Escritos y discursos de Lyndon LaRouche

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La vida más allá de la percepción sensorial:

Ciencia vs. Matemáticas

Por Lyndon H. LaRouche, Jr.
14 de abril de 2011


A menudo me envían preguntas con respecto a ciertos asuntos de la ciencia física que definen el tema indicado en términos de lo que se identifica con justicia en los términos de referencia convencionales como la "certeza sensible" matemática. Mientras el diálogo sugerido se mantenga dentro de los límites del énfasis en la referencia matemática formal, la discusión puede proceder a menudo dentro de los límites familiares de una discusión, como en los términos de referencia específicamente matemáticos implícitos que plantea el legendario "interrogador típico". En el caso de discusiones más serias en cualidad, esa convención ya no es provechosa; se requiere un cambio hacia un marco de referencia riemanniano. Entonces, ya no se aplica lo que usualmente se considera como una situación matemática habitual. Por lo tanto, para estos casos, se tiene que aplicar un punto de vista estrictamente riemanniano, de la manera en que se ejemplifica en la propia tesis de habilitación de Bernhard Riemann de 1854 y las partes relacionadas de los razonamientos de Carl F. Gauss y Lejeune Dirichlet.


NASA/Tim Pyle
El proyecto del Sótano de LaRouche está orientado ahora hacia el dominio de una universalidad cósmica antientrópica riemanniana, un dominio mucho más allá de la certeza de los sentidos. Aquí se muestra una descripción artística de Kepler 11, una estrella como el Sol en torno a la cual giran en órbita seis planetas, según lo observo la nave de observación Kepler de la NASA el 26 de agosto de 2010.

Desde agosto-septiembre de 2010, se cambiaron deliberadamente los aspectos principales del trabajo realizado en el proyecto de "el sótano", globalmente, alejándose bastante más del dominio ontológicamente paradójico de una cualidad solamente imaginada del espacio-tiempo físico de "espacio, tiempo y materia", a las premisas de un sistema de radiación cósmica universal intrínsecamente noético. Este cambio de esas premisas anteriores, de partículas en el espacio y el tiempo, a la noción de una radiación cósmica universal, ha mejorado ahora enormemente la calidad de la productividad del equipo de trabajo.

Este cambio ha reflejado el efecto del punto de vista implícitamente obligatorio del concepto desarrollado por el académico V. I. Vernadsky de la división del espacio-tiempo cósmico físico. El cambio inducido por los descubrimientos de Vernadsky va en dirección de una concepción que no se hubiera podido haber generado de modo eficiente sin ubicarla en el dominio de los principios específicamente riemannianos de una universalidad cósmica intrínsecamente antientrópica.

De este modo, se ha observado recientemente entre esos asociados míos, que realmente vivimos dentro de un universo que sentimos que rodea a nuestra galaxia, un universo en el cual pareciera que estamos presos en el abrazo de un desplazamiento hacia el rojo omnipresente. Este efecto aparente de este cambio en perspectiva, es una experiencia irónica que a menudo es resultado de la presunción generalizada, pero insensata, ya sea de que la noción asociada con el término espacio-tiempo físico se ha definido implícitamente por un marco de referencia de tiempo físico matemático previamente fijo, o peor aún, del más terrible caso de una opinión aparentemente científica, como universalmente entrópica. No obstante, la evidencia en contrario, esa que tiene su premisa en el estudio de la historia de las formas de vida cuyo desarrollo se define en el abrazo de nuestra galaxia, ha demostrado que nuestro universo mismo es en todo intrínsecamente antientrópico.

El tema del ciclo galáctico aparentemente recurrente de 62 millones de años que tiene que ver con la historia de las condiciones de las formas de vidas terrestres, como en el caso de la catástrofe de los grandes "saurios", es un rasgo característico prominente, pero también cada vez más irónico, de esa línea de discusión.

La diferencia esencial entre los dos estados de la mente, reside en la diferencia entre la perspectiva que pone un acento primario en la percepción sensorial, y la que considera la experiencia de la simple percepción sensorial desde un punto de vista más alto, no desde la simple percepción sensorial, sino de la visión de la percepción sensorial que está subsumida en la noción de la mente misma como tal.

Como lo he dicho con frecuencia, en este tema específico, tenemos que contrastar el punto de vista falso que considera que la realidad se localiza entre los confines de la percepción sensorial, una visión errada que se limita a las huellas que dejada la experiencia sensorial, en vez de localizar la existencia real en términos de las pruebas de la realidad cuya existencia se tiene que localizar ontológicamente en el objeto invisible que ha causado las huellas que quedan. Este último es el punto de vista de la mente humana, en vez de la visión que adopta la percepción sensorial como la ubicación primaria de la expresión ontológica de la realidad funcional atribuible.

La anterior visión reduccionista, equivocada, ha sido la que adoptó la visión implícita de la existencia imaginada de espacio universal como si fuera, antológicamente, un "telón de fondo" constante de toda la experiencia percibida, o un fondo de espacio-tiempo decadente que, de alguna manera, "se está agotando" (es decir, "entrópicamente") por el "uso y desgasate" de la experiencia.

Contrario a la visión popular errónea, la experiencia del "movimiento hacia el rojo" —como ha observado de dicha evidencia uno de nuestros "colegas del sótano"—[1] apunta en la dirección de un universo que avanza hacia estados ontológicos superiores ("antientrópicos"), abandonando el eterno y decadente letargo.

Mi visión expresada aquí, esta última, se tiene que reconocer ubicada ontológicamente en el punto de vista expresado por Berhnard Riemann, ya implícito antes en Nicolás de Cusa, Johanes Kepler y Godofredo Leibniz, y más antes en Platón, implícitamente.

Las dos visiones opuestas

La distinción entre el punto de vista noético de Cusa, y sus semejantes pasando por Riemann y Vernadsky, y la visión entrópica opuesta de los defensores del principio oligárquico como Aristóteles y el empirista Paolo Sarpi, se expresa, en las culturas humanas conocidas, como la coincidencia a la adhesión al principio social específicamente oligárquico que comparte la tradición de esos bastardos antihumanistas perversos del culto común a la noción supuesta, o simplemente aceptada de entropía universal, bastardos tales como los casos de Zeus olímpico, Aristóteles, el rey Filipo de Macedonia, los Aqueménida, y el legado de la sucesión de cuatro imperios romanos, el legado desde la antigua Roma hasta la época actual del sistema imperial británico de monetarismo mundial.

Esta visión defectuosa, se expresa, en su forma más depravada, en el mentado "movimiento verde" engendrado por agencias tales como el progenocida Fondo Mundial por la Vida Silvestre (WWF) del príncipe Felipe de Gran Bretaña y sus diversos "lambiscones y lacayos" de hoy, así como en las abominaciones de las doctrinas progenocidas de un lacayo británico corriente, el Presidente Barack Obama. La misma depravación prosatánica se encuentra en el lanzamiento en 1950 del Congreso para la Libertad Cultural (CLC) nominalmente europeo, que después de la Segunda Guerra Mundial ha servido como una especie de buque insignia de la depravación genocida que expresa la mentada pestilencia "verde" hoy, como la del títere británico conocido como presidente Barack Obama.

Tenemos que reconocer el hecho de que, lo que yo he atacado de una cierta manera como la perversión inherente de la práctica del "movimiento verde", no es otra cosa que la práctica del sistema de oligarquismo que Esquilo identificó en la adoración al malvado Zeus olímpico, una adoración que ha sido la esencia, entre otras formas oligárquicas de culturas, de la mayor parte de las culturas del imperialismo monetarista del Mediterráneo, como se pueden trazar desde la antigüedad mejor conocida las culturas mediterráneas desde las raíces de los imperios romanos, desde la isla de Capri de Octavio, hasta la Londres imperial actual bajo los herederos del Guillermo de Orange, consumadamente malvado.

Solamente cuando revisamos la historia de las culturas europeas desde el punto de vista de la mente considerada como la expresión primaria de la existencia, en vez del simple mundo de sombras de la percepción sensorial, se sacan a la superficie de modo competente las consideraciones esenciales que subyacen a la peligrosa situación actual de la humanidad en el mundo.

La humanidad, la de la sociedad de características volitivas de la región trasatlántica más notablemente, se halla ahora justo al borde de una catástrofe mundial que amenaza a toda la humanidad, como se tiene que reconocer que esa realidad no es sino un asunto de ciertos hechos biológicos y afines, el hecho de que la humanidad como especie se acerca ahora a una tipo de recurrencia impresionante de un ciclo galáctico de 62 millones de años que, quizás, nuestra especie podría no sobrevivir; a menos que nos capacitemos, ahora, para cambiar rápidamente nuestros modos de actuar en los aspectos atinentes. La lista de cambios requeridos incluiría acciones indispensables como la restauración plena de la ley Glass Steagall del Presidente estadounidense Franklin Roosevelt, a pesar de todo el daño que el Alan Greenspan de J. P. Morgan y su proyecto Gramm-Leach-Bliley logró hacer. Esa restauración no sería una cura suficiente para nuestra situación actual; pero sería un primer paso indispensable para generar una mejor posibilidad de que nuestra especie sobreviva.

Imagínense un espectro desolado de lo que fuese el planeta Tierra, en donde todos los vestigios de la existencia anterior de vida humana se hubieran vuelto polvo, o algo peor. Esa perspectiva, como la que plantea un rango de conocimiento científico atinente al nivel de disminución del magnetismo de la Tierra, es probablemente una amenaza más cercana de lo que te puedas imaginar, a menos que seamos capaces de cambiar los modos de actuar de nuestro mundo en la dirección debida para compensar tal riesgo, y hacerlo rápido.

Al presentar la declaración anterior, no he exagerado en lo más mínimo. El giro decisivo se tiene que hacer muy rápido, y mediante una acción descollante que se debe iniciar desde los mismos Estados Unidos, y esto casi de manera inmediata. Las tasas de aceleración actuales hacia el dominio cercano a la hiperinflación, en especial y de inmediato en el sector trasatlántico, en consecuencia, han establecido como fecha límite pronta para dar marcha atrás a las directrices prácticas actualmente prevalecientes, algunos próximos meses, y quizá menos, a no ser que nosotros en nuestro Estados Unidos actuemos para fijar la pauta que habilite a la comunidad trasatlántica para liberarse de esa droga homicida de la Reina Isabel, su receta económica suicida actualmente dominante en Europa llamada "euro".

Para reiterar la cuestión decisiva planeada hasta aquí, el mundo ha entrado en una época que corresponde al no precisamente mítico "crepúsculo de los dioses" (perversos). No hay nada realmente mítico en ninguna parte de esa amenaza presente. Nótese el hecho de que ha habido cuatro imperios romanos sucesivos; el cuarto de estos, la actual forma monetarista de sistema imperial con centro en Gran Bretaña, está ahora al principio de los estertores de su muerte, estertores que se manifiestan de la forma más visible en una siniestra espiral hiperinflacionaria global de desesperanza de pesimismo cultural creciente, acelerada rápidamente.

Hay una solución potencial para este problema en sí, pero no para el imperio británico; ese imperio que, como el legendario Sansón, no morirá solo voluntariamente, y, como los cuatro imperios romanos desde el de Octaviano en Capri, el principio de imperio exigirá: "Nadie triunfará sobre nuestro cadáver imperial; si nos hundimos, nos los llevaremos a todos ustedes con nosotros, como lo hizo el emperador Nerón y su casa familiar". El lacayo británico y presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se tambalea actualmente en su propia fantasía de Nerón, en la dirección de los efectos de su intención enfermiza y compulsiva hacia todos los que estamos en este planeta.[2]

Los pasos prácticos que hay que dar

NASA
Una reducción en la intensidad del magnetismo de la Tierra, señala LaRouche, es probablemente una amenaza más cercana de lo que se pudieran imaginar: Aquí se muestra una descripción artística de la magnetosfera.

Con todo lo dicho hasta ahora, sentamos las bases para plantear la cuestión que tenemos entre manos: El desafío que se presenta ante todos los líderes potencialmente competentes de nuestra sociedad para salir del pozo de desesperanza cada vez más profundo, que la Glass-Steagall se tiene que volver a promulgar de inmediato, o de lo contrario, Estados Unidos y muchas otras naciones estarán condenadas a la catástrofe, en el transcurso del presente año.

Solo la virtual anulación de decenas de billones en valor nominal de "dólares de juguete" de lo que ha sido, intrínsecamente, activos monetaristas fraudulentos, detendría el proceso cada vez más acelerado de esa desintegración de Estados Unidos como nación real que ha continuado, con lo que se ha hecho a un ritmo generalmente acelerante desde agosto de 2007. Esta ha sido la gran amenaza para la humanidad bajo las presidencias de George W. Bush, Jr., y de Barack Obama después. Solo un cambio repentino del sistema monetarista, para retornar a las especificaciones de un sistema crediticio de nuestra Constitución federal, como se hizo con el presidente Franklin D. Roosevelt, podría permitirle a Estados Unidos seguir teniendo una existencia asegurada como nación durante lo que queda del actual año calendario.

Solo mediante la transferencia de las deudas nominales que tienen el carácter de deudas de un sistema bancario mercantil, sacados de las cuentas de un sistema bancario mercantil con base en un sistema de crédito, se podría detener el derrumbe general de la economía estadounidense dirigida por los secuaces de Alan Greenspan, Bush y Obama. Sin ese regreso a un sistema de crédito constitucional estadounidense, fuera del sistema monetarista imperialista británico, no seria posible la existencia continuada, en el futuro inmediato ante nosotros, de nuestro Estados Unidos actualmente en peligro,

La razón por la cual tiene que ocurrir una separación de un sistema crediticio de un sistema monetarista es que las dos categorías no son intercambiables. El crédito, como se define por las implicaciones del Preámbulo de la Constitución Federal de Estados Unidos, que reemplazó a los sistemas monetarios fracasados de los estados separados, por un sistema federal de crédito constitucional, no tiene coincidencia de principios con las funciones de un sistema monetarista. Quienquiera en cualquier nivel, que no reconozca esa diferencia funcional, no es realmente competente para juzgar estos asuntos; y la falla de las autoridades de rango pertinente en no reconocer esa diferencia, puede ser peor que simplemente desastroso para la existencia de nuestra república.

Por supuesto, el regreso a ese sistema de crédito, integrado en los cimientos de nuestra Constitución Federal, desataría la bancarrota general del actual sistema monetarista mundial monstruosamente enfermo. ¡Y eso qué importa! ¡Que disfruten el descanso eterno! Esto ocurriría mediante el reemplazo de la enfermedad llamada sistemas monetarios, por un sistema crediticio que opere entre estados nacionales respectivamente soberanos, preferiblemente con un sistema de tipos de cambio fijas. Sin embargo, se tiene que reconocer que eso que se perderá de entre las apretadas filas contaminas de la banca mercantil, constituye el órgano enfermo que pone en peligro la vida del paciente, y el imperativo de esa acción quirúrgica la ha de apreciar toda la humanidad, alabada como la bendición por la seguridad de las naciones y sus pueblos en general.

Dicho esto a manera de introducción del tema que nos ocupa, procederemos ahora al contenido de la cuestión a tratar aquí.


I. La vivencia de la verdadera mente del hombre


La esencia del desafío intelectual, y también espiritual, que se tiene que hacer consciente, se ha logrado muy pocas veces en el presente, comparado con la época de hace unas tres o cuatro generaciones. La cualidad esencial que se debe recuperar, es ésa que participa de la naturaleza categórica de la distinción de la expresión desarrollada de las facultades de la mente humana, frente a los efectos impartidos específicos de quienes emplean la voz hablada apropiada para presentar nociones específicas del dominio de la simple percepción sensorial. De allí la importancia de las cualidades específicas de la voz cantante clásica establecida en una expresión muy cercana al DO=256.

EIRNS/Sergei Strid
La voz cantante clásica, colocada a una afinación de Do = 256, constituye un modelo del modo en que se transmiten y se reciben ideas profundas “respecto al hombre y la naturaleza”. Aquí se muestra al Movimiento de Juventudes Larouchistas de Alemania interpretando la Fantasía Coral de Beethoven, en enero de 2011.

Considera el caso de Juan Sebastián Bach, por ejemplo. ¿Oye uno la serie de sus preludios y fugas como notas en un teclado, o como un coro de voces cantadas en contrapunto? Lleve la misma idea a la pariente más cercana del contrapunto musical clásico, que establece la consonancia con una escala bien temperada con los registros de la voz y sus cambios de registro en Do=256. Ahora, llévela hasta la distinción manifiesta de la identidad de las voces representadas en una fuga de Bach, cada una de la otra, de tal forma que se las podría oír hablar una con las otras, en lugar de una serie de consonancias mutuas alegremente absurdas, o incluso sin sentido.

Luego de tomar en consideración esta cuestión, aplícalo ahora a la manera en que se escucha hablar a las personas hoy en día, ya sea en un diálogo o como si fuese un diálogo. ¿Estamos produciendo música, o simplemente una sopa minestrone, sazonada al gusto, pero de todos modos vacía?

Esta diferencia no se limita a las expresiones artísticas clásicas como tales; el estado mental que se ha de expresar por lo que representa el estándar del bien temperado de Bach, es un modelo de la manera de transmitir y recibir expresiones significativas de las ideas "respecto al hombre y la naturaleza".

El efecto de la pérdida de las modalidades artísticas clásicas en el pensamiento y en la comunicación, es haber producido algo parecido a "cadáveres parlantes". Por lo tanto, aprende a colocar tu mente en el dominio artístico clásico del contrapunto que acabo de resumir, en lugar de tratar de comunicarte en explosiones de codificación digital o de la música de los balbuceos brutos de los reduccionistas.

Las distinciones que destacaré, repetidamente pero en formas diversas, en lo que queda de este informe, son implícitamente las que te acabo de sugerir al inicio del capitulo actual, hasta ahora.

Teniendo en mente ahora los párrafos anteriores, ve directamente desde los primeros dos párrafos de la tesis de habilitación de Bernhard Riemann de 1854, a la parte final, tercer capítulo. Contrasta la visión actual, la creencia todavía prevaleciente, desafortunadamente, en los cinco sentidos meramente, con la amplia serie de imágenes requeridas por el capítulo III de esa tesis.[3] Durante y desde el trabajo de Riemann, el número de sentidos de funcionalidad identificable se han aumentado enormemente, como él lo pronosticó allí, por el desarrollo de instrumentos que tienen el efecto de funcionar como sentidos independientes, y así, complementar el repertorio de los solamente cinco nominales. Este acontecimiento ha ocurrido en la forma de agregar nuevos tipos específicos de medición de los efectos físicos que se pueden demostrar que existen afuera de la detección directa de los supuestos "cinco originales".

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La ciencia moderna se reavivó con el genio del Renacimiento Nicolás de Cusa, con base a la ciencia clásica de Platón y sus seguidores, a través de Eratóstenes. El retrato de Cusa lo pintó el Master de Marienlebens (1480).

Se debe reconocer la tesis de habilitación de Riemann de 1854 como el hito trascendental que ha sido en la historia de la ciencia. Desde que se publicó esa obra originalmente, ninguna ciencia competente pudo presuponer ya jamás de manera honorable, que fuese realmente una ciencia física si se practicaba de acuerdo a las nociones de lo que son simplemente percepciones sensoriales como tales, ni se pueden siquiera considerar como expresiones de una mente cuerda verdaderamente.

La ciencia moderna es, en gran parte, un reflejo renacido sobre los logros que se han asociado con los pitagóricos y sus seguidores, como Platón y sus seguidores hasta Eratóstenes. La vitalidad de esos cimientos antiguos de la ciencia moderna la revivieron en el desarrollo de la ciencia moderna los círculos asociados con figuras del renacimiento como Filippo Brunelleschi, Nicolás de Cusa, y los seguidores declarados de Cusa como Leonardo da Vinci y Johannes Kepler, y de allí, también Godofredo Leibniz, todos los cuales emplearon los poderes creativos de sus mentes para las composiciones mentales expresadas en esa forma de expresión del contrapunto artístico clásico.

Con esas palabras de cautela dichas, se tiene que hacer hincapié en que el "Renacimiento Dorado" del siglo 15, surgió durante un intervalo de la historia entre el desplome de la Europa medieval del Tercer Imperio Romano, durante la "Nueva Era de Tinieblas" del siglo catorce, y los esfuerzos posteriores de los adversarios oligarcas de la ciencia para generar un Cuarto Imperio Romano, un intento que se extendió desde la época de la caída de Constantinopla hasta la estela de las guerras religiosas de 1492 a 1648. Así que el ascenso del Nuevo Partido Veneciano de Guillermo de Orange expresó una fealdad satánica del proceso de volver a nacer, como el ave Fénix, del moderno Cuarto Imperio Romano, el nacimiento de ese Imperio Británico que, hoy en día, todavía domina al planeta en su totalidad, pero tiene que ser obligado a dejar de hacerlo.

Los reinos de los verdaderos imperios que son sistemas monetaristas en su carácter, como la serie de cuatro cualidades sucesivas de imperios romanos símiles de ave Fenix, casi nunca tienen una congruencia sincrónica con los acontecimientos científicos que se superponen con el dominio de los imperios. Los imperios ascienden, declinan y se derrumban, al mismo tiempo en que sus predecesores se apuran a derrumbarse a su vez, como si cuando les tocara el turno, decayeran en un impulso compulsivo de preparase para la llegada de las potencias que podrían venir a suplantarlos.

A lo largo del flujo y reflujo recurrente de tales procesos históricos, lo que ha permanecido constante es una cierta potencialidad específica para la bondad que distingue a la especie humana de todas las demás criaturas conocidas. Esa es la distinción cuyo efecto encarnado constituye la cualidad única de los poderes mentales potencialmente noéticos de la mente humana. El imperio procura hundir a la humanidad en un estado de semejanza animal perpetuo, tal como expresan hoy en día los mentados "ambientalistas" la maldad inherente de esa bestialización recientemente denominada "destrucción creativa". Mientras tanto, ve el contraste con el hombre prometéico que obra para romper las ataduras de las tiranías oligárquicas, al desencadenar el intelecto otrora cautivo de los oprimidos por medio del florecimiento de un nuevo renacimiento de la creatividad humana, como lo ilustra la conquista de la libertad de nuestra república constitucional estadounidense frente a las maldades del imperio británico.

Esta pauta deseada de acontecimientos ascendentes y declives, ha ocurrido en una forma en que la propia práctica de Riemann pone de relieve en los dos párrafos iniciales, y en el capítulo final de su tesis.

El empieza de la manera en que la presunción acostumbrada de las cinco nociones de sentidos convencionales ha procurado que estén confinados, como por fricción, dentro de límites, como ha intentado hacerlo el invento fraudulento de "la Segunda Ley de la Termodinámica" mediante la sucesión continua de procesos en los que la ciencia se ha superado a si misma repetidamente. Al final de la tesis de Riemann se presenta el renacimiento que sirve para liberar al oprimido, lo cual se efectúa mediante formas de instrumentación que forman una lista inicial de los instrumentos recién creados que nos proporcionan el acceso a los límites más externos y más internos de las anteriores prácticas científicas de percepción sensorial. Descubrimientos como el anterior, constituyen los instrumentos que nos proporcionan los avances por los cuales la humanidad consigue que las acciones del hombre irrumpan en regiones que, antes de entonces —lo muy pequeño y lo muy grande— eran regiones que en épocas anteriores estaban fuera del alcance de la práctica científica.

De igual manera, por la misma regla presentada por Riemann allí, la ciencia de la humanidad le ha agregado repetidamente a las variedades específicas conocidas de cualidades del espacio físico ampliado, como los descubrimientos de categorías comprobadas experimentalmente representadas como cualidades físicamente distintas. Estos tipos anteriores incluyen los existentes entre los miembros de la lista creciente de cualidades de tipos conocidos de espacio-tiempo físico ampliado. La ampliación que hace el académico V. I. Vernadsky de las categorías de espacio-tiempo físico de lo no vivo, plantas y animales, y lo cognitivo humano, se combina en efecto como un ejemplo único crucial. Las interrelaciones definidas en la manera desarrollada por Vernadsky, et al., para este propósito, son emblemáticas de la cuestión de principios involucrado.

Hay una definición bien ordenada de estas cualidades superiores de los complementos ostensibles de la percepción sensorial, que se nos ha proporcionado gracias al surgimiento del reconocimiento que el espacio, el tiempo y la materia, en cuanto ellos mismos, carecen de la cualidad de intención deseada de lo que se esperaba que fuesen "las verdades sólidamente independientes", una intención errónea que otrora se asociaba con el hábito desinformado de tratar al espacio, el tiempo y la materia como cualidades de vivencias respectivamente independientes. Para la ciencia efectiva hoy día, solo hay "materia-espacio-tiempo", en vez de una serie de divisiones discretas entre las tres categorías usualmente mencionadas. Esos avances se representan en el ejemplo que ofrece la evidencia de las características paramétricas sorprendentes de la función de la Nebulosa del Cangrejo, como lo atestigua la sorprendente evidencia nueva de los años más recientes.

Sarpi: Aparece el nuevo Satán

Y así resulta obvio, de los ejemplos realmente exitosos recientes de la historia del surgimiento de la ciencia europea moderna bajo la influencia de descubrimientos tales como los de Dante Alighieri y los de sus seguidores en el siglo quince. Estos seguidores incluyen a Filippo Brunelleschi, Nicolás de Cusa, y los principales seguidores científicos explícitos de Cusa, tales como Leonardo de Vinci y Johannes Kepler. Estos exponentes nos han presentado la evidencia del significado crucial del descubrimiento singularmente original de Kepler de las características de principio de las órbitas solares de Marte y la Tierra, como lo hizo Kepler a través del uso de una "hipótesis indirecta", como en el descubrimiento más decisivo, singularmente original de Kepler del principio de la gravitación universal.

El significado particular del contenido del proceso de generar este descubrimiento que acabo de mencionar, es que la definición de un principio universal de gravitación requería el contraste de dos cualidades de medición respectivamente independientes, la de la vista y la de la armonía de la audición, para localizar el principio de la gravitación afuera de cualquiera de esas dos métricas sensoriales acreditadas. El rol del sistema de la armonía musical natural que gira en torno al cambio de registro natural de la voz cantante humana propiamente desarrollada, en un rango de voz cantante duradera de más o menos Do=256, fue un aspecto fundamental para una compenetración profunda de las implicaciones de los descubrimientos de Kepler en la astrofísica.

El significado particular del precedente de Kepler para tratar nuestro tema inmediato en este informe, es lo que Albert Einstein reconoció como el descubrimiento implícito de Kepler de un universo que, como lo especificó Einstein, es siempre finito, pero nunca confinado.

Hay un correlativo importante de esta línea de razonamiento, en lo que ha sido la incompetencia consecuente de los pronósticos estadísticos en economía, y también en los disparates similares de muchas personas condicionadas sicológicamente a un estado relativamente adormecido de confianza en los métodos matemáticos-estadísticos, inherentemente incompetentes, meramente nominalistas, usados ampliamente como formas "baratas" supuestamente "normales" de sustitución de los métodos experimentales tradicionales estándar de los modos competentes de investigaciones científicas.[4]

Aunque los precios financieros tienen sus efectos en los procesos político económicos, no hay realmente nada de ciencia física en lo que usualmente aceptamos como "economía matemática".

A estas alturas, tenemos que sacar tiempo para un interludio de importancia capital aquí, una reflexión sobre el tema de los orígenes y el papel del Imperio Británico que sigue imperando: "la Cuarta Roma".

Desde la caída de lo que se denomina actualmente "Grecia antigua", en las guerras del Peloponeso, y la posterior muerte de Alejandro Magno, las potencialidades de las culturas marítimas del Mediterráneo cayeron en la depravación moral sistémica de ese sistema monetarista conocido como el Imperio Romano original. Las causas y efectos de ese aspecto de la historia mediterránea y después europea, se deben clasificar bajo el rubro de lo que los antiguos de esos tiempos y algo anteriores, conocían como "el principio oligárquico".

Entre los llamados griegos antiguos, este sistema oligárquico se encarnó en el dominio de aquellos clasificados como "dioses", la oligarquía dominante, sobre el resto, los cautivos conocidos como los simples "mortales". Así son también los pretendidos "dioses" perversos de Wall Street y de Londres hoy día.

La fase inicial del sistema imperial basado en esta noción de una cultura marítima de un sistema de amos y esclavos, se ejemplifica con el papel del infame asesor del rey Filipo de Macedonia, Aristóteles. Aristóteles fue, de modo más notable, un especialista experto e investigador del arte del envenenamiento para homicidios políticos. Con el derrumbe del tercer Imperio Romano en la llamada "Nueva Era de Tinieblas", surgió un cuarto Imperio Romano de las ruinas del período de las guerras religiosas de 1492-1648. Esa fue la nueva encarnación de un Imperio Romano basado en el principio sarpiano del "Nuevo Partido Veneciano" de Guillermo de Orange, como el núcleo de lo que iba a llegar a ser pronto el actual Imperio Británico, todavía existente.

La historia de este origen y ascenso de lo que iba a llegar a ser ese Imperio Británico, es de lo más importantes para la comprensión competente de las condiciones de crisis global que enfrenta actualmente la civilización moderna. Los siguientes aspectos de la cuestión se agregan ahora enseguida, para clarificar el modo en que heredaron su importancia para hoy los acontecimientos decisivos que inciden en la formulación de políticas contemporáneas de la región trasatlántica.

La maldad satánica de Enrique VIII

El inicio de ese proceso de perversión se puede trazar desde un cierto momento en la vida del rey Enrique VIII, a partir de la llegada de Francesco Zorzi, a quien ya he señalado como alto funcionario del sistema veneciano, enemigo apasionado de la influencia del cardenal Nicolás de Cusa.

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Enrique VIII de Inglaterra (1509-1557) cayó bajo la influencia del espía veneciano Francesco Zorzi, cuyo consejo disparó la sangrienta guerra religiosa que duró hasta la Paza de Westfalia de 1648. (Este retrato de Enrique VIII se elaboró en base a una obra perdida de Hans Holbein el Jóven.)

Zorzi decidió disfrazar su identidad de funcionario de Venecia, recurriendo al disfraz del empleo en Londres, por un cierto tiempo, como el principal controlador veneciano de Enrique VIII de Inglaterra. Zorzi actuó en concierto con otros miembros de los mismos círculos venecianos que operaban bajo la dirección de los infames Diez Venecianos, miembros de un círculo que incluía agentes venecianos como el cardenal Pole y Tomás Cromwell.

Como ya lo he destacado anteriormente, la operación de apoderarse de Enrique VIII, una operación que giró en torno a su impulso vagabundo de buscar el divorcio de su esposa Habsburgo, fue lo que transformó las etapas iniciales de la guerra religiosa desde 1492 en el peor de los horrores que duró todo el intervalo de 1492 a 1648 de la guerra resultante entre católicos y protestantes que precedió a la Paz de Westfalia.

La consecuencia crucial de esta aventura de Enrique VIII y sus matrimonios, fue el cambio de la lealtad de Enrique VIII al Papado y la adopción inglesa de la causa protestante. Esta alineación de la casa gobernante inglesa con la facción protestante en el intervalo 1492-1648, constituyó el proceso que estableció la monarquía británica como el centro del Cuarto Imperio Británico, y del sistema imperial monetarista controlado por Venecia que ha dominado la Europa moderna desde el período en que Zorzi jugó el papel decisivo para la intervención veneciana en ese proceso, que establecería, como hecho histórico, el papel futuro de la monarquía británica como el eje del sistema imperial mundial hasta el momento presente del último informe recibido sobre el tema.

La realización de este destino encarnado en los lomos de Enrique VIII, resultó ser el acontecimiento estratégico decisivo saliendo de la fase de guerra religiosa continua de 1618 a 1648, que fue la llegada en 1688 de Guillermo de Orange del Nuevo Partido Veneciano, para quitarle las islas británicas a los decadentes Estuardo. Estas islas británicas fueron seleccionadas así para convertirse en el puesto de mando para el nuevo imperio marítimo que, mediante la maldición de la llamada "Guerra de los Siete Años", devendría en el Cuarto Imperio Romano, tal como existe todavía hasta el presente.

La errada descripción popular, más bien ingenua, del actual Imperio Británico bajo los herederos de Guillermo de Orange, pretende confundir la realidad del tema al limitar la visión de los engañados a que el imperio es una simple potencia colonialista, en vez de una expresión imperialista británica moderna del mismo principio de los tres modelos anteriores de Imperio Romano. El Imperio Británico, al igual que las tres fases del imperio monetarista romano que lo precedieron, afianzó su cualidad esencial —como entendió posteriormente Rosa Luxemburgo claramente el principio del imperialismo encarnado en la existencia continuada de la Gran Bretaña moderna— como el destino condenado de un sistema monetarista de control imperial heredado del esquema de César Augusto en la Isla de Capri, un control ejercido a través de los mecanismos que han sido la forma de existencia primaria del Imperio Británico, un sistema de préstamos internacionales intrínsecamente usurarios.

La forma de ese imperio, en tanto que ha seguido evolucionando en esa misma dirección moralmente putrefacta bajo la reina Isabel II, ha sido la fuerza política imperial que se ha distinguido recientemente, a partir de 1971, por su control sobre un sistema supranacional de monetarismo coordinado a través de la Mancomunidad Británica, la organización bancaria del llamado Grupo Inter-Alfa. Desde 1971 se ha desplegado flagrantemente con el objetivo principal de la destrucción de Estados Unidos, como un proceso sistemático de auto destrucción inducida de Estados Unidos con la ayuda de las sandeces de las presidencias estadounidenses que han sido sumisas a las políticas globales definidas por Londres, como se ilustra simplemente con casos tan emblemáticos como el repugnante apoyo de Estados Unidos a los colonialistas británicos en la Guerra de las Malvinas y los esquemas imperialistas similares de su agente J.P. Morgan para destruir la ley estadounidense Glass-Steagall en 1999 con el acto de sodomía que se expresa en la ley Grammm-Leach-Bliley.

Entra Paolo Sarpi y el nacimiento del Imperio Británico.

Algo de historia relativa al caso

La diferencia específica del imperialismo británico moderno respecto a las tres formas anteriores de Romanticismo, es una característica que surgió en torno a los acontecimientos angloholandeses durante el curso de las guerras religiosas de 1492-1648. La fase notable de ese giro se situó en el papel de Paolo Sarpi y su explotación de las sandeces del Concilio de Trento. La diferencia surgió de los siguientes aspectos descollantes. Aunque Sarpi se adhería a las suposiciones subyacentes de los sistemas aristotélicos, él reconoció —mientras que el partido católico de esa época dirigido por los Habsburgo, no lo hizo— que la revolución científica iniciada por el gran Concilio ecuménico de Florencia, y de manera destacada, la fundación de la ciencia moderna con el trabajo científico y relacionado de Nicolás de Cusa, había suscitado profundos cambios culturales en la cultura europea a los que no se les podía dar marcha atrás del todo.

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El error de Luis XIV de Francia de no seguir el sabio consejo de su ministro Jean-Baptiste Colbert, condujo en 1685 a la Revocación del Tratado de Nantes, el cual había permitido la tolerancia religiosa en Francia. Esto aseguró el ascenso del partido veneciano de Paolo Sarpi. Este cuadro de Henri Testelin se titula “Colbert le presenta los miembros de la Real Academia de Ciencias a Luis XIV en 1667”.

En realidad, fueron las facciones protestantes, como en Francia, Inglaterra, Holanda y Alemania, las que quedaron bajo la influencia de las formas introducidas por Paolo Sarpi que surgirían como los ganadores al final del Siglo Dieciséis.

Entonces, con el ascenso del gran tonto de Francia Luis XIV, a pesar de la oposición a esa tontería de parte del gran ministro y sucesor del cardenal Mazarino, Juan Bautista Colbert, el estúpido Luis XIV se dejó atrapar por la necedad de la revocación del Edicto de Nantes en 1685.

Con la revocación del Edicto de Nantes, se afianzó el ascenso del partido de Sarpi en Europa como parte del ascenso al poder de la facción de Guillermo de Orange mediante el papel clave de las farsas de la facción de Descartes, donde el abad Antonio Conti representaba el papel de Descartes, cuando se asignó a Conti el rol de servir de creador del farsante mago negro Isaac Newton, y, de este modo, hacerlo el principal adversario de Godofredo Leibniz y de la influencia de Leibniz durante el curso de la primera mitad del siglo 18.

Este giro a la depravación de Francia vino con la muerte ominosa del cardenal Mazarino y la traición al Edicto de Nantes por la ambición estúpida de Luis XIV. La estupidez de Luis XIV preparó el camino, mediante la guerra perpetua, para la posterior guerra de los siete años y el Tratado de París de 1763 que estableció al Imperio Británico como el Cuarto Imperio Romano, desde esa época hasta el presente. Como lo había previsto Bismarck, el más grande canciller de Alemania, el motivo del Imperio Británico en lo que se iba a convertir en dos "guerras mundiales" y más, esa "Guerra de los Siete Años" que afianzó realmente la posición de la monarquía británica como un imperio emergente mundial, ha sido la política que le ha dado forma a la mayor parte de las eventos estratégicos trágicos que han arruinado al mundo desde que, prácticamente "por culpa de un clavo se perdió el reino" que empezó con la selección del Imperio Británico por medio del uso que hizo Venecia de la personalidad patológica encarnada en Enrique VIII.


II. La ciencia y el alma del hombre


Considera el caso de un personaje clave en el esfuerzo por conformar los resultados del mundo del siglo 16, el caso del fundador de las formas competentes de la estrategia moderna europea: Nicolás Maquiavelo. Aquí, en este caso, la ciencia, tal como fue definida por el ejemplar cardenal Nicolás de Cusa, había tocado profundamente el alma del hombre.

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Nicolás Maquiavelo fue el genio descollante en estrategia militar y lo relacionado, en la República de Florencia, hasta que fue aplastada por la entonces ya decadente familia Medici, a principios del siglo 16. Aquí, el retrato de Maquiavelo, obra de Santi di Tito (fines del siglo 15); arriba, el patio interior del Palazzo Medici-Riccardi.

Maquiavelo, de quien tiene que entenderse que nació cinco años después de la muerte de Nicolás de Cusa, y doce años antes de su encuentro decisivamente importante con Leonardo da Vinci, había sido figura importante, y el más capaz intelectualmente en el gobierno de la República de Florencia, hasta que dicha república fue demolida por la victoria militar de la casa de la decadente familia Medici sobre la República. Notablemente, la obra escrita del período de vida de Maquiavelo (1469-1527) se tiene que comparar hoy con el reinado de ese gran enemigo durante los acontecimientos que se conformaron en gran medida por le influencia de la circulación de los escritos de Maquiavelo de ese tiempo, durante y después de la época de la monarquía intrínsecamente malvada de Enrique VIII de Inglaterra (muerto en 1547). Por motivo de ese éxito, Maquiavelo, genio más destacado e influyente en la estrategia militar y relacionada de ese siglo, fue odiado, odiado porque la obra de su mente superior era tan temida en Inglaterra, como en otros ciertos centros de poder, durante y después del espacio y tiempo de los principales acontecimientos de mediados del siglo 16 en Europa.

Desde esa época, el estudio de la obra de Maquiavelo fue empleado para presentar los cimientos de la estrategia moderna en los programas más importantes de entrenamiento de los militares profesionales y de los profesionales de inteligencia relacionados, en la definición misma del nombre "estrategia moderna". Fue por ese mismo motivo, que Maquiavelo había llegado a ser tan odiado y temido en Gran Bretaña, y así lo sigue siendo hasta el momento actual. Por lo menos éste ha sido el caso hasta el momento del desplome del sistema soviético en 1989 bajo el más desafortunado, y por ende ampliamente despreciado como figura ostensiblemente traidora, de Mikhail Gorbachov: El por así decirlo "Tricky dick" [el apodo de Richard Nixon, algo así como "el tramposo"] de la historia de la Unión Soviética hasta el presente.

Sin embargo, en medio de toda la habladuría pertinente, por lo general oscurecida, sobre el tema de Maquiavelo, en las observaciones publicadas en general, y como fundador de la estrategia moderna, tengo que decir, que desde el punto de vista de mi propia experiencia en el campo de la inteligencia respecto a la economía y estrategias relacionadas, muy pocos supuestos especialistas, incluso hoy en día, han entendido realmente el verdadero principio que sustenta la raíz de la eficacia en lo que ha resultado ser la fuerza de sus escritos.

Con respecto a lo que he escrito aquí sobre el tema de la estrategia en este capítulo hasta el momento, no es un mero accidente el responsable de la insensatez común de la mayoría de las personas y gobiernos en la cuestión de los resultados de las apuestas en las finanzas, política pública y la guerra, de atribuir un supuesto genio a lo que el celo de una opinión pública por lo general engañada, considera como un supuesto "éxito" admirable. "Éxito", para muchos, en especial la elección de una opción de presidente peor que estúpida, o algún tipo de evento similar en Europa, es la imagen de los premios que dan en un carrusel infantil, algo que se ganan pero que rara vez se merecen. Pocos casos ponen al descubierto esa clase de ilusión popular de forma tan completa como la célebre figura de Maquiavelo. En realidad, parece que la lección muy raras veces se ha aprendido verdaderamente, de que el éxito y el fracaso existe no en el trofeo que momentáneamente se obtiene, ni en el comer, sino, en los casos frecuentes recordados de Francia y de otras elecciones, en la clase de dolor de estomago que se gana para sí el partido presuntamente victorioso.

Como podría haber estado de acuerdo el presidente Charles de Gaulle, en un sentido irónico, u otro.

La estrategia competente, cuando está diseñada para el provecho real de la humanidad, en vez de para ganar algún juego deportivo tonto, o cosas peores, se basa en la inmortalidad merecida de las empresas atendidas por quienes estuvieron al servicio de los beneficios necesarios de la humanidad. Haga un contraste de la victoria de Adolfo Hitler, quien había sido escogido para este cargo en la historia del poder, por el Banco de Inglaterra y empresas de Wall Street tales como la empresa de Brown Brothers Harriman representada por el mismo Prescott Bush que sería el padre de dos generaciones de presidentes peores que inútiles: George H.W. y George W Bush. El verdadero logro se ha de localizar en los beneficios expresados como avances en el bienestar general de la humanidad considerada en su conjunto.

El contenido real del objetivo superior de la estrategia, del modo en que el genio de Maquiavelo se centra en esta característica de sus escritos publicados, es el avance de la humanidad. Eso puede significar la misma intención que expresa Esquilo en la admiración del personaje de Prometeo al servicio de la causa de la humanidad. "¿Dónde está su victoria?" ¿En dónde está el aguijón de la muerte?

Esta es la esencia del genio expresada por la obra, y la influencia de la obra de Nicolás Maquiavelo que ha sido su contribución a la comprensión humana de la elección apropiada del propósito que tiene que ser el fundamento de todas las nociones de estrategia.

Sarpi y "el nuevo Aristóteles" de Russell

Como se me señaló con franqueza a mí un cierto diplomático británico en un mensaje sobre el tema de Bertrand Russell, Russell se describe con justicia como el personaje público más malvado del siglo veinte. ¿Qué cosa mejor se puede decir del Russell que, en septiembre de 1946 formuló planes inmediatos para lanzar una destrucción nuclear preventiva de la Unión Soviética, como si fueran a continuar las intenciones del finado Adolfo Hitler contra la Unión Soviética, al estilo de Wiston Churchill?

En esa época, Russell y compañía suponían que Estados Unidos y Gran Bretaña habrían acumulado un arsenal de armas nucleares importante antes que la Unión Soviética desarrollara un arsenal comparable. En realidad, la Unión Soviética no solo había adquirido algunos de los diseños usados por los angloamericanos, sino que además, mediante la influencia del gran genio del académico V. I. Vernadsky en la educación de los científicos soviéticos en su propia capacidad independiente de armas nucleares, la Unión Soviética llevaba la delantera a los angloamericanos en los aspectos pertinentes del potencial utilizable.

Para algunos intelectos ciegos en los círculos angloamericanos, Russell parecía que hubiese abandonado la "guerra nuclear preventiva", a nombre de un deseo por la paz. De tales ironías la opinión inteligente dice que la culebra no ha abandonado su veneno, sino que, simplemente, cambió las tácticas seleccionadas para una expresión aún más monstruosa de la misma meta, esta vez para la prevención termonuclear, en lugar de las bombas nucleares lanzadas desde el aire. De este modo, hubo el cambio de Russell a lo que equivalía, en efecto, a la intención de amenazar con un Armagedón termonuclear, en lugar del esquema previo de bombardeos con armas nucleares sin provocación. Eso para algunas personas necias, como los necios seguidores de Russell, es un medio de evitar la guerra.

Los que realmente entendieron el giro peculiar de maldad que podría verse entre los compinches de Russell en el culto al análisis de sistemas, como yo lo entendí en el transcurso de la década de 1960 y posteriormente, no se dejaron engañar. Ellos no se dejaron engañar por los esquemas del Instituto Internacional para el Análisis de Sistemas Aplicado (IIASA), cuyos fundamentos dirigía Russell. El tipo de paz que depende de la adopción de grandes esquemas de extinción humana, tal como era la intención de Russell, no se puede distinguir en última instancia, de ninguna manera esencial, del genocidio masivo en que consiste la política declarada de los devotos de la propuesta del consorte británico príncipe Felipe para la extinción en masa presentada bajo el título de "enormes reducciones de población" del Fondo Mundial para la Vida Silvestre (WWF, por sus siglas en inglés). La extinción nuclear o termonuclear, o los esquemas de genocidio que se fundamentan en las farsas "ambientalistas", tal como fueron planteadas por Bertrand Russell, como en las doctrinas genocidas promulgadas por el gobierno de Barack Obama ahora, como en las políticas de Adolfo Hitler antes, son todas la misma política, siempre y cuando la política se considere a la luz de los resultados de su práctica, al final de cuentas.

Considere el caso similar del esfuerzo por prohibir la energía nuclear, en especial cuando esa propuesta se combina con el fraude de pretender la reducción de las "emisiones de carbono", no es más que otro truco para promover el genocidio mediante esa expresión de homicidio en masa, de guerra biológica contra el tamaño de las poblaciones humanas, esquemas para "reducciones de población" mucho más lejos que cualquier cosa que hubiera intentado el régimen de Adolfo Hitler, pero no los que respaldaron a Hitler en el Banco de Inglaterra y, también, en las localidades de Wall Street que apoyaron el ascenso de Hitler al poder en Alemania, como lo fue Prescot Bush, el de la firma Brown Brothers Harriman, quien fue padre y abuelo, respectivamente, de dos presidentes más bien tontos, de Estados Unidos, que no me querían mucho, para no decir más.

Volvamos al caso de Paolo Sarpi para encontrar el significado más profundo de todo lo que he presentado en este capítulo, hasta el momento. Enfóquese en las implicaciones fundamentalmente pertinentes de las políticas humanistas de ambos, el fundador de la ciencia moderna, cardenal Nicolás de Cusa, y el patriota Nicolás Maquiavelo. Empiece con la cuestión de la importancia de Cusa respecto al caso de la influencia de Maquiavelo como estratega.

Precursores de la revolución de Cusa

El nacimiento real de la ciencia moderna había empezado, implícitamente, con el rol del cambio revolucionario "geopolítico" de Carlomagno en la región asociada con esas partes de Europa que hoy forman el territorio de Francia y Alemania y algunas regiones adyacentes.

Hay dos elementos muy importantes que se deben tener en cuenta como antecedentes.

El primero se ubica en cierta evolución de la iglesia cristiana mejor conocida hoy por el rol de San Agustín, y el movimiento de centros importantes de la confesión agustiniana, a través de personajes como Isidoro de Sevilla y luego, después, los legendarios "Monjes Irlandeses", y de allí los esfuerzos honrados para civilizar a los sajones de Inglaterra y, más allá de eso, las expresiones ecuménicas de las políticas y prácticas de Carlomagno quien formó una alianza contra un decadente Bizancio con líderes del renacimiento árabe como el califa Harún al-Rashid. Este patrón formó la disposición mediante la cual, la causa común contra la forma de degeneración bizantina del segundo Imperio Romano, cuyo ejemplo es la cooperación entre Carlomagno y Harún al-Rashid, amenazó con llevar a la destrucción al Imperio Romano, y crear las bases de una forma verdaderamente civilizada de progreso en la región de un Mediterráneo limitado por Europa, Asia occidental (incluyendo el antiguo Irán) y el África del norte.

En segundo lugar, Carlomagno no solo establece los primeros fundamentos en el desarrollo de los conceptos físicos esenciales de una economía de estado nacional moderno; sino que el elemento decisivamente revolucionario de la práctica física dentro de ésa, fue lo que justamente se identifica como la revolución geopolítica de Carlomagno en contra de la forma marítima de las tiranías imperiales representadas por todas las expresiones principales de lo que había sido el Imperio Romano original de César Augusto:

La forma marítima de la clase social de la base del oligarquismo sobre lo cual se ha fundamentado el legado fabulado de la clase social del Zeus olímpico antiprometeico, hasta el presente.

La característica estructural central de la revolución geopolítica de Carlomagno fue la creación de un sistema de redes de ríos y canales del tipo que, posteriormente sería la forma de estructura de ríos y construcción de canales que se expresa en el empuje hacia los sistemas ferroviarios transcontinentales de Norteamérica y Europa continental. El poder expresado por tales desarrollos transcontinentales en el interior descansa en los gigantescos avances en la productividad económica física de las regiones interiores, y en la creación de un sistema estratégico potencial que flanqueó, por tierra, el final del virtual poderío físico económico de la tiranía marítima del Imperio Romano original y sus sucesores. Este fue el mismo problema, durante el reinado de Carlomagno, que representó la expansión del logro de Estados Unidos del primer sistema ferroviario transcontinental en el mundo como amenaza de destrucción del imperio británico, lo cual reconoció Londres en la revolución impulsada por Estados Unidos basada en la construcción ferrocarrilera transcontinental en Alemania y Rusia, desatada por la secuela de la celebración del Centenario de la independencia en Filadelfia en 1876.

De esta modo, cuando en 1890 la familia real británica ocasionó la expulsión del canciller alemán Bismarck, éste identificó correctamente el hecho como una "nueva Guerra de los Siete Años", que en realidad se desató con el tratado entre el príncipe británico de Gales y el Mikado de Japón, con una guerra de agresión contra China, Corea y Rusia. Posteriormente, al principio de la década de 1920 después de la Primera Guerra Mundial, la alianza británico japonesa designó la base naval estadounidense de Hawai como objetivo de su destrucción total, como lo atestigua el caso del proceso en la corte marcial al general estadounidense Billy Mitchel, que muestra asimismo los elementos traicioneros incluso en parte de las fuerzas armadas estadounidenses.

Para el Imperio Británico, todavía hoy en día, la guerra geopolítica contra Estados Unidos, Alemania y China sigue siendo todavía su plan geopolítico hasta la fecha. El asesinato del presidente estadounidense John F. Kennedy, para eliminar la actitud inflexible del presidente Kennedy contra la participación de Estados Unidos en la guerra en Indochina, se repitió en el asesinato de Robert Kennedy cuya postulación y elección como nuevo Presidente de Estados Unidos estaba prácticamente asegurada, de no ser por el hecho de que también Robert Kennedy fue asesinado en lo que el interés geopolítico británico habría considerado como un "acontecimiento oportuno".

Algunos europeos, y otros, aún hoy en día, no se animan a enfrentar el hecho elemental de la historia real, que el imperio británico, desde el reinado de Guillermo de Orange, incluso, implícitamente—el tiempo de la misión del virtual jefe de la inteligencia de Venecia para el Concejo de los 10—siempre desempeñó el rol asignado implícitamente a la monarquía británica por la madeja de consecuencias que surgieron del asunto del divorcio del homicida lunático conocido como Enrique VIII.

La necedad similar de los líderes de las naciones de Europa, y también de la mayoría de nuestros casos recientes de presidentes estadounidenses, a menudo fanfarrones, pero casi siempre con cerebros débiles —como es el caso de Barack Obama, candidato a ser retirado del cargo perentoriamente bajo el Capítulo 4 de la 25ava Enmienda Constitucional— es su terca insensatez de negarse a reconocer que el sistema europeo, desde la época de la fundación del Imperio Romano original hasta el Imperio Británico de la reina Isabel II de hoy en día, no es una expresión de un interés estratégico nacional, sino de un interés estratégico imperial. El poder relevante no reside en lo que las naciones crean; reside, por el contrario, en la forma en la que monarcas simplemente tontos y demás se rehúsan a reconocer el hecho elemental de la mayor parte de la historia europea, que el Imperio Romano fue, y sigue siendo un imperio, que tiene un acto reflejo monetarista imperial en lo que percibe como su interés imperial, hoy todavía. Aún cuando la reina Isabel II insistió en este punto del interés imperial británico "dentro de la mancomunidad británica", como en su declaración en el contexto de la fallida votación del referendo danés.

El poder del imperio depende de la habilidad de la monarquía del imperio de preocupar a las naciones miembros leales del imperio con la práctica acostumbrada de matarse los unos a los otros, a un ritmo y en números lo suficientemente grandes, como para debilitar a los miembros importantes del imperio lo suficiente para mantener las partes contendientes pegadas a las faldas imperiales. Esto fue lo que hizo en Estados Unidos por medio del asesinato del presidente John F. Kennedy, hecho que fue utilizado para destruir la soberanía de Estados Unidos induciéndole a la locura de una década de esa carnicería inútil en Indochina, en contra de la cual el general Douglas MacArthur había advertido al presidente Kennedy, quien estaba sólidamente comprometido a impedir la estupidez de enviar a Estados Unidos a la ruinosa aventura en Indochina.

Cuando consideramos los antecedentes de los efectos estratégicos del asesinato de un Presidente Kennedy que se rehusó a permitir que se desgastara la existencia de Estados Unidos en una guerra geopolítica innecesaria y desgastadora en Indochina (al igual que la Unión Soviética gozó una estupidez semejante en Afganistán, entonces y ahora), debemos ser capaces de entender las implicaciones de la amenaza que introdujo la revolución "geopolítica" de Carlomagno en la Europa de los sucesivos imperios romanos.

Para los imperialistas romanos, el asunto en todos los casos era principalmente doble. El primer problema era el simple hecho de cualquier amenaza "geopolítica" con base continental al poder de la sucesión de imperios romanos. El segundo, era el hecho de que la victoria de los oponentes de los sistemas imperiales, eliminaría la existencia de formas supranacionales de oligarquismo en este planeta, probablemente para siempre. Esta es la cuestión precisamente como lo expresa en términos explícitos la forma británica del proceso catastrófico de descomposición interna del número, las mentes, las costumbres, los cuerpos, y los territorios del imperio británico mundial de hoy en día.

Lo que hemos considerado en este capítulo hasta ahora, ha sido, como lo notamos de paso, la agitación del milenio y medio desde la fundación del Imperio Romano hasta el gran Concilio Ecuménico de Florencia: El período de casi la totalidad de una historia de la cultura centrada en Europa durante el período que precede a la vida de Juana de Arco y el gran Concilio Ecuménico de Florencia que fue principalmente el inicio de la civilización europea moderna. La civilización europea moderna ha sido, en todos los aspectos esenciales, una reacción ambigua, a favor y también en contra, del hecho del impacto central del gran Concilio Ecuménico de Florencia y su figura histórica más importante, el Nicolás de Cusa que ha sido no solamente responsable de la mayor parte de las grandes revoluciones culturales en economía, arte y ciencia introducidos por la Europa moderna. Para lo demás, la pregunta que se debe hacer es "¿qué te falta por descubrir todavía?"

Pilgrim Hall Museum; Plymouth, Mass.
El descubrimiento de Colón del Nuevo Mundo se vio socavado por la política de la dinastía Habsburgo en las Américas, hasta la colonización de Nueva Inglaterra por el grupo del Mayflower y la fundación de la Colonia de la Bahía de Massachusetts. A la izquierda, Cristóbal Colón; abajo, “El Mayflower llega a la playa de Plymouth”, de William Formsby Halsall (1882).

Para situar el rol de la fundación de la ciencia física moderna, la economía y la composición artística clásica, por parte de Cusa, a través de seguidores ejemplares tales como Luis XI de Francia, Leonardo da Vinci, Rafael Sanzio, Johannes Kepler y Godofredo Leibniz, tenemos que incluir a un seguidor llamado Cristóbal Colón. El papel propio de Colón en el descubrimiento de las Américas es irónico de varias formas.

Primero que todo, el descubrimiento de Colón de la finitud y forma de la Tierra se fundamentaba en un descubrimiento basado en una directriz de Nicolás de Cusa. Este plan de acción dependió en gran parte de la obra del antiguo científico, y líder en investigación marítima, Eratóstenes y su medición del tamaño de la Tierra. Las estimaciones proporcionadas a Colón, veterano marinero del Atlántico, por asociados de Nicolás de Cusa, quien para ese entonces ya había fallecido, tuvieron éxito en llevar la obra del descubrimiento a un cierto nivel de logro, pero el hecho de que las operaciones españolas y portuguesas en las Américas estuvieron bajo el dominio de la dinastía habsburgo arruinó la mayor parte del efecto de los descubrimientos. Así que la verdadera intención de Cusa se pospuso hasta la combinación de la colonización de un territorio en Nueva Inglaterra en las Américas por las acciones combinadas del partido del Mayflower y la fundación y desarrollo original de la Colonia de la Bahía de Massachusetts bajo el liderazgo de los Winthrops y los Mathers.[5]

De esta manera, Colón tuvo éxito como explorador, pero su logro se transformó en fracaso por esa influencia de los Habsburgo sobre la península Ibérica que se expresó de otra manera en la expulsión masiva de los judíos en 1492 de la España que había sido la zona más significativa de las relaciones que sobrevivieron entre la Francia de Carlomagno, Harún al-Raschid, y esa paz religiosa entre los cristianos, el Islam y los judíos en la península que había sido una herencia de la época en que vivieron Carlomagno y Harún al-Raschid.[6] Ese acontecimiento señaló el exabrupto de la Inquisición a grito abierto, un acontecimiento que fue utilizado para convertir a toda Europa occidental y central en un infierno de intolerancia genocida, lo cual fue la herramienta principal de la tiranía sangrienta que proporcionó las condiciones para ese período de guerras religiosas en toda Europa de 1492 a 1648.

Ese reinado de guerras religiosas fue producto principalmente de la determinación dirigida por Venecia de destruir la obra del gran Concilio Ecuménico de Florencia y del intento por suprimir el surgimiento de la ciencia moderna centrada en la herencia de la obra de Nicolás de Cusa.

No obstante, ese período de guerras con raíces religiosas como si se tratara de bestias feroces, en vez de gente, se requería para destruir lo suficiente a una Europa moderna, tanto económica como moralmente, para imponer el establecimiento del sistema monetarista específico del actual Imperio Británico. Eso estableció un sistema que es, esencialmente, el Cuarto en una serie de Imperios Romanos desde ese que se creó en la Isla de Capri entre el futuro César Augusto y los sacerdotes de la secta de Mitra. La esencia de esa maldad, se puede reducir a una simple noción religiosa de tipo funcional, la creencia en el monetarismo: "el evangelio según el lucro", no de Lucas.

No obstante, la ciencia no se destruyó completamente en esta locura que imperó, casi de modo absoluto en cuanto a la extensión, durante el intervalo de 1492 a 1648. En realidad, los acontecimientos recientes en la ciencia desde, implícitamente, la muerte del presidente Franklin Roosevelt, tanto en Europa como en las Américas, han puesto a la civilización misma ante la perspectiva de una nueva era de tinieblas para la humanidad, de manera inmediata y omnipresente, comparable y similar, pero potencialmente más profunda y más prolongada que la de la "Nueva Era de Tinieblas" de Europa en el siglo catorce. "Verde" se ha vuelto el color de una masa pútrida de carne humana muerta y en descomposición.


III. ¿Hay alguna posibilidad para el hombre?


“¿Le parece a menudo a las víctimas selectas blanco de la operación, que la fuerza que hace el flanqueo exitoso, es como una fuerza oscura, como si se tratara de las míticas {Erinias}, que golpean de repente en la oscuridad, cuya sola presencia, aunque en número relativamente limitado, algunas veces arrojan a sus blancos de ataque a un estado de indefensa confusión, como en el famoso caso del rol del mando de Federico el Grande en Leuthen?” Este cuadro de Adolf von Menzel (1858) se titula “Federico el Grande se dirige a sus generales antes de la Batalla de Leuthen”.

Prestemos atención ahora a las implicaciones del rol de Nicolás Maquiavelo. ¿Por qué tanto la monarquía británica como la facción habsburga no solo odian, sino que también le tienen pavor a Maquiavelo tan fieramente que, al menos los que son relativamente sensibles, le siguen temiendo hasta el momento actual?

Hay, principalmente, dos puntos de vista de referencia para identificar el rol de Maquiavelo en la historia europea moderna. Para ambos puntos de vista del asunto, la respuesta necesaria para las interrogantes que provoca la tozudez de sus logros, reside en una consideración del conjunto apropiado, aunque no obstante irónico, de los significados del concepto del "flanco" en el arte de la guerra. ¿Le parece a menudo a las víctimas selectas blanco de la operación, que la fuerza que hace el flanqueo exitoso, es como una fuerza oscura, como si se tratara de las míticas Erinias, que golpean de repente en la oscuridad, cuya sola presencia, aunque en número relativamente limitado, algunas veces arrojan a sus blancos de ataque a un estado de indefensa confusión, como en el famoso caso del rol del mando de Federico el Grande en Leuthen?

Considere el caso ejemplar de Luis XI de Francia quien, al final, prácticamente dejó en la quiebra a la fuerza mucho más grande de sus adversarios, como si los atrajera con sobornos hacia la trampa que se convierte en su estado de desespero. Al final, eso tuvo que haberles parecido a los oponentes de Luis: "¿Cómo es posible que unos hombres como nosotros pareciéramos perder nuestra ropa interior sin que ninguno de nosotros voluntariamente se quitara la camisa, los pantalones y las botas?"

La respuesta, en este caso, es, por supuesto, la "creatividad humana", o ¿no debiéramos torturar al malvado diciendo "el espíritu del fuego prometéico?"

“Abandonad toda esperanza, quien entre aquí”, se debería escribir en el portal de cada uno de los cuatro imperios romanos, como decía a la entrada del Infierno, en la Comedia de Dante. Este grabado de Gustave Doré (1864), se titula “El castigo a los consejeros malvados”, Canto 26, Círculo 8.

En el caso de Luis el precio de la paz estaba más que pagado por ese aumento en la productividad de la población francesa, al evitar no meramente cierto gran costo de la guerra, sino por el uso de una paz aparentemente costosa para una cosecha mucho más rica que esa paz misma hizo posible. Los brutos normandos y adversarios similares de Luis robaron, pero hicieron esto, repetidamente, aumentando la cantidad relativa del ingreso nacional francés respecto a los sobornos franceses de sus enemigos, quedando menos para ser robado por estos, menos y menos, como pasó con la política de Enrique VII, quien escogió a Luis como su modelo, en su despliegue en contra del malvado Ricardo III. Luis XIV no era peor que el tonto, terriblemente tonto e ignorante, que es lo que ha resultado ser el presidente de Estados Unidos Barack Obama. Entonces, en el curso de la guerra bajo el liderato Habsburgo, de 1492 hasta la Paz de Westfalia de 1648, el hombre que sabe solamente como violar y robar por medios brutales, como el caso del la marioneta británica Barack Obama actualmente, carece, de esta manera, de la habilidad para generar las ganancias producidas por la ciencia en intensidad de la densidad del flujo energético relativo mediante el cual permitiría el poder de la paz los medios para que florezca la creatividad.

Así, la martirizada Juana de Arco, a quien el violentamente perjuro partido inglés asó viva hasta que murió, inspiró el proceso que condujo al triunfo del martirio en el posterior gran Concilio Ecuménico de Florencia. Es allí que uno puede descubrir un reconocimiento de la fuente de miedo que ha pasmado y horrorizado a las fuerzas poderosas agrupadas en los enemigos de Maquiavelo hasta el día de hoy; allí es donde uno encuentra la raíz del temor al poder de la Paz de Westfalia entre mis enemigos personales, y de los tuyos también hoy en día.

¿No es esa precisamente la lección que ni el Presidente George W. Bush Jr. ni Barack Obama pudieron demostrar nunca? Ambos, y sus cómplices, han actuado precisamente como lo hizo el hombre que se comió la gansa que ponía los huevos de oro, como lo hubiera gritado ese hombre: "¡Esa fue la liberación de mi libertad de elegir!"

Al decir esto no exagero ni una coma. Cito el caso ejemplar de ése granuja justamente infame conocido como Adam Smith quien, como el personaje de Charles Dickens "Artful Dodger", hizo los mandados del viejo Fagin conocido apropiadamente como el moderno títere del Nuevo Partido Veneciano, lord Shelburne. ¿Qué se debe escribir de la miseria de tales ogros a veces poderosos como el modelo de la monarquía imperial británica que, al final, va a caer como el emperador Nerón, o como los personajes que Dante Alighieri retrata en el infierno? ¿No ha habido momentos en los se nos permite tener la oportunidad de vislumbrar el poder curiosamente asombroso que vino a representar incluso el odiado nombre de Maquiavelo a la fuerzas del mal, hasta con un estremecimiento o dos, cuando sale a relucir el tema en el curso de ciertas conversaciones entre los cada vez menos alfabetizados de hoy?

Hay un poder, como el que Percy Bysshe Shelley aludió tan apasionadamente en el párrafo final del borrador de su obra Defensa de la poesía. Esa exhibición de poder que presenta Shelley en esta obra, me había conmovido en los primeros años de mi vida adulta, y desde ese momento nunca he perdido la sensación de asombro de la comprensión de Shelley del poder de la presciencia que él muestra en la ocasión de escribir esas líneas, esa sensación suya que me ha cautivado en el transcurso de las décadas posteriores.

Es el mismo poder que está implícito en el argumento adecuadamente escrito de la disertación de habilitación de Bernhard Riemann de 1854. Hoy en día, he llegado a conocerlo, no perfectamente, pero si íntimamente, y bastante bien. Hoy en día, tengo evidencia suficiente a la mano para saber que no hay nada que no se pueda volver científicamente cognoscible respecto a los principios profundos del universo cuya presencia agita la aparición sombría desencadenada por el párrafo final de Shelley entre el ingenio.

La mano de la metáfora, tal como se expresa en todas las composiciones clásicas, incluyendo las de los modos clásicos en el arte de gobernar y de la ciencia incluso desde antes de Esquilo y Platón, no es un cuento de hadas. La oposición a Platón ha consistido, principalmente, en la fe ciega en la experiencia de una certeza sensorial que constituye esa gran mentira extenuante que ha destruido muchas naciones, y, en especial, grandes imperios, hasta ahora.

Tengo que subrayar el hecho, para su atención aquí, de la siguiente manera.

La tesis a tratar

Como lo he enseñado, en especial con respecto a mi rol como economista notablemente exitoso dentro del rango del tipo de asuntos a los que me he dedicado. He enseñado que la insensatez común más grande entre los economistas putativos y de los regimenes nacionales a los que ellos sirven o pretenden servir, es su patética apariencia de poner la fe en las doctrinas estadísticas de la certeza sensorial, principalmente con respecto a las funciones de hacer pronósticos. Muy rara vez he conocido a un presunto pronosticador económico de alguna importancia, que no esté patéticamente equivocado en sus pretensiones. En este respecto, tales personas se condenan ya sea por el afecto a la "certeza sensorial", o, peor, por algún tipo de fe apasionada que se expresa en su pretensión de montarse en un triunfo pomposo sobre un caballo muerto que en realidad nunca ha vivido, un caballo muerto llamado estadística.[7]

Piense en la cuestión realmente profunda de un hecho científico que de costumbre confunde tanto al grupo habitualmente común de los que se han de clasificar como contribuyentes autoengañados y lectores autoengañados de lo que pasa como páginas editoriales de algo como The New York Times. La de ellos, ha sido y sigue siendo una ilusión centrada en la experiencia de alguna mezcla de porciones de certeza sensorial ya sea real o simplemente fingida. El punto temático que incluye este argumento mío implícitamente, desde el inicio de este informe, es mi insistencia bien informada del hecho de la esencia específica de insensatez popular, por igual entre los educados y la gente del común: Una insensatez que consiste en su apego obsesivo a las ideas de la certeza sensorial. Incluso en sus mentiras, que a menudo tienen su premisa en la fe en esa farsa de los llamados "creyentes verdaderos", que es una simple presunta fe en la presunción de los poderes mágicos de la certeza sensorial.

La verdad del asunto se ha de ver en el pie invisible que ha dejado su patrón de huellas en un campo fangoso. Si usted está entre los verdaderamente inteligentes, ¿no tiene que llorar de lástima por los que creen que fueron las huellas las que crearon al pie? Ellos expresan su enojo: "Yo no creo en un pie que no se haya visto", y, por lo tanto, las huellas demuestran solamente lo que las estadísticas muestran, que lo único que existe son las huellas; ellos alegan que "por lo tanto, un pie que no se ha visto, ¡no puede existir realmente!"

Ellos no creen en la duplicación real del cubo hecha por Arquitas, el amigo de Platón. Ellos creen en la ilusión de la cuadratura del círculo que había imperado en los lugares más relevantes hasta que Brunelleschi hizo la demostración experimental física de la realidad física ontológica del principio físico de la catenaria. Ellos creen, firmemente, en la existencia de porciones místicamente vacías del espacio físico. Ellos no creen en el principio físico demostrado del descubrimiento único original de la gravitación de Kepler. Su morbosa superstición llega a negar la existencia de los principios físicos universales demostrados mediante experimentos cruciales, en favor de la simple estadística; ellos creen en los poderes mágicos de las "estadísticas" sobre el universo en su conjunto. Uno podría sospechar que algunos más conocedores de los lectores de hojas de té de los gitanos, podrían haber pasado una o dos noches rentables riéndose de la ironía implantada incluso en el mero nombre de "corredor de bolsa".

Sobre el tema de la creatividad humana

En primer lugar, la mentada "segunda ley de la termodinámica" no fue nunca más que una mentira descarada. Entre las más relevantes y también la más convincente prueba a este efecto, ha sido el registro conocido del orden de sucesión de las especies vivas conocidas en toda la superficie del mismo planeta Tierra, un cuerpo de evidencias que implícitamente cubre muchos millones de años de los orígenes atribuibles y el desarrollo de los procesos vivos de La Tierra.

La evidencia científica experta reunida por mis colegas indica que, el principio de la vida misma ha utilizado su propia naturaleza para transformar las profundidades accesibles y las regiones superiores encima de la superficie de la Tierra misma, en un patrón que transforma las condiciones de la Tierra de tal modo que las formas superiores de organización de las especies vivas y sus interacciones, constituyen la característica de la historia de la vida en nuestro planeta.

Puedo informar que se ha convertido en un hecho científico establecido entre la opinión científica intachable —como ha demostrado el trabajo de los descubrimientos del catedrático V. I. Vernadsky su genio profundamente perspicaz como seguidor de Berhard Riemann en estas cuestiones— que, en tanto que todas las formas conocidas de existencia son expresiones, en principio, de los principios antientrópicos que gobiernan la existencia, el poder de la creatividad volitiva en este respecto ha sido único, en nuestra experiencia hasta la fecha, de la naturaleza especial de la persona humana.

Todas las formas de vida son, en principio, antientrópicas en sus cualidades esenciales del ordenamiento de principios; pero, solo la humanidad, la persona humana, se conoce al presente que manifieste el potencial de formas superiores de conocimiento generado a voluntad físicamente eficiente, de un principio sinfín de antientropía ordenada voluntaria por la acción de la mente humana individual.

Este hecho, orienta nuestra atención directamente al papel de Nicolás de Cusa en el progreso hecho posible para la sociedad moderna, y en la influencia del principio de Cusa sobre el rol desempeñado por Nicolás Maquiavelo a nombre del esfuerzo realizado para establecer ese orden superior republicano de sociedad política que ocasionó la República de Florencia original, y de su propio papel expresado en lo que han defendido sus escritos principales.

La característica esencial que se ha de educir de esos escritos suyos, ha sido la movilización de los poderes creativos del trabajo de la persona humana y dentro de la sociedad de la cual dependen los poderes del hombre para incrementar la capacidad intelectual creativa voluntariamente la cual coincide en naturaleza e intención con el aumento efectivo del poder de la humanidad para cumplir instrucciones tales como la visión informada de conducta específicamente humana relacionada con el destino asignado a la humanidad que se establece en el capítulo inicial del Génesis.

Con el trabajo del Maquiavelo exiliado, el poder incorporado en las bases de principios para ese mandamiento se convirtió en una obligación de principios de la humanidad, y también en una definición del principio de acción de la sociedad y dentro de la sociedad, mediante lo cual el fin y los medios del principio verdaderamente constitucional específico de la existencia humana se unen como si fueran los dedos de un puño común. En otras palabras, los medios y propósitos de la guerra tienen que estar unidos en por lo menos la realización imperfecta de este propósito: Como lo expresó el general Douglas MacArthur en su consejo al presidente John F. Kennedy de que evitara toda posibilidad de una guerra prolongada terrestre en Asia.

Hubo quienes disfrutaron la oportunidad para esa guerra, la cual hubiera sido imposible sin el asesinato del presidente John F. Kennedy y de su hermano Robert quien tenía la perspectiva de ser electo posteriormente. Con el desencadenamiento de esa guerra, para lo cual fue crucial el asesinato de los dos hermanos, Estados Unidos fue inducido a destruirse a sí mismo, paso a paso, como se ha hecho hasta el presente cuando la existencia permanente misma de la vida humana decente en este planeta está en estos momentos en duda, mientras el pobre enfermo Presidente Barcak Obama siga ocupando el cargo.

La cuestión es el papel indispensable del principio físico propiamente universal de la creatividad humana, que se expresa originalmente en las grandes obras de composición artística clásica, y, como resultado, se hace posible el florecimiento de los grandes avances en el aumento de la densidad del flujo energético de la sociedad impulsado por la ciencia, per cápita y por kilómetro cuadrado. Sin esa cultura clásica y el progreso científico, la sociedad humana como la hemos conocido hasta ahora, estaría condenada a una extinción pronta, y ojalá que tal distinción sea solo temporal.

Dicho esto, uno debe ahora considerarse informado con respecto a la verdad de Nicolás Maquiavelo.

Notas

[1] Es decir, Ben Deniston.

[2] En mi videoconferencia por Internet del 11 de abril de 2009 yo planteé las características esenciales de la personalidad e intenciones del Presidente Obama. Todos los que han procurado rechazar mi evaluación de los rasgos esenciales de ese carácter personal del Presidente y sus políticas han quedado expuestos como horriblemente equivocados. Desafortunadamente, la enseñanza del concepto verdadero y eficiente de la historia ha sido eliminada hace tiempo de nuestro sistema educativo. Todo lo que yo dije el 11 de abril de 2009, ha sido más que plenamente confirmado, dos años después, incluso a un nivel de detalles. Se debe conceder ahora que es un "caso cerrado".

[3] "Anwendung auf den Raum" ("Aplicación al espacio").

[4] Por ejemplo, no hay competencia en el uso de métodos estadísticos como pretextos doctrinales para separar funcionalmente a los terremotos y los volcanes en categorías mutuamente excluyentes. De igual manera, prácticamente todos los pronósticos estadísticos son charlatanería incompetente de modo consiste y escandaloso. Como lo demuestra en este momento la omnipresente bancarrota del sistema transatlántico de doctrina de práctica económica, nunca ha habido, ni lo hay, una correlación entre valores monetarios y el ordenamiento real de prácticas productivo físicas. En la medida en que las políticas económicas de las naciones han sido eficaces, solo lo logran violando todas las reglas imaginables del simple pronóstico estadístico económico, como lo he hecho repetidamente, con éxito ejemplar durante un lapso desde el verano de 1956 hasta los más recientes pronósticos del momento. Lo que por lo general conecta dos puntos dentro de una economía, es un intervalo más o menos catastrófico de bancarrotas depuradoras.

[5] La colonización francesa de Canadá, efectuada bajo las condiciones proporcionadas por Jean-Baptiste Colbert, sufrió, como le pasó a la colonización de Massachusetts, por la llegada de la influencia del nuevo Partido Veneciano de Guillermo de Orange. En Francia, la muerte del cardinal Mazarino y la subida al trono de Luis XIV tuvo mucho que ver, a pesar de las fuertes objeciones de Colbert, por lo defectuoso del mismo Luis XIV, al enredar a Francia con la atracción del nuevo partido veneciano con sede en los Países Bajos y la influencia relacionada de los prominentes charlatanes René Descartes y el abad Antonio Conti.

[6] La expulsión de los judíos fue una atrocidad en sí y por si misma; pero mucho peor fue el estado criminal de relaciones entre las diversas confesiones que se inició y se promovió con la expulsión de los judíos.

[7] Peor que el "análisis de sistemas de Cambridge" de los asociados y títeres del Bertrand Russell de Cambridge, como los del Instituto Internacional para el Análisis de Sistemas Aplicados (International Institute for Applied Systems Analysis-IIASA).