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El gran despertar

30 de septiembre de 2021 —La señora Helga Zepp-LaRouche emitió hoy una severa advertencia de que las políticas del Gran Reajuste verde de las instituciones financieras de Occidente en bancarrota, han desencadenado una explosión hiperinflacionaria de los precios, en especial en el sector energético, junto con una desintegración de la economía física global, tal como en las mentadas cadenas de suministro. Esto se está precipitando hacia “el fin del juego de este sistema financiero”, pronosticó, y en tanto esto está golpeando a la población de las naciones de Europa y Estados Unidos, “vendrá un gran despertar”.

Zepp-LaRouche culpó de esta desintegración sistémica directamente al hecho de que bajo la égida del Gran Reajuste verde, todos los flujos de inversión y capital se han canalizado a una gigantesca burbuja especulativa verde, que se suma a los 50 años de políticas de austeridad maltusiana, responsable de la pandemia de COVID-19, así como de la muerte de 16 millones de personas al año por inanición.

Consideren algunos de los acontecimientos recientes de este colapso:

• El Reino Unido sufre de una escasez de gasolina y de alimentos en las estanterías de los supermercados cada vez mayor, y se prevén importantes trastornos en la capacidad de cosechar los cultivos de alimentos este otoño. El gobierno desplegó al ejército para hacer frente a la crisis de la gasolina, empezando por 150 conductores de camiones cisterna para trasladar el combustible a las gasolineras.

• Italia subirá los precios de la electricidad al consumidor en un 30% el próximo lunes, 4 de octubre. Esta situación provocará un enorme trastorno social y económico, y se achaca a la subida de los precios mundiales del carbón, el gas natural y otras fuentes de energía.

• Los precios de venta de las viviendas en Estados Unidos se dispararon un 19,7% en julio, el mayor incremento mensual en 30 años. Llevan 14 meses seguidos subiendo, y el mismo patrón inflacionario se aplica a los alquileres.

• Se espera que la escasez de todo tipo de bienes de consumo y de producción en Estados Unidos aumente durante el período navideño. El sistema de transporte no puede mover los bienes tan rápidamente, y los mayores puertos, como el de Los Ángeles y de San Diego, tienen enorme cantidad de mercancía y retrasos.

• La Cámara Naviera Internacional (ICS, por sus siglas en inglés) y otros grupos del sector que representan a 65 millones de trabajadores del transporte de todo el mundo emitieron hoy una carta pública en la que advierten de un “colapso del sistema de transporte mundial”.

• China está enfrentando continuos cortes de electricidad y racionamiento, especialmente en el noreste del país. Las fábricas también se han visto afectadas y muchas han tenido que cerrar, lo que se espera que tenga un gran impacto en la cadena de suministro global, ya que China es un importante productor para el mercado mundial.

• El precio del gas natural en Europa se ha cuadruplicado en lo que va del año, y el precio internacional de petróleo va por el mismo camino. Ayer, el petróleo en el mercado Brent se cotizó en más de $80 dólares el barril, y terminó el día en $79,09 dólares, cerca de su máximo en tres años.

Los portavoces de los gobiernos y los medios de comunicación financieros están publicando historias para explicar cada uno de estos acontecimientos como una cadena de eventos no relacionados, cada uno con su causa individual: el aumento de los precios de la energía, la escasez de mano de obra, las compras de pánico, las interrupciones de la cadena de suministro, lo que sea. Pero la realidad es que se trata de un patrón global que refleja un colapso físico-económico en marcha, unido a la hiperinflación de activos financieros de la burbuja especulativa de $1,7 mil billones de dólares. Este es un proceso que se describe de forma única con la famosa función de la Triple Curva de Lyndon LaRouche, un proceso que ahora se está desarrollando inexorablemente en el escenario mundial. La inflación en mercados específicos (precios al consumidor, materias primas, etc.) puede o no manifestarse como tal en un período determinado; pero es la hiperinflación general de los precios de los activos financieros lo que está impulsando el proceso, es decir, la “burbuja de todo”, en especial la de los derivados.

Lyndon LaRouche explicó este proceso en un memorando del 19 de septiembre de 2000, “Bring Oil Price Inflation Under Control” (Metamos en cintura la inflación de los precios del petróleo), del cual reproducimos partes sustanciales. LaRouche planteó:

“A grandes rasgos, la actual inflación global de los precios del petróleo amenaza con ser el detonante de una desintegración caótica en muchas, si no en todas, las economías del mundo.... La causa subyacente de la crisis, de la cual la crisis de los precios del petróleo no es más que la principal consecuencia político-económica actual, es la hiperinflación general en los precios de los activos financieros, que se está expresando, a un ritmo cada vez mayor, como una hiperinflación de los precios de las materias primas, que sigue ahora una tendencia similar a la sufrida por la Alemania de Weimar durante el intervalo de marzo a noviembre de 1923.... El esfuerzo cada vez más desesperado por asegurar la entrada de activos financieros en el sector del dólar estadounidense, ha aprovechado varios factores combinados, como la oportunidad de aumentar las acumulaciones del precio de los activos financieros, a partir de las tendencias hiperinflacionarias en los precios de entrega de los productos del petróleo”. (El texto completo en inglés se puede ver aquí, https://larouchepub.com/lar/2000/2738_oil_price_inflation.html).

Como era de esperarse, la casta financiera dominante con sede en la City de Londres y en Wall Street se encuentra en un auténtico dilema sobre qué hacer. Por un lado, deben subir los tipos de interés y “reducir” la emisión cuantitativa (QE en sus siglas en inglés) si es que quieren contener la explosión inflacionaria. Por otra parte, no pueden subir los tipos de interés y “reducir” la QE si quieren evitar un estallido total; de hecho, tienen que desencadenar formas monetarias y fiscales cada vez más extremas de QE (lo que llaman “cambio de régimen financiero”) sólo para vivir un día más.

La propuesta del movimiento LaRouche para hacer frente a la crisis es diametralmente opuesta a estos dos enfoques fallidos de las instituciones financieras. “El único remedio”, explicó la señora Helga Zepp-LaRouche en su videoconferencia semanal, “es establecer una separación bancaria, un tipo de Glass-Steagal a nivel mundial, y sustituir el sistema bancario en bancarrota por uno nuevo. Eso es lo que de manera continua vamos a traer a la mesa de debates, en estos momentos este es realmente el final del juego para este sistema financiero”.

Asimismo, planteó lo que está en juego en Europa y Estados Unidos, y por qué el Instituto Schiller ha centrado su atención urgente en solucionar las crisis de Afganistán y Haití, en particular:

“¡Tiene que haber un cambio de actitud! Hay que ponerle coto ya a la indiferencia depravada; esa es la idea sobre la cual estamos tratando de hacer reflexionar a la gente. Porque tienes a toda esa gente en Occidente que ni siquiera están pendientes ni interesadas. Siguen con sus vidas como siempre. Pero la única manera de que Estados Unidos y las naciones europeas puedan sobreponerse a sus propios problemas es concentrándose en la misión de superar el subdesarrollo del sector en desarrollo.... Con la inversión en la economía física. Se pasa de la especulación y la ganancia a la idea del bien común, que siempre tiene que empezar por la inversión en el desarrollo de infraestructura real.

“Si no conseguimos que Occidente haga ese cambio, entonces es casi una conclusión inevitable de que Occidente se hundirá como lo hizo el imperio romano, debido a la decadencia, a un estado mental depravado. Así que lo que nosotros buscamos es sacudir a la gente.

“Y el camino a seguir es dejar esta insensatez geopolítica, que sólo puede acabar en la aniquilación de la especie humana; y juntar las manos con los países de la Iniciativa de la Franja y la Ruta, y desarrollar proyectos conjuntos... y llevar a la civilización a una condición donde las leyes del universo sean también la base de los programas económicos y políticos. Por eso existe la ley natural”.


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