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Un cuento de dos mundos

3 de octubre de 2021 — El mundo entero se tambalea por la descarga inicial de la hiperinflación programada en el sistema financiero por la Impresión Cuantitativa y otros programas de impresión de dinero inorgánico durante los últimos años, mediante lo cual se han canalizado billones de dólares hacia los bancos y mercados especulativos, y casi nada se ha destinado a producir algo en la economía real. O sea, a menos que se considere que los molinos de viento y los paneles solares forman parte de la economía real. El mentado “sector verde” está en pleno auge, lo cual incluye a los “mercados de carbono” que constituyen en un 100% una pura burbuja financiera especulativa, cuyo efecto, aparte de crear su propia burbuja, es el derrumbe intencional de la producción útil en todas las partes del globo terráqueo.

Este es el futuro del mundo bajo la dictadura del movimiento de las “finanzas verdes”, dirigido por los oligarcas financieros y la élite real del Foro Económico Mundial, encabezado por el príncipe Carlos y el ex gobernador del Banco de Inglaterra, Mark Carney (ahora Enviado Especial de la ONU para la Acción Climática y las Finanzas). Su intención es la misma que la del imperio británico desde su fundación en el siglo 18: mantener controladas a las “razas inferiores” y limitar su población, asegurarse de que sus recursos están bajo el control de los bancos de la City de Londres (y ahora también de Wall Street), y mantener una capacidad militar-industrial para imponer el dominio imperial mediante guerras interminables.

Este futuro maltusiano se exhibió de cuerpo entero esta semana en Milán, donde la organización “Youth4Climate” (Jóvenes por el clima) realizó una reunión previa a la de COP26, el evento internacional sobre el clima que se realizará en Glasgow en noviembre. Greta Thunberg, la niña tristemente demente presentada para despotricar incoherentemente contra el progreso humano, fue recibida como una gran heroína por los primeros ministros Mario Draghi de Italia y Boris Johnson del Reino Unido, así como por el presidente de la COP26, Alok Sharma. Como de costumbre, Thunberg expresó una intención más veraz del movimiento verde que los banqueros que lo dirigen en realidad, que mienten diciendo que habrá puestos de trabajo y prosperidad en su nuevo mundo feliz. Luego de burlarse del slogan que utilizan Joe Biden y Boris Johnson, “Build Back Better”, como puro “bla, bla, bla”, Thunberg dijo que los británicos son los culpables de la catástrofe que enfrenta la humanidad hoy en día a causa del cambio climático. ¿Por qué? ¡Porque allí tuvo lugar la revolución industrial!

Si volviéramos a la época idílica anterior a la cochina revolución industrial, consideremos que la población mundial en 1760 era de 800 millones de habitantes en todo el planeta, mientras que la población actual, alimentada por el aumento en la densidad de flujo energético en estos últimos siglos, es de 7.800 millones de personas. Eso significa que Greta Thunberg (y Mark Carney y el príncipe Carlos) al volver a los molinos de viento y al Sol, contemplan la eliminación de la friolera de 7.000 millones de personas.

Pero ésta no es la única visión del mundo que debemos considerar. Es útil reflexionar sobre la visión de Gottfried Leibniz, el científico, estadista y filósofo alemán que tuvo la más profunda influencia en los padres fundadores de Estados Unidos. Leibniz, al informar sobre su correspondencia con los misioneros jesuitas en China, escribió en 1697:

“Considero un plan singular de los hados que el cultivo y el refinamiento humanos se concentren hoy, por así decirlo, en los dos extremos de nuestro continente, en Europa y en China, que adorna el Oriente como Europa el borde opuesto de la Tierra. Tal vez la Suprema Providencia haya ordenado tal disposición, para que, a medida que los pueblos más cultivados y distantes extiendan sus brazos unos a otros, los que se encuentran entre ellos puedan ser llevados gradualmente a un mejor modo de vida. No creo que sea una casualidad que los rusos, cuyo vasto reino conecta Europa con China y que ejercen influencia sobre las profundas tierras bárbaras del Norte junto a la orilla del océano helado, sean conducidos a la emulación de nuestras maneras a través de los denodados esfuerzos de su gobernante actual (Pedro el Grande)”.

Lean y ayuden a circular el nuevo folleto publicado por La Organización LaRouche, “The Coming U.S. Economic Miracle on the New Silk Road” (El milagro económico venidero de Estados Unidos en la Nueva Ruta de la Seda) y verán que la visión necesaria para derrotar a los actuales amos maltusianos del Nuevo Trato Verde es muy parecida a la de Leibniz: movilizar a Estados Unidos, China y Rusia para que “extiendan sus brazos unos a otros”, junto con los otros 140 países que se han unido a la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China, y el mundo entero podrá finalmente salir de la pobreza, del mismo modo en que China ha eliminado la pobreza abyecta internamente, a través de grandes proyectos de infraestructura, para elevar a toda la población mundial a una plataforma superior de tecnología y productividad. (https://laroucheorganization.nationbuilder.com/the_coming_us_economic_miracle_on_the_new_silk_road).

No hay ninguna razón para que naciones como Afganistán, Haití, Yemen y demasiadas otras sufran condiciones de la Era de Tinieblas de enfermedades y hambruna. Duplicar la producción de alimentos, proporcionar sistemas modernos de salubridad pública a todas las naciones, crear instalaciones de energía nuclear y de fusión para satisfacer las enormes necesidades energéticas, todo esto es lo sensato. Quienes piensan lo contrario están locos, y deben ser educados, pero alejados de los puestos de poder e influencia política.

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