Escritos y discursos de Lyndon LaRouche

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Voces desde el pasado:

TIEMPO DE PENSAR

Por Lyndon H. LaRouche, Jr.

21 de Mayo de 2011

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La lectura de una discusión entre Einstein, Planck y Murphy, sacada del pasado, dice algo acerca del futuro y del pasado de los efectos de la ciencia física. La referencia es al contenido de un "Epílogo: Un Dialogo socrático" de "¿A donde va la Ciencia?".

Lo siguiente es una "edición limitada de una nota de discusión" facilitada para prevenir a los asociados atinentes que no están dentro de la discusión del grupo más estrecho "del entorno del sótano". La intención es evitar que los círculos más amplios de nuestros asociados se queden "a obscuras" sobre este importante tema de investigación.

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En los últimos días -y en un sentido mas amplio, las semanas recientes- las implicaciones estratégicas de la crisis actual con respecto las cuestiones subsumidas bajo el rubro de pronostico del cambio en el "clima" galáctico se ha de considerar como un factor estratégico crucial en la amenazante situación actual de la humanidad.

La propia naturaleza del asunto en cuestión que plantea el tema que nos preocupa, impulsa a un proceso responsable de formulación de políticas en la dirección de temas ya conocidos, aunque muy descuidados de la ciencia física, como los que se abordaron en los mejores días de la colaboración entre Max Planck y Albert Einstein. El aspecto principal de esa materia, es "la naturaleza física del tiempo".

El aspecto peculiar de esa investigación, que sigue siendo todavía una cuestión no resuelta, y, ahora, una cuestión urgente, es el siguiente:

Entre esos dos participantes, ya señalados, de mayor significancia, históricamente, en el dialogo de tres vías de esa ocasión, el tema de actualidad acordado fue la ironía creada por el asunto de la controversia: ¿Es una secuencia de eventos expresión de causalidad en el tiempo? Lo que se debe considerar una ruta de respuestas a esa interrogante sumamente existencial de la ciencia física, de repente se convierte en algo sumamente teológico, de la manera siguiente:

El hecho que viene al caso, es que el sistema solar se acerca actualmente a una situación, con respecto a su movimiento a un "lugar" de la galaxia que es comparable a las mas grandes matanzas de especies vivas en ocasiones anteriores comparables, de digamos, unos 60 y pico millones de años. La ironía adicional relacionada de nuestra situación inminente, es que la especia humana ha existido en la Tierra por solo unos cuantos millones de años.

Ahora bien, si el hombre fuese solo una especie de vida animal, las cuestiones que nos plantean los acontecimientos galácticos próximos se podrían consideran patéticamente dudosos, si la humanidad no fuese la humanidad, como por ejemplo, ha definido a la noosfera el académico V. I. Vernasky, como algo distinto de la biosfera. Sin embargo, el problema planteado, no obstante, es que hasta ahora la humanidad ha hecho muy poca cosa recientemente, para realizar preparaciones adecuadas para enfrentar esa amenaza. El punto que yo destaco en este informe es, por lo tanto, ¿cuál podría ser un enfoque adecuado, de la humanidad, para enfrentar esta amenaza ostensible contra la especia humana?.

Ahora la ciencia se junta con la teología

Durante los días recientes, en mayor medida, he estado "muy intrigado" por el reconocimiento de que el curso más probable a tomar para definir una solución plausible a esta amenaza contra nuestra especie, se debe encontrar en esa área de investigación científica que venían avanzando a la vuelta del siglo 19 al 20, algunas personalidades ejemplares como Max Planck y Albert Einstein. De manera oportuna, pero no accidental, me han enviado anoche un extracto de una publicación de ese tiempo que viene al caso, para que le ponga atención, y dio lugar a ello en virtud de que nuestro equipo le ha dado gran prioridad a lo que es actualmente el tema sumamente relevante del significado físico del "tiempo".

Al recibir ese material que se me envío esta mañana, me recordé que Einstein y Planck habían llegado a un punto crucial en su dialogo que apuntaba en la dirección de una cuestión de extrema importancia de gran relevancia potencial para nuestra preocupación sobre este asunto del tiempo. De hecho, Einstein se había referido, implícitamente, a este asunto del tiempo, en su énfasis sobre la más significativa de las implicaciones del trabajo de Johanes Kepler que pone el acento de modo singularmente original en el concepto de un universo que es finito, pero no limitado.

Este mismo asunto había surgido en un intercambio entre mi asociado Cody Jones y yo, en el Informe Semanal del miércoles pasado [18 de mayo] sobre el asunto del lapso de tiempo dentro de nuestro sistema galáctico inmediato. Mas bien, reconozcamos que el "tiempo del reloj" no es el "tiempo del espacio físico" de acuerdo a como Planck y Einstein procuraban abordar la cuestión.

De hecho, como se había destacado en esa parte del documento que se me había trasmitido en los despachos de anoche, tanto Planck como Einstein habían puesto de relieve con suficiente claridad, que no debemos de ser tan simplones como para presumir que secuencia y causalidad son simplemente equivalentes. La causalidad retrospectiva es una expresión importante de la realidad en el universo de la ciencia física experimental.

En este respecto, los métodos estadísticos que destacan los engañados por esos empiristas, y peor aún, positivistas, que seguían a pervertidos como Norbert Weiner y al virtual sabiondo idiota John Von Neumann, han representado la idiotez de masas que prevalece entre los economistas putativos y otros actualmente.

El razonamiento pertinente sobre ese asunto es como sigue:

Hasta en cualquier proceso no lineal de la vida real, el resultado de que un proceso en marcha llegue a una cierta etapa, no "predice" el estado siguiente de los procesos reales en el universo real. Esta fue exactamente la implicación subyacente del "finito pero no limitado" de Einstein. Esto se hace mas claro en términos del descubrimiento que hace un individuo de un principio universal no descubierto con anterioridad. De hecho, ese descubrimiento tiende a redefinir en el "punto B" una implicación asignable como resultado que se proyectó desde el "Punto A". Esta es la implicación más obvia de los descubrimientos de principios físicos universales y de sus efectos, en el punto "B", sobre los que habían sido los efectos "predecibles" de un proceso en marcha existente en el punto "A".

Ahora viene, en el debido orden de la secuencia, el complemento teológico a la observación anterior.

La existencia del universo es la prueba de un estado de existencia anterior, pero no necesariamente, de la misma especie de universo. Ciertamente, la idea de un "no universo en el tiempo", no es un concepto fungible para la vivencia experimental de la especie humana hoy día. La creación no puede ser un acontecimiento de la nada; tiene que haber un creador de cualquier tipo de origen de una cualidad de existencia, un algo; cualquier visión contraria es una absoluta insensatez.

Luego viene una pista importante, la pista que proporciona con énfasis Vernadsky y sus seguidores descollantes. La función del tiempo entre los procesos no vivientes, no es congruente con la función del tiempo para los procesos vivientes. Hasta aquí, en esos dos aspectos planteados -el papel del tiempo en los procesos vivientes y el principio universal de la existencia necesaria de la finitud, en principio, de el universo- la noción de "tiempo de reloj absoluto" sale por la ventana.

Ahora, considera en retrospectiva lo que se ha escrito aquí hasta ahora de una forma nueva.

¿Es el proceso de la creación cinético, como suponía el argumento de Aristóteles? O, ¿es retrospectivo, como lo propone el efecto de la introducción de la acción basada en el empleo de un nuevo principio recién descubierto? Si es así, ¿no se ha cambiado la cualidad del universo existente, como que retrospectivamente? Si es así, entonces, ¿no se habría que considerar ese cambio del pasado?

Si así es, ¿no se habría de considerar la tasa de cambio del sistema? ¿Cuáles son, entonces, las implicaciones ontológicas de los términos "pasado", "presente" y "futuro"? ¿Qué hay entonces, de la variabilidad de la tasa de cambio, como de la noción vernadskiana de la distinción física especifica de los tempos respectivos de los efectos de la vida y la no vida?

El problema más general

Cualquiera que resulte ser la noción de "un comienzo" de lo que denominamos "el universo", para nosotros predomina en la práctica ahora un cierto punto de crisis perceptivo.

Cualquiera que llegue a significar realmente el uso del término para la noción de "creación" en general, como estado general, en efecto, del progreso científico, no puede haber una separación de la creación de las expresiones cualitativas de desarrollo. El tiempo, en y para si mismo, simplemente no existe; el desarrollo o la decadencia, si existen, como existen también diferentes tasas de estas consideraciones. Implícitamente, la representación de Einstein del universo de Kepler se mantiene en pie.

¿Creación? ¿La "Creación de Qué"? De este modo, entra en juego para nosotros el carácter intrínsicamente antientrópico de nuestro universo. Lo que el universo era ayer, es lo que devino hoy. ¿Cuál es, entonces, la medida física eficiente del tiempo, como forma variable y como magnitud? ¿Cual puede ser, entonces, el significado eficiente de la idea que debemos atribuirle, en la practica, como humanidad, al significado físico del "tiempo" , en lugar del significado del reloj constante?

Hay mucho, por supuesto, que decir y pronto.

Dicho todo esto, el hecho es que los tiempos cambian.