los Propietarios de Vivienda de julio-agosto de 2007, la cual se presentó para que la adoptasen los estados federales en ese momento.

En lugar de esa reforma, los miembros del Congreso de EU y la Presidencia federal actuaron en ese momento, y desde ese momento en adelante, para sumir a nuestra república en una espiral descendiente de medidas que ahora han volcado a nuestra república en lo que se ha convertido en la mayor crisis económica del grupo de naciones transatlánticas, en la historia hasta ahora.

Ahora, desde este último fin de semana, comenzando con este lunes pasado, la economía ha caído, hasta ahora, en la crisis de desintegración financiera más pronunciada de la historia transatlántica moderna. Afortunadamente, nuestra república se puede salvar todavía en este momento.

Como lo saben muchos, yo tengo un récord de ser uno de los pronosticadores económicos destacados en nuestro Estados Unidos durante las últimas décadas, como en mi pronóstico singularmente exitoso de 1971, mi pronóstico de la depresión económica de Richard Nixon, y también de la profunda recesión de 1980, la pronunciada recesión desatada por el gobierno de George W. Bush Jr., y ahora, el espectáculo espantoso que presenta el gobierno de Barack Obama.

Ahora, las violaciones que ha hecho el gobierno de Obama a la Constitución Federal, basada en principios, de nuestra república, se juntaron a la acción de Obama que ha sumido a nuestro Estados Unidos en una forma de depresión de la cual nuestro Estados Unidos podría no recuperarse nunca en su forma presente. La acción necesaria en este momento es impedir que el actual Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se apoye en el tipo de trucos sucios que ya ha disfrutado el Presidente Obama, y obstaculice la presentación necesaria para su votación ante el Congreso de la restauración de la moción de Franklin Delano Roosevelt.

Sin la destitución del cargo del Presidente Barack Obama, la situación de nuestra república ha llegado ya al punto de que, si sigue operando bajo el Presidente Obama en el cargo, significaría el fin de nuestro Estados Unidos, pronto, bajo su Constitución actual. Por fortuna, hay una alternativa: Si actuamos muy pronto para adoptar esas opciones constitucionales necesarias, el remedio es asequible, plenamente constitucional, si hallamos suficientes líderes entre nosotros con las agallas para hacer lo que es constitucionalmente legal, y es ya el único medio constitucional visible y el curso de acción necesario para salvar a nuestra república, de lo que es ahora un virtual suicidio económico de nuestra nación.

Yo ahora arriesgo el todo por el todo, como quien se ha mostrado uno de los principales economistas y otros de nuestra república, que está más que dispuesto y más que calificado plenamente para presentar esa opción. Públicamente, aquí y ahora, consideren las siguientes medidas más necesarias urgentemente en este momento: Hay dos acciones absolutamente indispensables, que se tienen que adoptar y llevar a cabo con urgencia, si es que se ha de rescatar a nuestro Estados Unidos del desplome actualmente acelerado, hacia la precipitación prácticamente sin remedio en una crisis de desintegración económica general.

Primero, debemos expulsar a Barack Obama del cargo, de inmediato. Hay dos opciones disponibles principalmente para hacerlo. La primera de ellas, es el enjuiciamiento político del Presidente sobre la base de fundamentos disponibles, tales como su violación de las disposiciones constitucionales de los Poderes de Guerra. La segunda, es su destitución del cargo bajo las disposiciones constitucionales existentes de la 25ava Enmienda de EU. Solo con la suspensión de este Presidente de su cargo sería probable que Estados Unidos pueda ser rescatado de la caída precipitada en una virtual muerte económica. Sin embargo, la dudosa salud mental de este Presidente, y el acendrado aborrecimiento de él y sus asociados, demuestran el caso a favor de la destitución del Presidente urgente y pronta del cargo, por motivo de conocidas ofensas que merecen el enjuiciamiento político, y la salud mental de ese Presidente que se puede calificar de deficiente.

Ambas cuestiones son solo medios para que no cause ningún daño políticamente al bienestar general de nuestra república. En cuanto consideremos esas fuentes de solución disponibles, que se tienen que utilizar para el rescate de nuestra república de lo que sería de otro modo prácticamente su muerte política inmediata a manos del Presidente Obama, y de sus amos imperiales británicos, pronto habremos rescatado a la nación, tomando las medidas necesarias para organizar un proceso de recuperación económica general de nuestra república.

Ahora, consideren las medidas que son necesarias para rescatar nuestra república, ya.

1. Incapacitar el poder de Barack Obama para sabotear las medidas legítimas para destituir a ese Presidente de la posición de poder, que pudiera intentar utilizar para impedir el apoyo legítimo a la reinstitución de la ley Glass-Steagall original.

2. Esa medida, la ley Glass-Steagall, sería suficiente para atar de manos a un Presidente corrompido al efecto de impedirle que utilice el poder del cual dispone, para este motivo. Su bloqueo ilícito de la necesaria repromulgación de la ley Glass-Steagall original, es la cuestión decisiva.

3. Esta acción legítima en su contra separa las políticas de endeudamiento legítimas de la forma especulativa adoptada por agencias tales como Wall Street y sus semejantes extranjeros.

4. Se debe mejorar la ley estadounidense para sustituir las nociones de dinero, por un sistema de crédito federal constitucional de EU.

5. Dado que el residuo de los activos monetarios recuperables en Estados Unidos se encuentra en los límites de los balances que quedan al crédito de EU, será suficiente emprender una recuperación con estos recursos. Se debe emplear el medio del sistema de crédito denominado en dólares estadounidenses para misiones tales como esa.

La recuperación de Estados Unidos y los estados federales de esta crisis, está ahora en nuestras manos. Yo he aparecido en esta forma, en esta ocasión, para conducir a un grupo de personas, que son patriotas de nuestra nación, que tienen competencias en las cuestiones de que he hablado aquí hoy, de las medidas que se tienen que tomar de inmediato a fin de rescatar a nuestra república de la gran crisis, la amenaza de destrucción, que ahora pende sobre ella.

En el proceso de la política hay muy poca gente que en realidad, en un momento como este, son capaces, tienen el valor y el discernimiento, para guiarse para tomar el tipo de acción necesaria para dirigir a esta nación fuera de su propia autodestrucción ahora. Hay mucha gente que dirá, "Bueno, si el momento fuese oportuno, yo lo apoyaría. Si el tiempo fuese oportuno, yo lo haría. Si el tiempo fuese oportuno, ¡yo mismo recomendaría eso!"

Pero cuando se trata de asumir que las cosas se hagan, que se adopten, solo hay una minoría de las llamadas "personalidades destacadas" de esta nación, los llamados parangones de liderazgo de esta nación, solo un puñado que no se desmoronará ni se esconderá en la oscuridad para evitar tomar la responsabilidad de instrumentar estas medidas.

Solo hay un puñado de personas en este Estados Unidos que pueden "dar un paso al frente", como diríamos, para afirmar estos puntos de vista. Hay un número más limitado de quienes pueden decirlo realmente, como yo lo digo ahora. Ese es el caso en todas las crisis. La gente diría, "Si, bueno, sí todos estamos de acuerdo, lo aprobaremos, votaremos a favor de eso". Y yo me he sentado ahí, y me he parado ahí, y miré, y miré, y miré, ¡y miré! Y he mirado por años este tipo de cosas, y nunca ninguno de esos hacedores de buenas obras realmente han dado un paso al frente para asumir responsabilidad de una acción que pudiera poner en riesgo sus carreras. Ellos dirían, "No es él momento para que yo actúe. Soy un héroe, pero no es el momento para que yo muestre esa cualidad maravillosa".

Y por lo tanto, siempre que se llega en la historia de la humanidad, en cualquier gran movimiento, a rescatar a una gran nación de su propia insensatez, solo un puñado de las llamadas personalidades destacadas de una nación va a dar un paso al frente, para unirse en la misión tal como la que yo he formulado aquí. Yo soy uno de ellos. Yo asumo la dirección en esta cuestión. Esto no es absurdo, en lo absoluto. Después de todo, he sido un líder de esta nación por mucho tiempo. Pero no siempre popular en ciertos círculos de Wall Street y lugares similares.

Por ejemplo, tomen el caso de la Iniciativa de Defensa Estratégica (IDE). Bueno, ciertamente, fue rechazada, a final de cuentas, por la Unión Soviética, por un líder muy malo de la Unión Soviética, que probablemente murió de un ataque de culpabilidad. Pero en ese momento, yo había organizado lo que se llegó a conocer como la IDE en 1982-83.

Yo lo había organizado, y la gente se unió a mí. Personas destacadas de naciones extranjeras, no solo de Estados Unidos sino de otras naciones: dirigentes de Alemania, personalidades destacadas de Alemania, personalidades políticas, generales retirados importantes, veteranos del período de la Segunda Guerra Mundial; en Francia, líderes de los remanentes del movimiento gaullista de Francia, las fuerzas militares, los líderes militares de Francia, y otros. Habíamos emprendido acciones similares en lugares como Argentina, otros lugares. Los habíamos reunido, e incluso en la Unión Soviética, muchas personas en la Unión Soviética no solo habían suscrito sino que habían ayudado a construir el diseño para un acuerdo, llamado Iniciativa de Defensa Estratégica.

De modo que, no soy precisamente desconocido en posiciones destacadas de Estados Unidos y Europa y otras partes. Entonces, yo soy uno de esos que vienen de lo que aparentemente es tras bastidores, para dar el paso al frente, como de entre los líderes reales de esta nación: los que darán un paso al frente, y están dispuestos a asumir el riesgo para actuar en un momento en que esa acción es necesaria. Y eso es lo que hago ahora.

La solución con base a principios

Ahora, ¿qué vamos a hacer? Lo que vamos a hacer, es que vamos a regresar a los principios sobre los cuales se fundó esta nación, los principios de un sistema de crédito.

Ahora bien, la situación es esta: Estamos tan quebrados como nación, que ningún curso de acción ordinario bajo las normas de conducta actuales salvará esta nación de su autodestrucción, en el futuro inmediato. Estamos a punto de ser aniquilados, si seguimos en el curso actual. No solo Obama. Obama, obviamente, tiene que ser destituido del poder. Eso no quiere decir que se le va a expulsar; quiere decir que se le va a quitar del poder. Probablemente resultará con lo debido en tanto que es un caso mental, porque es un caso mental. Se le debe sacar del cargo en tanto que es un caso mental. Eso es rápido y compasivo; nadie tiene que resultar muerto, excepto de remordimiento; quizás tenga un arranque de remordimiento o algo por el estilo. Pero tiene que ser destituido del cargo, ya, destituido de modo efectivo. Podría quedarse quieto ahí, pero está en la horca, la picota política, diríamos, en espera de ser juzgado.

Mientras tanto, volverlo impotente en el poder significará que otras personas en nuestro gobierno se podrán mover con la ley Glass-Steagall.

Ahora bien, la ley Glass-Steagall misma no salvará a la nación. La ley Glass-Steagall es necesaria, como parte de los pasos que se deben dar y para rescatar a esta nación de la bancarrota absoluta, pero ella, por sí misma, no salvará a esta nación.

Por ejemplo: no podemos utilizar una forma normal de reforma del sistema monetario de Estados Unidos. La situación es demasiado mala, y demasiado urgente. Por lo tanto, vamos a tener que avanzar desde el tipo de sistema monetario que teníamos, no un sistema monetarista, sino el sistema monetario que teníamos en otros tiempos, como en la época de Roosevelt, para hacer algo que Roosevelt realmente no intentó hacer de modo explícito: Esto es, poner la nación de nuevo bajo la disposición de su Constitución original, para que funcione como un sistema de crédito, en vez de un sistema monetario. No hay dinero suficiente que podamos crear, legal y prudentemente, para salvar a esta nación. Hemos llegado demasiado lejos, por demasiado tiempo, en especial desde 2007.

Por lo tanto, vamos a tener que avanzar hacia lo que se consagra en nuestra Constitución Federal original, hacia un sistema de crédito. En otras palabras, el gobierno federal, bajo la ley, tendrá en lugar de un sistema monetario, un sistema de crédito. Y el sistema de crédito se utilizará, no solo para regresarles los empleos a la policía, los bomberos y otras personas necesarias a nivel estatal esencial; para que las instituciones federales que son necesarias vuelvan a emplear y a funcionar; pero vamos a tener que ir más allá de eso. Vamos a necesitar un motor muy grande y poderoso para una recuperación económica genuina, no solo de Estados Unidos, sino también de las naciones que son amistosas, digamos, o que se volverán amistosas de Estados Unidos.

Ahora mismo, por ejemplo, en Europa, en Europa Occidental, desde la costa de España y Portugal hasta las fronteras de Rusia, no hay soberanía en Europa continental: Ha sido destruida por el sistema actual. Por lo tanto, Europa está anulada ahora mismo. No tiene viabilidad a largo plazo. Está a punto de desmoronarse, a desintegrarse ante nuestros ojos.

No podemos dejar que Europa se derrumbe ante nuestra mirada, de ese modo. Pero Europa no puede actuar de modo eficaz, excepto sí Estados Unidos actúa primero.

Ahora bien, ¿Qué sucederá? Si Estados Unidos actúa de modo acorde con lo que he dicho aquí hoy, entonces vamos a avanzar. Vamos a crear nuestro sistema económico basado en el crédito, como lo estipula la constitución de modo explícito, y el Presidente Roosevelt de modo implícito. Vamos a hacer que nuestra nación funcione, de inmediato.

Eso creará un reto a las naciones europeas, en especial a las de Europa Occidental y Central, porque si nosotros hacemos eso, si nos rescatamos a nosotros mismos, entonces todo el sistema monetario europeo, a como está organizado actualmente, se derrumbará de inmediato. No tiene que llegar al derrumbe real; va a llegar a la puerta del derrumbe, y es muy importante que les explique a nuestros amigos europeos lo que les vamos a hacer y ¡lo que vamos a hacer por ellos!

Lo que vamos a hacer, es decirles que se nos unan en una reforma de sistemas monetarios o similares, que le permita a Europa seguir el mismo curso que nosotros seguimos. Vamos a crear un sistema de crédito conjunto: Lo que vamos a hacer con Europa, en cooperación con Europa -y con Rusia, y con China y con India, y demás- lo que vamos a hacer es establecer el tipo de sistema de crédito que será universal entre estas naciones. Vamos a avanzar con el crédito, como una manera de invertir en la acumulación de los poderes productivos del trabajo en toda esa región.

Y eso va a ser bienvenido en China. Va a ser bienvenido en India probablemente. Por supuesto que será bienvenido por la gente apropiada en Rusia, y no me refiero a los derechistas. Y por lo tanto, crearemos lo que Roosevelt se propuso en Bretton Woods. Franklin Roosevelt tenía el propósito de crear un sistema de crédito internacional, que había negociado con gente como José Stalin, que no era la persona más fácil con quien lidiar en el mundo, pero Roosevelt tuvo éxito en conseguir ese tipo de acuerdo.

Vamos a unir al mundo en torno a un sistema de crédito. Vamos a construir un sistema basado en alta tecnología. Vamos a aumentar los poderes productivos físicas del trabajo per cápita; vamos a emprender grandes operaciones dentro de Estados Unidos, como NAWAPA, la Alianza Hidráulica y Energética de Norteamérica, ese sistema en particular. Ese sistema será el motor, y el motor necesario en la escala requerida no sólo para salvar esta nación, sino para iniciar un curso de crecimiento acelerado, un papel acelerado en términos de programas espaciales, en términos de todo tipo de cosas a las que Estados Unidos dará vida, en su espíritu, su espíritu natural.

Tenemos a la gente que ha estado desempleada desde hace mucho tiempo, que son como yo. Algunos dicen, "¿Por qué no los jubilan?, ya están viejos". Pero no estamos muertos, y no somos tontos, y eso es una ventaja. Y por lo tanto, vamos a crear un nuevo futuro para la humanidad. El tipo de futuro que Franklin Roosevelt concibió como sistema de crédito, utilizado para reconstruir un mundo destrozado.

Podemos hacerlo. Va a funcionar. Simplemente tenemos que hacerlo ¡muy rápido! Porque gente como yo nos estamos poniendo un poco viejos, digamos, "algo anticuados", y por lo tanto tenemos que lograr que esto empiece cuando aún estamos por acá. Y no tenemos opción, porque si no lo hacemos de inmediato, de cualquier modo vamos a morir. Todos vamos a lo mismo.

Ha llegado el momento en que tenemos que tomar las decisiones que salvarán esta nación del infierno, salvarán a Europa del infierno, salvarán al mundo del infierno. Se puede hacer. Se puede hacer solo dentro de los límites de la Constitución Federal, y la intención de esa Constitución Federal, de los fundadores de ese sistema de crédito, de los fundadores de nuestro sistema de república.

Se puede hacer y se tiene que hacer. Y se tiene que hacer ahora. Si no lo hacemos, no sabemos qué tipo de infierno van a sufrir nuestro pueblo y los pueblos de otras naciones, si nosotros no logramos este cambio ahora. Esta es la mayor emergencia que yo conozca en toda la historia moderna; posiblemente, también, en la historia medieval.

Se tiene que hacer. Se tiene que hacer ahora. Se puede hacer dentro de las disposiciones de nuestra Constitución Federal, y solo dentro de las estipulaciones de nuestra Constitución Federal. Porque, solo si actuamos con base a nuestros propios principios, que es la Constitución Federal original, se puede respetar y defender nuestra acción. Por lo tanto, tenemos que actuar totalmente dentro de lo estipulado por nuestra Constitución Federal original, y no desviarnos del propósito de esos principios en ningún punto. Porque lo primero que debemos mantener es el crédito, la credibilidad, de la acción que estamos realizando. No podemos avanzar incluso hacia medidas atractivas, que violen eso, porque nuestra nación ha ido demasiado lejos demasiado tiempo en las violaciones de su propia Constitución.

Tenemos un contrato con nuestro pueblo, el pueblo de nuestra república, que quizás no entienda plenamente todas estas cosas, pero va a mirar atrás, y se va a preguntar, si le estamos dando gato por liebre. Por lo tanto, no solo debemos actuar de acuerdo a la intención de nuestra Constitución original; tenemos que poner énfasis repetidamente y explicar una y otra vez que nos ceñimos al compromiso que representa nuestra Constitución. Porque debemos garantizar la confianza perdida de nuestro gobierno, bajo presidentes tales como el pobre George Bush Jr., o Barack Obama, esta pobre criatura miserable.

Tenemos que recuperar la confianza de nuestro propio pueblo, la confianza de que actuamos de acuerdo con la intención de nuestra Constitución Federal. No nos debemos desviar de eso. Debemos discutir constantemente eso con la gente, recordarles esto, recordarle a la gente esto, y actuar solo bajo esas instrucciones.

El tipo de acción de emergencia, la cual represento y de la que hablo aquí de este modo hoy, significa recuperar la confianza de nuestro pueblo, la confianza recuperada de nuestra gente, ¡que ha perdido por completo la confianza en los partidos principales de nuestra nación! ¡La gente ya no confía en los partidos políticos principales! La mayoría del pueblo detesta a nuestro Partido Republicano, a nuestro Partido Demócrata, por las acciones traidoras que han cometido, en contra de los intereses vitales, ¡y a causa del enorme sufrimiento de cada vez más y más de nuestro pueblo! ¿Nos van a decir que ustedes, estos partidos, representan al pueblo? ¡Ellos han perdido toda la confianza del pueblo!

Debemos restaurar la confianza. Nos debemos ceñir estrictamente a la intención de nuestra Constitución, su propósito original. No nos debemos salir de los límites de eso, sin el pleno consentimiento del pueblo estadounidense para los cambios que se hagan. Y solo sobre esa base puede gente como yo, que somos ciudadanos prominentes de nuestro Estados Unidos, pero que no se nos ha dado el poder de gobierno, pero que llegaremos a actuar en concierto, a nombre de nuestro gobierno, de acuerdo a los principios sobre los cuales se forjó nuestra Constitución. Dentro de esas facultades limitadas que tenemos, tenemos que proponer que nos ciñamos a esos principios, y dejarle claro al pueblo, una y otra vez, y otra vez, que es en su interés, y de acuerdo con el principio de nuestra Constitución, que nos aventuramos a actuar, en una iniciativa para salvar a esta nación del infierno, ¡ahora mismo!

Gracias.