Escritos y discursos de Lyndon LaRouche

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Lo que ya había conocido Max Planck:

LA VERDADERA MENTE HUMANA

Por Lyndon H. LaRouche, Jr.

14 de junio de 2011


Una de mis colegas del "Equipo del Sótano" respondió a mi escrito sobre este tema con material escrito relacionado, y con comentarios de ella sobre el tema de la verdadera mente humana (como algo distinto al cerebro), presentándome algunos extractos relevantes de lo que Max Planck ya había reportado sobre el tema, como en su "El significado y los limites de las ciencias exactas". Los escritos de Planck sobre ese tema no se pueden separar de sus intercambios con Wolfgang Köhler sobre la psicología superior de la mente humana.


Desde hace mucho tiempo he sostenido el criterio sobre el tema de la composición artística clásica, de que el principio de la metáfora que sustenta al principio de la creatividad humana del cual depende la creatividad científica, exige que no supongamos que la percepción sensorial nos da una imagen del objeto que realmente observamos; sino que, esas percepciones son, para decirlo así, prácticamente "sombras" que han sido emitidos por el objeto en cuestión. Por lo tanto, a menudo yo he sugerido que, si observamos las huellas que dejan atrás los pasos de un caminante, nos debemos imaginar la criatura que esta dejando ese rastro, como si, en cierto sentido, hubieran sido hechas por una "criatura" invisible a las huellas como tal. Una vez que se ha introducido esa "criatura" mediante esa suposición, se procede con la siguiente " hipótesis indirecta", de que "algo" genera y deja ese rastro de huellas, pero, no podemos suponer que una especie humana que actúa volitivamente se pueda tratar solo como un objeto finito, o una serie de objetos; por lo tanto, no podemos suponer, automáticamente, que el rastro de las huellas y también eso que ha creado esas huellas, sean imágenes ontológicamente equivalentes en un sentido funcional. Después de todo, la vivencia de las imágenes atribuidas de cada par, es solo un fenómeno. ¿Podría un mero fenómeno ser la causa de aquellos fenómenos?

El hecho es que ha pasado mucho tiempo desde que una practica competente de ciencia física, o materias relacionadas, pudiese tolerar una noción de "certeza sensible" fundamentada en la evidencia de las cinco cualidades propias de la percepción sensorial, sin que fuera el hazmerreír de los científicos serios. En la actualidad la humanidad tiene acceso a una masa creciente de modos de percepción, una masa que supera, con mucho, a los cinco que vienen en el paquete con el infante recién nacido.

La certeza sensorial existe como ahora, incluso en culturas por otra parte civilizadas, pero los cinco sentidos de nacimiento, o las prótesis sustitutas para algunos de ellos, son ahora meramente los instrumentos con la ayuda de los cuales se ha adquirido una inmensa y creciente panoplia de "sentidos sintéticos", que sirven como aumento del poder del individuo y de su sociedad. Debe ser claro, incluso desde esta evidencia misma, que los cinco sentidos "originales", o algún dispositivo que los remplaza, constituyen medios sumamente necesarios, aunque monstruosamente deficientes, en la lucha por la existencia continuada de nuestra especia humana, y a cuenta de los desafíos cada vez más difíciles que tenemos que dominar si es que nuestra especia va a sobrevivir.

Sobre el tema de la música

Por ejemplo, Sky Shields ha estado dedicado recientemente a explorar la noción del tiempo como algo ontológico, un lugar de un asunto meramente de categorías formales. En este momento se halla en el proceso de, primero, tratar la distinción entre una simple serie de notas (con anotaciones de tiempo para cada nota que se ejecuta) y la percepción del principio del contrapunto bachiano que define el carácter de principio del efecto de una fuga de Bach sobre su público, respectivamente.

Esto es para destacar que una fuga de Bach no es en si misma, ontológicamente, un conjunto de una serie de notas. Es, mas bien, el efecto de una especie de proceso que ordena la ejecución adecuada y la verificación de las notas, no como una serie de tonos ordenados matemáticamente como tales, sino como algo que es, ontológicamente, la música, en tanto que la música real se distingue de la misma partitura. Las notas, como supuestos objetos discretos, y la música como proceso, no se han de escuchar en el mismo orden de existencias musicales como la mera secuencia formal de partículas de cualquier tipo en la partitura. La diferencia se podría reconocer como una distinción en la noción de "significado" del proceso, en lugar de una secuencia de objetos discretos. En otras palabras, lo competente requiere la noción de Wilhelm Furtwangler de "interpretar entre notas".

La cuestión en que estamos atareados yo, junto con Sky y con nuestros colegas en este proyecto, en nuestras respectivas misiones paralelas en este respecto, es que, por ejemplo, cada uno utiliza referencias intrínsicamente irónicas con el propósito de mostrar el sujeto pertinente en cuestión, como en la referencia a esos ejemplos cruciales. Nuestra intención compartida es clarificar la diferencia en significado, en términos ontológicos, contrastando la paradoja de principios que se plantea al contrastar el "tiempo de reloj", como noción de tiempo de metrónomo como tal; con el paso del tiempo que se debe ordenar como la existencia ontológica -como lo destaca Furtwangler- de un tipo especial de proceso enunciado en el tiempo, definido físicamente, en vez del "tiempo de reloj" como tal.

Max Planck y Albert Einstein

Esto tiene que ver con la cuestión que nosotros, y otros, conocemos como una preocupación expresada por Max Planck y su asociado Wolfgang Kholer, con respecto al dialogo sobre esos asuntos que sostenían entonces. Esta es la misma cuestión que define la diferencia entre el concepto de quantum de Planck, y el significado contrario asignado al "quantum" por tales reduccionistas oponentes de Planck y Albert Einstein, como los que siguieron el propósito de personajes más perversos del siglo 20, los que encabezaban Bertrand Russel y sus devotos.[1] La importancia de ese trabajo de Planck y Einstein, merece ser escogido, aquí y ahora, como el contexto de este informe.

En realidad, como lo he destacado en comunicaciones anteriores, el tiempo como tal no existe como concepto independiente. El tiempo es algo educido, principalmente, por el tempo inherente que se puede atribuir a un proceso físico, mientras que el "tiempo" medible es de hecho medible solo como producto de las relaciones relativas expresada como una comparación de proporciones respectivas de proceso físico como tales, como lo habían indicado Vernadsky y sus círculos.

Hay un precedente bien establecido para el tratamiento de fraudes contra la ciencia tales como los de Mach y Russell respectivamente, como en el caso especifico del ataque al descubrimiento, por parte de Johannes Kepler, del principio de la gravitación universal. La de ellos es una noción de tiempo, como lo ha destacado Sky, asociada con la sandez reduccionistas del necio, pero vil Isaac Newton, y de la imagen bien conocida del desesperado antológico PierreSimon Laplace.

A pesar de ese par, Newton y Laplace, el método empleado por Kepler para el único descubrimiento autentico y original del principio de gravitación, a pesar de toda esa confusión particular, siguió siendo el tipo de precedente pertinente basado en principios en que, la esencia de ese tipo de paradoja empleada por Kepler para el descubrimiento de la gravitación, se resuelve implícitamente. Los valores son variables en términos de comparación de proporciones y relaciones; el tiempo es una expresión de un proceso físico, y no una noción tiempo per se estilo euclidiano, con existencia independiente. Es como educieron Vernadsky y otros: Solo el universo puede ser el que establece el reloj del tiempo, no al revés. La evidencia al respecto se define con toda justicia como elemental.

Por ejemplo:

La notable solución de Kepler al misterio de las orbitas planetarias en general, contrasta dos categorías de fenómenos respectivamente distintas, ambos localizables en el contraste de esas dos categorías ontológicas de coincidencias perceptibles sensorialmente denominadas visión y armonía. El resultado de eso, fue la definición del principio de gravitación mediante la paradoja ontológica de dos tipos de fenómenos empleados para definir, de este modo, un principio universal que no es ninguno de los dos, pero que es el producto expresado de su coincidencia irónica ontológica. Dicho de otra manera, dos categorías de sombras respectivamente excluyentes, de este modo, definen un principio que, en este caso, define una cualidad de principio físico universal, como en el descubrimiento singularmente original del principio de gravitación de Kepler.

La solución de Kepler, que es una consecuencia expresa y literal de la fundación de un sistema de ciencia moderna por el cardenal Nicolás de Cusa, como la Docta Ignorancia (1440) de Cusa, ha sido el punto de referencia notable para identificar la diferencia sistémica entre las tonterías comunes compartidas por los cuerpos de opinión oficial dominantes en las culturas romana y medieval, y esa revolución científica que es fundamento de toda la ciencia moderna competente, fundamento que se desprende de la revolución florentina asociada con el empleo que hizo Bruneleschi de la catenaria como un principio físico universal, no como una curva más. Siendo esta opción la que se empleó en vez de ser simplemente otra forma, representa una opción de solución a una paradoja ontológica, que incluye la dirección del descubrimiento de Bruneleschi, y también, el caso relacionado de la concepción del mundo del gran personaje del Renacimiento, Nicolás de Cusa.

Este caso, cuando se le considera a la luz de la referencia a la gran cultura clásica griega y egipcia ejemplificada por personalidades tales como la figura de Solon en Platón, y de los promotores de tal como Arquitas, Platón y Eratóstenes, toca más o menos audazmente la distinción sistémica que separaba las nociones en conflicto de la certeza sensible y la verdadera razón.

Ahora agrega a Vernadsky

La exposición moderna más significativa respecto a la esencia de esa distinción ontológica, en especial desde Godofredo Leibniz, la ha expresado después Bernard Riemman en términos medidos en consecuencias, en tanto que los logros revolucionarios de Riemman tienen seguidores tales como Planck, Einstein y el académico A. I. Vernadsky.

Estos últimos tres personajes, que son los gigantes intelectuales más destacados en la ciencia desde aproximadamente el inicio del siglo 20, se distinguen más por la importancia sobresaliente de su participación en un papel seminal diverso y combinado. Quiero decir su papel en hacer a un lado lo que se había convertido en las suposiciones más populares de la generalidad de los académicos de su tiempo, por haber sido los seguidores del descubrimiento subyacente del principio encarnado en los aspectos singulares del trabajo de Riemman.

Dicho esto, hasta ahora aquí, cuando se le considera en el marco de fondo desde el cual voy a proseguir ahora, conduce a los desarrollos ulteriores atinentes inherentes al resultado de los descubrimientos de Riemman.

Dicho todo esto, hasta ahora aquí, en relación a ese marco de fondo del que voy a proseguir ahora, continúo, de nuevo, el tema ahora familiar que se ha encontrado antes en mis escritos publicados sobre el tema de la naturaleza ontológica, sistémica y las funciones de la misma mente humana, como se ha de hallar en el impacto de los descubrimientos de Bernhard Riemann en tales como, de nuevo, Max Planck, Albert Einstein y Wolfang Köhler, en particular.

Este es un asunto que ya se ha convertido, recientemente, un asunto de frecuente y creciente atención entre algunos como los miembros del "Equipo del Sótano".

¿Qué es la mente humana?

Como ya lo destaqué antes, es un lugar común, aunque presunción errónea, que el conocimiento humano del universo, como "desde arriba hacia abajo", se limita al rol como de agencia que se le asigna supuestamente a las cinco cualidades distintas llamadas "percepción sensorial humana". El error relativamente más evidente en este punto de vista, es que es una opinión asequible a lo que se pudiera calificar, tiempo atrás, como personas regularmente educadas o por el estilo, pero que es, desafortunadamente, una expresión del hecho de que ese tipo de gente representa, en su mayoría, a los que se asocian con personas todavía victimas de la presunción popular como la de los engañados por el realmente especialista en magia negra, Newton; la engañosa noción de que "la percepción sensorial es certeza sensorial".

La falacia de esa presunción exactamente, debidamente señalada como incorrecta, se ha vuelto bien conocida con un entendimiento adecuado, solo, hasta ahora, entre una porción marcadamente limitada de la población total, una porción limitada incluso entre los que se clasifican como gente "bien educada" en las sociedades transatlánticas. Es justo decir que solo una fracción relativamente pequeña, incluso entre los graduados en ciencias de universidades prominentes, parecen tener hoy una comprensión clara de éstos asuntos en tanto asuntos ontológicos. Esto se demuestra por el hecho de que en las universidades hoy todavía repiten como pericos, la pintoresca y tonta doctrina del especialista en magia negra Issac Newton.

Este último defecto, incluso entre las personas que se podrían considerar "bien educados" y entre su estrato, en la actualidad, se expresa en un alto grado, en la adición muy diseminada a los axiomas reduccionistas del tipo de los del liberalismo británico moderno. Ese liberalismo tiene su raíz en la doctrina de una estimación meramente residual de la cualidad de certeza sensible que se remonta al punto de vista original de la innovación general de Paolo Sarpi en su modificación parcial del culto de Aristóteles, y al fruto de esos tipos entre los discípulos de Sarpi, que se expresa en el modelo de la ideología empirista británica moderna en general.

La expresión más viciosa de esa forma sistémica de falla mental de Sarpi -como también, en un modo algo diferente de Aristóteles y Euclides anteriormente- se expresa en los tiempos modernos, en la forma de los dogmas de Adam Smith y de esos seguidores fanáticos de Smith como Jeremías Bentham, quien difiere de Smith solo con respecto a los elementos de depravación desenfrenada agregados por Bentham, elementos que aportó el Bentham que se volvió el notable agente de lord Shelburne en el entonces recién creado Ministerio de Relaciones Exteriores británico. El peor de estos, todavía por venir en ese entonces, sería el Bertrand Russell cuya depravación fue tan entumecedora en su extremo prácticamente satánico, que la idea misma de moralidad cualquiera en absoluto, no se podría mencionar decentemente en los casos en que se considera el nombre de Rusell, ya sea cuando se considera respecto a políticas sociales, o en las ciencias físicas.

Como ya lo había afirmado Adam Smith, la única forma de sustituto para un estimado (inherentemente engañoso) de la moralidad realmente humana que realmente recomendaba Smith, se tenía que localizar completamente dentro de los limites de la definición general de Smith de una supuesta limitación de las opciones humanas de conducta y de creencias, a opciones de conducta y de creencias que se ubican estrictamente dentro de los limites de los efectos controladores y orientadores de las vivencias del placer y el dolor.

Entre tanto, la verdad misma fue proscrita por Smith y por los semejantes de Bentham y Bertrand Russell, que buscaban hacer obligatoria a la depravación per se. No hy ningún principio real, ni se permite la moralidad en las nociones de Bentham, Russell y H. G. Wells. El placer y el dolor, tal y como lo definen tales como ellos, se habrían de administrar como un sistema de gestión recomendado para una granja de ganado denominada dominios del "liberalismo" británico, una creencia que ha sido un efecto de esos virtuales mataderos (rastros) que no solo han sido incluidos, sino exhibidos, como en las practicas del dominio británico sobre las poblaciones de África hoy en día.

No hay una conexión esencial entre un dizque "principio" sardiano de liberalismo británico y lo que podría ser considerado decentemente ya sea moralidad, o el cultivo real de la razón humana. Al final, la virtual "granja de ganado" denominada los dominios del liberalismo británico, sigue siendo un estándar que ha sido facultado, como en el fondo del sistema, como puede verse en el caso de las practicas británicas hacia "África negra" desde que se desplegó la armada británica en el comercio español del siglo 19 en los africanos capturado o simplemente asesinados como esclavos.

La verdadera mente humana, hoy día, se expresa como un proceso de desarrollo de un número creciente de parámetros cada uno equivalente a la adición de principios físicos universales.

Este proceso de descubrimiento de nuevos principios físicos, descubiertos, implícitamente universales, ha empequeñecido ya enormemente la autoridad del conjunto original de "los cinco que vienen en la caja". Consecuentemente, como la opinión acostumbrada basada en los cinco originales define una noción reflejada de la mente que considera a esos cinco como los limites externos de los poderes de esa mente humana, la acumulación de un repertorio creciente de principios físicos universales, o su equivalente como principios, cambia la creencia del individuo sobre su propia mente -de el o de ella- hacia niveles expandientes a niveles superiores sucesivos, hasta el efecto acumulado de la mente humana individual que, por consiguiente, considera un universo de la mente expandiente de modo indefinido como proceso en el que esa mente no tiene limites para alcanzar concepciones superiores de si misma.

Mientras eso ocurre, las personas cuya perspectiva cultural tiende a estar confinada a algo aproximado a "los cinco sentidos originales", deviene ya en la imagen de una especie de cualidad relativamente inferior, una menta atascada en el lodo de una mentalidad superada.


I. Qué se compra y qué se vende en el mercado de las ideas


Algunas ideas respecto a la economía, antes de reanudar el tema con el cual se abrió este informe, y que son necesarias para situar la materia de éste.

Dicho todo esto hasta ahora:

Para entender la ciencia, uno debe, primero, identificar los motivos políticos o semejantes de quienes han procurado definirla. En ese respecto, le dedico este capitulo del informe a lo que había preparado, principalmente, como un tratamiento descriptivo del tema del tiempo físico desde el punto de vista de la introducción al contenido de éste capitulo del informe. Para este fin, la ciencia misma, muy a menudo y demasiado extensamente, se ha degradado al papel de peón de carga de asuntos tan ostensiblemente irrelevantes como el monetarismo, o, como en el caso en cuestión, el caso del tiempo definido como un asunto solitario, de principio independiente en la ciencia física.

La sociedad se halla en la actualidad, como lo debieran saber todos los aquí presentes, en las circunstancias de esta discusión, aquí, hoy mismo: La sociedad se halla actualmente hasta su proverbial cuello existencial, atascada en una virtual arena movediza existencial política-económica y moral. Esto es más evidente para nosotros hoy día, con respecto a la región transatlántica. Esta "preferencia" monetarista aparente de este momento, se motiva claramente, por el lado de Gran Bretaña y también de sus lacayos pro imperialistas de diversas naciones, como el efecto motivado por la lascivia de ciertas ansias monetaristas de Londres. Esas ansias incluyen una determinación, por parte del Imperio Británico actualmente, de efectuar la destrucción de Estados Unidos y de esas otras naciones de la región que pudieran estar inclinadas, como por ejemplo, Grecia, a salirse de la actual arena movediza hiperinflacionaria, político-económica y cultural de los momentos presentes.

No obstante, precisamente por eso, el actual estado de cosas trasatlántico ha vuelto una trampa mortal tan obviamente para grupos de naciones enteras, que se debería considerar el potencial para escapar de un virtual campo de prisioneros en que están naciones enteras, hasta el momento presente, como una amenaza implícita de la virtual fase final que seria el actual hundimiento continuado de nuestro planeta en un estado de desastre sin remedio. Toda esperanza de que se pueda hacer realidad el rescate de las regiones transatlánticas, depende ahora de la posibilidad de revivir la ley Glass-Steagall de 1933, una ley que se puede cristalizar de nuevo mediante acciones urgentemente necesarias en el futuro inmediato.

Bajo condiciones tales como las del antiguo imperio babilónico, o el mundo actual, no se puede considerar ninguna materia de modo competente, incluyendo cualquier tópico de ciencia física, si no se toman en cuenta las implicaciones del ambiente político y cultural en el cual actualmente se sitúa, políticamente, cualquier asunto, incluyendo cualquier asunto de ciencia.

Esta cuestión se debe considerar como parte "natural" de una serie de motivos implícitamente antinaturales. No obstante, el hecho es que, en la vida real, las condiciones políticas y culturales de la vida nunca se pueden separar de sus efectos en la ciencia y en diversos aspectos de la cultura. Todos los aspectos de la vida por lo tanto se sitúan en la práctica del progreso científico requerido de las sociedades y de sus economías físicas; y toda la ciencia se sitúa en los aspectos políticos y de otro tipo de la vida social, políticamente y demás. La evasión de este hecho, es el precio de la locura.

De este modo, la vida mental de las naciones ha decaído, en la historia pasada, una decadencia acarreada a ese pueblo por su propia tolerancia a políticas tales como las que son, por el momento, hegemónicas en la región trasatlántica durante las décadas recientes.

El mundo en su conjunto ahora, realmente, depende de la cualidad de potencial para el progreso físico y relacionado de la humanidad que depende de una súbita y radical superación de lo que han sido las tendencias descendentes de largo plazo, que al presente se profundizan, en toda la región trasatlántica. El remedio, por lo tanto, es el que se refleja en la iniciativa Glass-Steagall que se ponga en acción en Estados Unidos, pero pronto. En un mundo en que el dinero compra la conciencia incluso de algunos científicos destacados, como también, de manera similar, a funcionarios e instituciones de gobierno y religiosas, la tendencia descendente con respecto a la ciencia, se vuelve, en la práctica, algo condenado a ser tratado, a su vez, como un tema corrupto de la ley "natural" u otra leyes.

Desde el punto de vista de la posibilidad actual de la implementación real de la legislación Glass-Steagall, la integridad de nuestra nación y de otras depende ahora de la disposición de las fuerzas pertinente dentro de nuestro Estados Unido de America. El hecho crucial del momento presente, es que solo este Estados Unidos tiene la noción constitucional, profundamente arraigada, de un sistema de crédito, en lugar de un sistema monetarista.

Por lo tanto, la esperanza para Europa, en particular, depende de copiar ese tipo de reforma de un sistema de crédito asociado a estándares como el de la Constitución Federal original de Estados Unidos, y de integrar a las naciones europeas a ese mismo principio. Esto es esencial, si es que vamos a poner a salvo a los sistemas soberanos, y para hacer eso mediante los principios encarnados en nuestra propia Constitución Federal, como la perspectiva que se había propuesto para Europa y más allá el Presidente Franklin Delano Roosevelt mientras vivió.

Como en la historia pasada de la civilización, la cualidad moral de una nación y de su pueblo, es congruente con su cometido a la cualidad de progreso cuyo motor es un compromiso con los modos de progreso económico-físico, así como cultural, accionados por la ciencia y con acento cada vez mayor en la intensidad de capital, en una dirección opuesta a las tendencias que han tendido a controlar el destino del mundo transatlántico después de los horrores del verano y el otoño de 1968. Para entender la ciencia, y su contribución indispensable de progreso neto en el poder relativo y las condiciones de vida de la población, debemos saber quien lo compra y lo promueve, lo entorpece, y lo dirige hacia la decadencia, en el presente, considerado esto no solo no solo en los mercados de Londres, Wall Street y la lonja de Chicago, sino en cualquier parte en que se comercien opciones entre ideas, mercantilmente, o de otro modo.

El asunto más próximo a la ciencia, es, por lo tanto, la política de una ciencia de la economía física.

El principio de la economía física

En este sentido, debemos destacar el hecho de que hay una falla inherente en la presunción de que los sistemas económicos existen realmente en una manera que se debe distinguir propiamente de la participación como caso especial en la categoría de sistemas físicos. Las nociones competentes de la existencia de las economías han dependido de las implicaciones físicas de los efectos netos de la práctica económica sobre la naturaleza por otra parte, en vez de una orientación monetarista.

En este sentido, tenemos la importancia esencial de los seguidores de Bernhard Riemman con respecto a la dependencia de la humanidad sobre los procesos físicos que se expresan en la forma de economías, pero que siguen siendo, no obstante, procesos físicos, en vez de los sistemas de contabilidad meramente financiera del monetarismo. Esa es la consideración crucial.

La única diferencia esencial a considerar al definir una noción de economía, es el aspecto voluntario de la especia humana, como lo expresa la distinción inherente que acompaña a los logros (y fracasos) de la conducta humana, en tanto que la humanidad se distingue, sistémicamente, de las formas inferiores de vida.

Es solo desde este punto de vista, que se pueden aislar las vicisitudes de un modo de práctica de la ciencia, como si químicamente, del conjunto de consideraciones políticas, y otras, con visión de futuro y de progreso, consideraciones que constituyen el contexto en que se sitúa la práctica de la ciencia, real o supuesta.

Cabe señalar aquí que, en la historia de la economía, el parámetro común de tal progreso indispensable se denomina "incremento de la densidad de flujo de energía". No del número de calorías, sino del grado de concentración del calor equivalente per capita, por kilómetro cuadrado y por centímetro cúbico por unidad de lo que es medible en términos de los equivalentes de las expresiones de tiempo conmensurables. Sin embargo, el poder ejercido, en efectos, por la humanidad, cuando se aplica debidamente a los efectos antientrópicos, tales como los de la vida, y en un grado todavía mayor, en la creatividad humana pertinente, tienen efectos muchas veces mayores.

El potencial creativo innato de la humanidad, es implícitamente la fuerza más poderosa, en relación a los efectos a más largo plazo. Este potencial, como lo he dicho, se expresa en el optimismo relativo asociado con la elevación de la visión del mundo que tiene la humanidad efectuado por medio del aumento del numero de "dimensiones" agregadas al repertorio conjunto de "los originales" y dimensiones agregadas calificadas como principios físicos universales o equivalentes. Sin embargo, el beneficio es menos el hecho de que haya más principios, que la dinámica que representa el proceso continuo de la tasa de incremento de su número, como ilustra el caso el esfuerzo de la NASA a principios de la década de 1970, mientras que el recorte de esos programas ha tenido una correlación con la acumulación acelerada de pesimismo, e incluso derrotismo agudo entre la población.


II. Las ironías ontológicas del progreso


Hay dos características principales de la forma de progreso económico-físico y relacionado a considerar aquí. Nosotros encontramos este hecho de la experiencia en la medida en que avanzamos de modo ascendente a partir de los mentados "cinco" sentidos originales empaquetados para el nacimiento del infante. Cada avance a niveles superiores de dimensionalidad física de las dimensiones del progreso económico-físico basado en principios, dejan una brecha que representa principios universales que no se han descubierto aún.

Sin embargo, lo que conocemos actualmente como un hecho en este respecto no es el límite de nuestra capacidad para una mejor cualidad de conocimiento implícitamente ontológico. Es necesario el siguiente razonamiento:

Hay que considerar la imaginación creativa. Las tasas efectivas de potencial creativo se ubican en el margen de la imaginación basada en principios. Esto, como lo he señalado a menudo, corresponde a una brecha estimada entre lo se ha realizado como forma efectiva de lo que se ha descubierto, por un lado, y lo que esta cerca del umbral de lo descubrible, por el otro. Aquí entramos al dominio representado, en un caso, por el párrafo final de En defensa de la poesía de Percy Bysshe Shelley, el dominio de la imaginación, que se ha de reconocer por otro lado como el dominio de la presciencia.

Ese factor de la presciencia es el que define el progreso efectivo del nivel de inteligencia activa del miembro de la sociedad. La determinación apropiada del nivel de inteligencia no es lo que el sujeto conoce, sino lo que el, o ella puede descubrir con una buena aproximación de precisión cuando se confronta con el desafío de interrogantes antes no conocidas, con una respuesta que esta cercana de lo que el sujeto humano nunca antes había conocido en realidad: definido a menudo como un intento de medir el "I.Q." La proporción de lo que se descubre en el proceso del examen, con respecto a lo que el sujeto a prueba ya conocía, describe un buen índice de la verdadera inteligencia relativa. Con los seres humanos, es siempre solo esa creatividad la que expresa realmente un estimado válido de los niveles relativos de inteligencia.

Los animales deben ser, en general, domados. Los individuos inclinados a la creatividad expresan la creatividad en la conquista de lo que no fueron entrenados a conocer. Es el desafío del descubrimiento lo que constituye la verdadera fuente de la "diversión en la vida humana".

La expresión más significativa del progreso de la sociedad radica en este tipo de proceso. El estancamiento, en este aspecto del asunto, presagia la declinación de la civilización, justo como la forma más notable de declinación y derrumbe de una cultura es el inducido por una modalidad de "cero crecimiento", como la ejemplifican en el extremo los llamados "verdes" y sus semejantes en la actualidad.

Notablemente, el principio oligárquico, que se asocia tradicionalmente en la cultura europea con influencias tales como el culto de Apolo y Dionisio en Delfos, es emblemático de una larga serie de derrumbes sucesivos de las culturas europeas y semejantes, que se habían ordenado justamente del modo que defiende actualmente el movimiento "verde" en la región trasatlántica. Esa es precisamente la fuente esencial del derrumbe económico y moral actualmente acelerado de las naciones y de las economías dentro de la región trasatlántica.

Esas tendencias son sumamente recomendadas como expresiones de políticas del tipo que muy probablemente devendrán la causa de le extinción autoinfligida de la especie humana.

Notas:

[1] En el intervalo de la intervención de Alemania en la "Primera Guerra Mundial", Albert Einstein fue testigo de una ataque rabioso contra Planck lanzado por los seguidores reduccionistas alemanes y austriacos del reduccionista Ernst Mach. Más tarde ese ataque de los machianos contra Planck, se repitió contra el mismo Einstein, esta vez por parte de los devotos de Bertrand Russell, durante el intervalo de las conferencias de Solvay en los 1920, así como después, y hasta la fecha.