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Biden da marcha atrás en su postura sobre las remesas a Cuba, pero promete hacer que el gobierno "rinda cuentas" por la represión 

21 de julio de 2021 — En un giro de lo que había declarado apenas hace cuatro4 días antes, el Presidente de Estados Unidos, Joe Biden, le ordenó el lunes 19 de julio al Departamento de Estado que organice un Grupo de Trabajo sobre las Remesas a Cuba, para determinar cuál sería la “la manera más eficiente de hacer llegar las remesas a manos de los cubanos”, según informó un alto funcionario del gobierno que habló con el periódico The Miami Herald. El 15 de julio Biden calificó a Cuba de “Estado fallido”, y afirmó tajantemente que no cambiaría las medidas impuestas por el ex secretario de Estados, Mike Pompeo, las cuales hacían casi imposible el envío legal de fondos a las familias en Cuba. “Es muy probable que el gobierno confisque esas remesas o gran parte de ellas”, dijo Biden en ese momento. Ahora, el nuevo discurso es que Biden “respalda al pueblo cubano” que participa en protestas antigobiernistas y al mismo tiempo hace “responsable” al gobierno de Cuba por la represión a su pueblo y por otras supuestas fechorías. 

También se anunció el lunes 19 que el Departamento de Estado estudia de qué manera puede aumentar el personal en la embajada de EU en la Habana, Cuba, revirtiendo las decisiones tomadas por los anteriores secretarios de Estado, Rex Tillerson y Mike Pompeo, quienes redujeron en forma drástica el tamaño del personal y los servicios que ofrecía la embajada, haciendo la vida para más difícil para el pueblo cubano. Ahora, el Departamento de Estado dice que quieren aumentar el personal en la embajada para facilitar los “compromisos diplomáticos, consulares y de la sociedad civil y una postura de seguridad apropiada”.  Aparentemente Biden “va a intensificar los compromisos diplomáticos con sus socios regionales e internacionales para respaldar la democracia en Cuba”, informó el periódico The Miami Herald. 

¿Por qué el cambio? Ciertamente no ayudó a la imagen de Estados Unidos que siguiera imponiendo las crueles sanciones en medio de la pandemia. Cuando Biden anunció en enero de este año, que revisaría la política hacia Cuba, muchos congresistas demócratas y otros grupos progresistas presionaron a la Casa Blanca para que ponga fin de una vez por todas a las muchas décadas de bloqueo económico y a las sanciones adicionales impuestas a Cuba por el gobierno de Trump, argumentando que lo único que hacen estas sanciones es hacer sufrir al pueblo cubano. El 25 de junio, 184 países votaron en la Asamblea General de la ONU a favor de levantar el bloqueo, y solo Estados Unidos e Israel votaron para mantenerlo. 

Pero, en las condiciones actuales de confrontación geopolítica, dirigida contra Rusia y China, cualquier discusión sobre la “ayuda” de Estados Unidos al pueblo cubano hay que verla con suspicacia. “Respaldar la democracia” en Cuba y “comprometerse” con la sociedad civil y los manifestantes antigobiernistas, significa muy probablemente más vías para el cambio de régimen. Y con respecto a las “responsabilidades” hoy, el secretario de Prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki, anunció que el Departamento del Tesoro está considerando “designar nuevas sanciones” en contra de funcionarios cubanos responsables de la represión y la violación de derechos humanos contra los “manifestantes pacíficos”.

 

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