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Las líneas rojas sí existen; una vez que se crucen, no habrá una segunda oportunidad

24 de enero de 2023 (EIRNS) — Si respiró aliviado luego de la reunión de la semana pasada en la base aérea de Ramstein, porque no se consiguió presionar a Alemania para que enviara tanques Leopard a Ucrania y que, por consiguiente, las tensiones en la guerra contra Rusia habrían disminuido un poco, más vale que lo piense de nuevo. 

El desaliñado zopilote Boris Johnson (BoJo) se abalanzó ayer sobre Kiev en una visita sorpresa para apuntalar al gobierno nazi de ese país:  “este es el momento de duplicar los esfuerzos y dar a los ucranianos todas las herramientas que necesitan”, declaró. También fustigó al gobierno alemán de Olaf Scholz por no autorizar la entrega de tanques. En el mismo instante, la ministra de Asuntos Exteriores alemana, Annalena Baerbock, anunció públicamente una política directamente contraria a la que el Canciller Scholz había establecido para su gobierno, y declaró que Alemania permitiría a Polonia enviar tanques Leopard a Ucrania, tan sólo si se lo pedían. 

La semana pasada, el 18 de enero, BoJo había propuesto provocadoramente cruzar todas las líneas rojas de Rusia, incluido un ataque directo a Crimea, e incluso contempló la opción de un intercambio nuclear con Rusia. “Si Rusia fuera a utilizar un arma nuclear… temo que Occidente, se vería obligado a tomar una acción de represalia de uno u otro tipo… Desde el punto de vista de los rusos de a pie, sería una catástrofe absoluta”. El orate agregó que “no estamos hablando de una confrontación nuclear entre la OTAN y Rusia”, y aunque los rusos se molestaran, “la probabilidades de un ataque nuclear son muy bajas”. 

Pedir un acción militar en la que “la probabilidad de un ataque nuclear sea baja” (¿qué tan baja, Boris, 5%, 10%, 2%?) hacer parecer al Dr. Strangelove todo un modelo de cordura 

En respuesta a semejante locura, los dirigentes rusos se siguen pronunciando en los términos más transparentes. El Director Adjunto del Consejo de Seguridad Nacional, Dmitri Medvédev, advirtió ayer que, puesto que la reunión en Ramstein demostró que, dado que “nuestros enemigos van a intentar incesantemente destrozarnos o hasta destruirnos... En un momento dado puede aparecer una nueva alianza militar” que se enfrente al aparato global de la OTAN. Un día antes, Viacheslav Volodin, presidente de la Duma Estatal rusa, declaró que “las entregas de armas ofensivas al régimen de Kiev conducirán a una catástrofe mundial. Si Washington y los países de la OTAN suministran armas que se utilizarán para atacar ciudades civiles e intentar apoderarse de nuestros territorios, como amenazan hacer, ello dará lugar a medidas de represalia con armas más potentes... Dada la superioridad tecnológica de las armas rusas, los políticos extranjeros que toman este tipo de decisiones deben comprender que esto podría acabar en una tragedia global que destruiría sus países”. 

Con precisión tajante, Volodin concluyó: “Los argumentos de que las potencias nucleares no han utilizado anteriormente armas de destrucción masiva en conflictos locales son insostenibles. Porque estos Estados no se enfrentaban a una situación en la que existiera una amenaza a la seguridad de sus ciudadanos y a la integridad territorial del país”. (t. me/vv_volodin/597). 

A la luz de esto, la fundadora del Instituto Schiller, Helga Zepp-LaRouche, sacó la única conclusión sensata posible, en una conversación que tuvo con sus colegas estadounidenses. “Las líneas rojas sí existen”, subrayó. Actualmente nos encontramos en una cuenta regresiva hacia un enfrentamiento nuclear o hacia una nueva arquitectura internacional de seguridad y desarrollo, afirmó, y la ventana de oportunidad para resolver la crisis no permanecerá abierta para siempre. En contra de lo que creen la mayoría de nuestros conciudadanos, recalcó, la historia no es un culebrón de Hollywood en el que siempre hay otro episodio a la vuelta de la esquina. 

Al mismo tiempo, se está construyendo un sistema financiero y económico totalmente nuevo basado en un desarrollo económico-físico real para sustituir al imperio financiero transatlántico en bancarrota. Y eso, afirmó Zepp-LaRouche, es la verdadera manzana de la discordia que ha llevado a la OTAN Global a un modo de guerra total contra China y Rusia. 

El Presidente de Rusia, Vladimir Putin, volvió a plantear las líneas generales de ese nuevo sistema en un discurso dirigido a los jefes de Estado de la Unión Económica Euroasiática (UEEA), publicado en la página web del Kremlin el 23 de enero. “Proponemos que se aúnen esfuerzos en el desarrollo y la aplicación de soluciones científicas y técnicas de vanguardia en los sectores económicos de punta”, para las naciones de la UEEA y las que estén interesadas en trabajar con ellas, como Egipto, Irán, India, Indonesia y los Emiratos Árabes Unidos, declaró Putin. 

El destacado economista ruso Serguéi Glazyev explico en detalle la necesidad de un cambio radical global, en una serie de artículos recientes. “Todos los países más o menos soberanos han dejado de acumular reservas en dólares y están pasando rápidamente a liquidarlas en moneda nacional. Esto conlleva un derrumbe como avalancha de la capacidad de Estados Unidos para financiar una guerra mundial, que se basa en un monopolio de la emisión de la moneda mundial. Billones de dólares impresos previamente regresan a Estados Unidos, ocasionando una descomunal ola de inflación”. 

Glazyev propone “la creación de una nueva moneda de liquidación internacional en lugar de las actuales monedas de reserva del FMI”. Plantea que “Rusia, junto con sus socios del Este y del Sur, tiene una oportunidad única de ‘saltar’ del barco que se hunde de la economía de deuda centrada en el dólar, para asegurar su desarrollo y el comercio mutuo de los recursos estratégicos acumulados y extraídos”. 

La próxima conferencia internacional del Instituto Schiller del 4 de febrero, “¿La edad de la razón o la aniquilación de la humanidad?”, deliberará sobre el peligro de guerra, y sobre las políticas económicas y culturales necesarias para retomar el papel adecuado de la humanidad en el universo. Como declaró el asesinado Presidente John F. Kennedy en su famoso discurso de apertura en la American University el 10 de junio de 1963: “Las potencias nucleares deben evitar las confrontaciones que llevan a un adversario a elegir entre una retirada humillante o una guerra nuclera. Adoptar ese rumbo en la era nuclear solo sería prueba de la bancarrota de nuestra política, o de un deseo colectivo de muerte para el mundo”. 

 

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