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Alemania descubre el horror del legado energético de Merkel

16 de octubre de 2021 — Un sector cada vez mayor de la opinión pública alemana se está percatando de que la política energética de Angela Merkel, conocida como Energiewende (la transición energética para abandonar los combustibles fósiles y la energía nuclear) es una catástrofe para el país. Aunque muchos de los críticos no cuestionan el dogma del cambio climático, en conjunto viene creciendo un argumento muy congruente a favor de la energía nuclear.

• Gabor Steingart, planteó la necesidad urgente de un “debate nacional sobre la energía nuclear” en un artículo de opinión en el semanario Focus. "Casi todo el mundo desarrollado confía en la energía nuclear, que es una alternativa libre de CO₂ y rentable frente al carbón y el gas y no depende de la naturaleza, ¡excepto en Alemania! Pero también aquí en Alemania, hay que reabrir el debate sobre la energía nuclear a la luz del cambio climático y en vista de la mejora en la seguridad de las centrales nucleares.

“Posiblemente la mayor decisión errónea de la política alemana fue el abandono progresivo de la energía nuclear. El miedo a un Chernóbil alemán y la cuestión nada trivial del almacenamiento final de los desechos nucleares, llevaron a una decisión abrupta del parlamento alemán en junio del 2011, de eliminar gradualmente la energía nuclear, que ahora se está ejecutando. El resultado:

“La mezcla energética de Alemania se ensuciará más a medida que el carbón y el gas, en lugar de la solar y eólica, sustituyan a la nuclear. Alemania emitirá 70 millones de toneladas de CO₂ perjudicial para el clima, una vez que se haya completado la eliminación de la energía nuclear.

“El Estado tendrá que pagar a las empresas de energía €2.430 millones de euros en concepto de compensación.

“Alemania se está convirtiendo cada vez más en un importador de energía y ahora debe importar energía nuclear de los franceses y gas de Rusia por un dinero muy caro”.

• El tabloide alemán Bild aprovecha la paranoia contra Rusia para argumentar a favor de mantener abiertas las seis centrales nucleares que quedan. Entrevistan a Thierry Bros, “experto en energía” del Instituto de Estudios Políticos de París.

Bros: “El cierre de las centrales nucleares alemanas en el 2011 hizo que se quemara más carbón del 2011 al 2014. Si ahora se cierran las últimas seis centrales, habría que quemar aún más gas ruso, lo que también es una locura para el clima. Como no hay forma de pasar de la nuclear a las renovables de la noche a la mañana, tanto el clima como los ciudadanos agradecerían al próximo gobierno alemán que pospusiera el cierre de sus centrales nucleares y reabriera las centrales nucleares seguras que cerraron”.

¿Podría eso también reducir la influencia de Putin en Alemania?, le preguntaron.

Bros: “¡Por supuesto! Entre más energía se ofrezca en el mercado alemán, mayor será la competencia. Eso lleva a precios más bajos para los consumidores alemanes y reduce el poder de Putin sobre la política alemana”.

 

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