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En memoria de Kenneth Lewis Kronberg

(18 de abril de 1948-11 de abril de 2007)

por Nancy Spannaus

La muerte de Ken Kronberg el 11 de abril de 2007 representa la pérdida irremplazable de un dirigente de la Junta Nacional de los Comités Laborales (JNCL) de Estados Unidos, que contribuyó de manera inconmensurable a la vida y profundidad intelectual de la organización de Lyndon LaRouche. Aunque la mayoría lo asociará en lo primordial con su función en la producción física de las publicaciones de la organización de LaRouche —labor en la que era un genio—, su pasión y legado perdurables radican en sus contribuciones a la creación de un nuevo Renacimiento.

Ken hizo dichos aportes más que nada en su calidad de jefe de redacción (o sea, el que hace la talacha) de la publicación político–cultural de la JNCL, The Campaigner, y como director de Fidelio, la revista del Instituto Schiller. Muchos saben cómo él trabajó pacientemente, pero con gran intensidad, con docenas de autores en corregir, preparar e ilustrar sus escritos, para publicarlos como una presentación bella en una composición perfecta.

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En cuanto a su propia obra cultural e intelectual, fue multifacética. Acorde a sus antecedentes familiares, toda su vida la dedicó a mantener viva la tradición del Renacimiento yídish, y fue un participante destacado en las celebraciones que organizó la JNCL en honor del poeta alemán Heinrich Heine a principios de los 1980, junto con el finado Mark Burdman. Ken siguió trabajando en la tradición del Renacimiento yídich en el período reciente, al alentar, discutir, enriquecer, corregir y preparar los escritos de Steve Meyer, Paul Kreingold, David Shavin, Michele Steinberg y otros sobre Moisés Mendelssohn y la tradición humanista judía.

Como correspondía a su educación científica, Ken también profundizó en los escritos del científico inglés William Gilbert (1544–1603) y en su obra prototípica, De magnete, y dio clases sobre el tema.

Uno de los escritos revolucionarios de Ken nació en una presentación que hizo en una conferencia nacional de la JNCL, que luego se publicó en el periódico New Solidarity; el informe especial de 1992 de EIR, "Las raíces genocidas del nuevo orden mundial de Bush"; y, por último, en el periódico New Federalist, como un arma devastadora en la batalla contra el cabildo genocida y la depravación cultural concomitante. "Cómo los romanos casi destruyeron la civilización" fue un estudio amplio de la devastación que trajo el Imperio Romano a lo largo de los siglos y en diferentes continentes, y que estableció el nexo científico entre el proceso de despoblación de la región del Mediterráneo, y el predominio de sectas antihumanas y religiones misteriosas, las orgías sangrientas de las justas de los gladiadores, y la economía de "pan y circo" que caracterizaron a Roma.

Quizás lo que Ken más amó fue el estudio de la poesía y el drama clásicos, con un acento especial en William Shakespeare. Ken dirigió la producción de Macbeth de los Comités Laborales en 1982, la cual realizó una gira por varias localidades de la costa este de EU. En años posteriores dirigió las puestas en escena de Julio César, varios entremeses de Cervantes, escenas selectas de las obras de Shakespeare (unas con adultos, otras con niños), una producción completa de El parásito de Federico Schiller, y producciones infantiles de la Odisea y La flauta mágica. También enseñó poesía.

Su trabajo cobró expresión en el simposio que organizó para la edición especial de invierno de 1994 de Fidelio sobre "Metáfora y poesía", que empezaba con su propio artículo, "Algunos ejemplos sencillos de metáfora poética". Escribió poemas cortos para sus amigos, y otros más largos que nunca publicó, así como uno "En memoria de Indira Gandhi" (lealo en inglés), mismo que compuso e hizo llegar en 1986 al hijo de la señora Gandhi, Rajiv Gandhi (quien también llegó a ser Primer Ministro de India), por mediación del representante de EIR y Lyndon LaRouche en India, Ramtanu Maitra. Rajiv Gandhi mandó publicar el poema en la revista del Partido del Congreso. El poema también apareció en la edición de otoño de 2004 de Fidelio.

El profundo conocimiento científico de Ken, y su capacidad para escribir y su dedicación a la educación de un futuro movimiento de juventudes al más alto nivel, entraron en juego en la contribución indispensable que hizo a la edición especial de Navidad de EIR en 2005 (ver también Resumen ejecutivo de la 2ª quincena de febrero y 1ª de marzo de 2006). En esa ocasión, LaRouche compuso su documento "El principio del 'poder' " en la forma de un poderoso diálogo socrático sobre principios físicos universales con miembros del Movimiento de Juventudes Larouchistas, quienes escribieron 19 contribuciones para el mismo. Sin la dedicación de Ken a cada detalle clave, este proyecto, como muchos otros, no podría haberse realizado.

No podemos dejar de mencionar los datos elementales de la vida de Ken. Hijo de Martin y Shirley Kronberg, nació hace 58 años en la Ciudad de Nueva York. Asistió a la Escuela Secundaria de Ciencias del Bronx, y en 1968, a la edad de 20 años, se graduó de la Universidad St. John en Santa Fe, Nuevo México. Pasó un año en el Centro para el Estudio de las Instituciones Democráticas en Santa Bárbara, California. De allí, regresó a la Ciudad de Nueva York, donde cursó estudios avanzados en la Nueva Escuela de Investigación Social de la Facultad de Altos Estudios, y trabajó como redactor para el Instituto Americano de Física y para John Wiley & Sons. En 1971 se integró a los Comités Laborales, y poco después se casó con Molly Hammet, con quien tuvo tuvo un hijo, Max Kronberg, ahora de 22 años; ambos le sobreviven.

Ken fue elegido miembro del Comité Nacional de la JNCL en 1974, y también del comité directivo de los Comités Laborales en la región de Nueva York y del Comité Nacional en el oeste medio de EU —en la región de Detroit— de 1975 a 1977. Regresó a Nueva York y tomó a su cargo la producción de todas las publicaciones del movimiento político. Fundó WorldComp en 1978 y se convirtió en presidente de PMR en 1979. Hasta el día de su muerte se consagró a mantener, contra viento y marea, la calidad de las publicaciones.

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A todo lo largo de su vida política, colaboró de la mano con su esposa Molly, quien participó de manera importante en la creación de EIRNS y en la impresión de los periódicos y folletos del movimiento. Molly se sumó a Ken en el Comité Nacional de la JNCL en 1982.

Para aquellos de nosotros que trabajamos de cerca con él, que dependíamos de él, y para quienes ahora el dolor parece casi insoportable, la fortaleza intelectual y la bondad de Ken para con todos los que lo rodeaban son un legado que complementa sus contribuciones intelectuales, como da fe de ello la asistencia extraordinaria que hubo en su funeral. Extendemos nuestro más sentido pésame a su familia.

La inmortalidad que hemos de compartir

Querida Molly:

Para todos nosotros la realización del propósito de una vida radica en una cierta continuidad que, para cada quien, gira en torno a nuestros antepasados y el resultado de la vida de aquellos que nos seguirán. En todas las tempestades de la vida, nuestro nexo con ese proceso y su desenlace es el significado inmortal perdurable de haber vivido. En momentos como esos, o nos aferramos a esa dedicación de nuestra vida o prácticamente no seríamos más que bestias.

El momento desagradable de horror tiene que pasar. El memorando de Nancy sobre una selección de ciertos aspectos de la vida de Ken como una parte nuestra cumple cierto propósito esencial en este momento pasajero. Lo que su necrología no menciona es la referencia a lo que ahora es aun más fundamental que la vida de Ken como tal: ¿qué significa para el futuro de la humanidad el que haya vivido?

Lo abatió una enfermedad, en el curso de más de una década y media de la persecución de nuestros enemigos y de la traición, no sólo de muchos de nuestros otrora amigos, sino de las fuerzas de veras perversas de aquellos que no nada más nos habían adversado ya a nosotros, sino de aquellos —muertos o vivos— que aun hoy se cuentan, de hecho, entre los enemigos de la humanidad. Por tanto, lo que más cuenta es lo que la vida de Ken contribuyó al futuro de la humanidad.

Por eso, haz a un lado las circunstancias agobiantes y el tormento interno, las traiciones a la confianza, y la enfermedad que Ken soportó a últimas fechas. Capta la esencia de su vida. Aquello que es inmortal es lo que está en nuestras manos vivas defender.

Por tanto, ¿qué estamos haciendo por el futuro de la humanidad? Ésa es una parte crucial del futuro de Ken ahora que ya no está. A ese respecto, la peor consecuencia de la muerte de Ken es la que sufren quienes han abandonado las expresiones eficientes de esperanza en ese futuro al que él dedicó décadas de su vida. Mientras yo viva y, ojalá, después, esa bandera, su bandera, permanecerá en alto.


Lyndon H. LaRouche

director,

a nombre de la Junta Internacional de los Comités Laborales (JICL),

a 19 de abril de 2007.

 

 

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