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Este artículo se publicó originalmente en la edición del 19 de abril de 2024 del semanario Executive Intelligence Review (EIR).

La Conferencia del Instituto Schiller sobre el "Plan Oasis" del 13 de abril, presentó un enfoque estratégico económico para la paz en el Sudoeste de Asia y más allá

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13 de abril de 2024 — Tras el ataque de Hamás a Israel el 7 de octubre y la decisión del gobierno de Netanyahu de castigar colectivamente a los civiles palestinos como represalia, Helga Zepp-LaRouche, fundadora del Instituto Schiller, hizo un llamado a intensificar la movilización para aglutinar el apoyo al "Plan Oasis" para el Sudoeste de Asia en su conjunto. En su opinión, esta perspectiva de desarrollo económico es el único medio para lograr una paz duradera en la región. La conferencia del 13 de abril del Instituto Schiller, "Plan Oasis: La solución LaRouche para la paz mediante el desarrollo entre Israel y Palestina y para todo el Sudoeste de Asia", puso este tema sobre el tapete por primera vez desde que estalló esta situación hace más de seis meses. 

Este evento internacional por Internet reunió a ponentes de los cinco continentes y a un público de todo el mundo. El Instituto Schiller preparó un video de una hora de duración con los aspectos más destacados de la conferencia con el fin de impulsar la movilización para detener el genocidio en Gaza, reducir el peligro de guerra e iniciar la deliberación internacional sobre una nueva arquitectura económica y de seguridad mundial.

Dennis Speed, del Instituto Schiller de Nueva York, quien actuó como moderador del primer panel, comenzó presentando un breve extracto en video de la intervención que hizo Lyndon LaRouche (1922-2019) en el Centro Zayed de Abu Dhabi, capital de Emiratos Árabes Unidos, en el 2002, (se incluye la transcripción de ese extracto más abajo). LaRouche exhortó a la gente a considerar esta región que llamamos Oriente Medio como si la mirásemos desde el espacio, viéndola como la encrucijada natural que conecta Eurasia y África, pero que tiene una condición determinante: la falta de agua dulce.

Helga Zepp-LaRouche continuó con este tema en su discurso de apertura del primer panel, titulado "Crear las condiciones para el diálogo, la seguridad, la paz y el desarrollo en el Sudoeste de Asia". Insistió en que si el mundo quiere evitar la amenaza a corto plazo de la expansión de la guerra regional y potencialmente mundial, se requiere un "salto cognitivo" hacia un enfoque completamente diferente: es necesario considerar en su conjunto las cuestiones de la economía y seguridad entre las naciones.

Luego de analizar los peligros a los que se enfrenta la región (que se volvieron más intensos por las noticias que llegaron durante el segundo panel sobre la respuesta de Irán al ataque de Israel a su embajada en Damasco), Zepp-LaRouche se refirió al elefante en la sala: No solo hay escasez de agua en esta región, sino que las necesidades de un nivel de vida moderno no pueden satisfacerse con los recursos hídricos "naturales" existentes. Por lo tanto, es preciso encontrar soluciones: hay que recurrir al ingenio de la humanidad para aumentar los recursos existentes y proporcionar lo necesario para una sociedad humana floreciente y orientada al futuro.

Ella mencionó varios ejemplos en los que esto se ha utilizado en beneficio de la población, como recientemente en China, donde se han recuperado millones de hectáreas del desierto. Por el contrario, la mayor parte del Sudoeste de Asia se ha visto explícitamente excluida de esta oportunidad debido a intereses geopolíticos, que han considerado la región principalmente como un tablero de ajedrez estratégico en lugar de una zona en la que debería permitirse la existencia de sociedades humanas. Esto debe terminar de una vez por todas, señaló Zepp-LaRouche.

En su conclusión, ella citó un fragmento de la trilogía de Wallenstein, cuyo autor es Federico Schiller: "'Puesto que la guerra no pone fin a la guerra, entonces ¿de dónde vendrá la paz? Inspirar confianza al enemigo, ¡ese es el único camino hacia la paz!". Ante el abismo de lo que podría llegar a ser el fin de toda la vida en el planeta, estamos nosotros, la humanidad, la especie creadora; ¿podemos encontrar una solución para salir de este peligro? Pongamos pues el Plan Oasis sobre el tapete de todos los gobiernos del mundo".

Un debate vigoroso sobre la solución del conflicto 

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Foto: Instituto Schiller
Algunos de los ponentes del Panel 1 de la conferencia (de izquierda a derecha): Moderador, Dennis Speed (EU); Helga Zepp-LaRouche (Alemania); Donald Ramotar (Guyana); Connie Rahakundini Bakrie (Indonesia); Georgy Toloraya (Rusia); Pavel Shidlovsky (Bielorrusia); y embajadora Beryl Rose Sisulu (Sudáfrica).
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(de izquierda a derecha): Moderador, Dennis Speed (EU); Helga Zepp-LaRouche (Alemania); y embajadora Beryl Rose Sisulu (Sudáfrica).
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(de izquierda a derecha): Donald Ramotar (Guyana); Connie Rahakundini Bakrie (Indonesia); Georgy Toloraya (Rusia); y Pavel Shidlovsky (Bielorrusia).

La conferencia contó con la participación de varios representantes gubernamentales y expertos de alto nivel de todo el mundo. Hubo tres ponentes palestinos: el embajador de Palestina en Dinamarca, S.E. Prof. Dr. Manuel Hassassian, el embajador de Palestina ante la UNESCO, S.E. Mounir Anastas, y el médico, escritor y activista por la paz palestino Dr. Izzeldin Abuelaish. Otros representantes gubernamentales fueron la embajadora de Sudáfrica en México, S.E. Beryl Rose Sisulu; el encargado de negocios de Bielorrusia en Estados Unidos, S.E. Pavel Shidlovsky; y el primer secretario de Asuntos Humanitarios de la Misión de la Federación Rusa ante las Naciones Unidas en Nueva York, Ilya Andreev. 

El embajador Hassassian presentó un resumen de la historia de Palestina; destacó que la Declaración Balfour desencadenó un siglo de agresión y limpieza étnica sobre su pueblo. En efecto, esto ha significado que los palestinos están pagando el precio del Holocausto en Europa, una realidad que los mandatarios occidentales deciden convenientemente ignorar, a pesar de sus afirmaciones de preocupación por los "derechos humanos”. El Embajador Anastas se mostró de acuerdo con los comentarios del embajador Hassassian sobre la historia del conflicto actual y el carácter genocida de las acciones de Israel. Dijo también que la UNESCO ve el valor en el desarrollo de proyectos hídricos, y ha tenido un programa intergubernamental para el desarrollo de estos proyectos hídricos desde 1975.

Aunque ambos embajadores palestinos expresaron sus diferencias con el Plan Oasis como estrategia de paz, afirmando que no puede haber paz sin una solución política previa, manifestaron su apoyo al concepto como elemento importante para establecer una paz sostenible a largo plazo. El embajador Anastas dijo que el espíritu y la intención en los que se basa el plan, que haya un verdadero desarrollo económico y social, serán en última instancia los cimientos de la paz en toda la región, y el embajador Hassassian lo calificó de "ventana de oportunidad" para que los dos pueblos se aseguren un futuro común.

Helga Zepp-LaRouche retomó este tema más adelante en el debate; explicó que una política de desarrollo económico para todas las partes es, de hecho, una "condición previa" para cualquier plan de paz viable. Destacó la respuesta que dio Lyndon LaRouche a los Acuerdos de Oslo en la década de 1990, quien insistió en que había que, inmediatamente, poner las palas a trabajar en la tierra para que la perspectiva de desarrollo futuro de la región pudiera superar la agitación política del momento. Hubo un acuerdo de este tipo en Oslo, pero fue saboteado por el Banco Mundial, que impidió el financiamiento necesario. Ella puso énfasis en que debemos utilizar esta conferencia y el concepto del Plan Oasis para conseguir el apoyo de los gobiernos y otras instituciones a una conferencia global de emergencia sobre Oriente Medio. Una conferencia internacional de este tipo, que ponga sobre el tapete algo como el Plan Oasis y el ejemplo de la Paz de Westfalia que va de la mano, puede ser el antídoto para acabar, por fin, el ciclo de violencia y desesperación de esta región.

La Dra. Connie Rahakundini Bakrie, analista de estrategias y conferencista de Indonesia, aportó a este debate una historia abarcadora; se refirió a los 500 años de dominio musulmán bajo el imperio otomano, luego la Declaración Balfour, hasta la actualidad, y la limpieza étnica desde que se construyeron las fronteras de 1948 en la región de Transjordania. Se centró en la responsabilidad del imperio británico. Subrayó que Indonesia, como nación islámica destacada, tiene un importante papel que desempeñar para superar esta crisis.

Donald Ramotar, ex Presidente de Guyana, manifestó su apoyo al Plan Oasis, no sólo en lo que se refiere a la crisis del Sudoeste de Asia, sino porque es necesaria también una reflexión de este tipo para resolver la crisis mundial. Hizo hincapié en que "el mundo nunca ha estado tan cerca de la guerra nuclear", pero aún así existen posibilidades de escapar de la pobreza y la guerra global. La paz y el desarrollo son ambos necesarios, dijo; no se puede tener uno sin el otro.

El profesor Georgy Toloraya, director del Comité Nacional Ruso para la Investigación del BRICS, presentó un concepto arriesgado para resolver el desastre de Gaza. El BRICS, dijo, podría continuar, pero de manera positiva, la vieja idea del protectorado de Hong Kong, y el BRICS podría ‘alquilar’ la zona en cuestión durante 50-100 años, con Arabia Saudita y Egipto, como miembros del BRICS, en calidad de gestores, y el Nuevo Banco de Desarrollo del BRICS para organizar la infraestructura. Israel, sugirió, ya no tendría ningún papel.

Graham Fuller, ex vicepresidente del Consejo Nacional de Inteligencia de Estados Unidos, con muchos años de experiencia en la CIA en el mundo islámico, envió un mensaje pregrabado a la conferencia. Fuller se refirió al impacto negativo de "décadas de fea geopolítica" en la región, con operaciones colonialistas que se remontan a las Cruzadas, "que en realidad nunca cesaron".

Respaldo al Plan Oasis

Los funcionarios representantes de Sudáfrica, Bielorrusia y Rusia expresaron su apoyo al enfoque del Plan Oasis. S.E. Beryl Rose Sisulu, embajadora de la República de Sudáfrica en México, dijo que la experiencia de Sudáfrica, "subraya el vínculo intrínseco entre el desarrollo y la paz, reconociendo que la paz sostenible sólo puede florecer en sociedades donde se nutre el desarrollo y se fomenta el crecimiento inclusivo". Destacó que "el Plan Oasis despertará mucho interés" y puede ser "una herramienta para iniciar negociaciones de paz entre Palestina e Israel". La embajadora Sisulu también habló de cómo la historia del apartheid en Sudáfrica y su experiencia en la resolución de divisiones raciales y étnicas le confiere un papel importante no sólo para ayudar a Palestina hoy, sino al resto del mundo.

El encargado de negocios de Bielorrusia en Estados Unidos, S.E. Pavel Shidlovsky, calificó el Plan Oasis de "ambicioso, un beneficio para todos", que "entre más lo estudias más se crece en tí", y dijo que esperaba que otros se unieran. "Estoy totalmente de acuerdo con la afirmación de los organizadores de la Conferencia de que nos corresponde a nosotros garantizar que todas las vidas del mundo son sagradas, que el derecho internacional debe prevalecer para impedir el genocidio y que el desarrollo económico debe ser el motor para la paz. En Bielorrusia nos adherimos al mismo enfoque". Shidlovsky señaló a continuación la emergencia de un mundo multipolar en la actualidad, y elogió el creciente papel del BRICS, el Movimiento de Países No Alineados, la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) y el Sur Global en su conjunto. También señaló que la propia Bielorrusia es una importante encrucijada entre Europa y Asia, hecho que contribuye en gran medida a la economía del país.

El primer secretario de Asuntos Humanitarios de la Misión de Rusia ante la ONU, Ilya Andreev, declaró: "Apoyamos el mensaje principal, que implica la puesta en marcha del Plan Oasis a gran escala para abastecer de agua a la región, así como para las necesidades de regadío. Es precisamente este gran proyecto internacional de infraestructura el que podría servir de incentivo para las economías de Palestina, Siria, Yemen y otros países. Su puesta en marcha tendría sin duda un impacto positivo en la oferta de empleo a los jóvenes, incluidos los empleos calificados; en la creación de condiciones para el retorno de los refugiados; y en la estabilidad económica de toda la región. Se trata sin duda de una idea muy atractiva... Nos alegramos de que este trabajo esté en marcha... bajo los auspicios del Instituto Schiller".

No obstante, el Sr. Andreev subrayó que alcanzar un cese al fuego en este conflicto y detener la catástrofe humanitaria sigue siendo hoy la máxima prioridad.

La base científica y técnica para una solución

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Foto: Instituto Schiller
Jason Ross
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Foto: Instituto Schiller
Pierre Berthelot
El Panel 2, sobre los fundamentos físicos para el Plan Oasis, fue moderado por Stephan Ossenkopp (Alemania). Entre los ponentes de ese panel estuvieron Jason Ross (EU) y Pierre Berthelot (Francia).

El segundo panel de la conferencia, "El Plan Oasis, el fundamento físico para el desarrollo económico del Sudoeste de Asia", planteó claramente cómo podría lograrse una paz duradera mediante el uso de la tecnología y los métodos de ingeniería más avanzados para reverdecer los desiertos del Sudoeste de Asia. Stephan Ossenkopp, del Instituto Schiller de Alemania, actuó como moderador.

El ponente principal fue Jason Ross, Asesor Científico del Instituto Schiller, que comenzó con una cita de Albert Einstein: "El eterno misterio del mundo es su comprensibilidad". Desarrolló tres conceptos fundamentales que ayudaron a sentar las bases de lo que se volvió un cautivador diálogo del panel:

1) El ser humano, dotado del poder de la creatividad, es fundamentalmente bueno. Y por medio de la creatividad humana, tiene el poder de mejorar la naturaleza por medio del descubrimiento científico y el desarrollo de nuevas tecnologías. Citó el documento de Lyndon LaRouche de 1995 "¿Qué es Dios, que el hombre es a su imagen?”, donde LaRouche dice: “A cada persona le ha sido dado el potencial intelectual que ningún animal posee, el poder no sólo de imaginar estados de la naturaleza que nunca antes han existido en el universo, sino, bajo ciertas condiciones, de introducir de manera eficiente esas ideas en el universo en general”.

2) La ideología ecologista "verde" es fundamentalmente malvada, por su afirmación de que cualquier cosa que el hombre haga para transformar la naturaleza es intrínsecamente mala.

3) El Plan Oasis, como base de la paz mediante el desarrollo económico, tiene sus raíces conceptuales en el Tratado de Westfalia de 1648, que puso fin a la sangrienta Guerra de los Treinta Años en Europa. Ese tratado se elaboró para crear una paz duradera promoviendo el "beneficio del otro" y renunciando a toda clase de venganzas. Ross, que utilizó numerosas ilustraciones a lo largo de su discurso, mostró un mapa de cómo las disputas fronterizas en la Europa del siglo 17 eran mucho más complicadas que las de Palestina e Israel en la actualidad.

Entre los otros expertos del panel figuraron el Dr. Pierre Berthelot, Investigador asociado del IPSE, miembro de la Académie de l’Eau (Academia del Agua) y director de la revista Orients Stratégiques (Orientaciones Estratégicas); William DeOreo, hidrólogo, presidente de la empresa AquaCraft y partidario de la desalinización nuclear, con sede en Colorado, Estados Unidos; y el Dr. Kelvin Kemm, físico nuclear y ex presidente de la Corporación Sudafricana de Energía Nuclear. Todas sus presentaciones reflejaron el optimismo de que los problemas de esta región pueden resolverse con el lenguaje universal y el poder de la ciencia. Como dijo el Dr. Kemm: "A lo largo de muchos siglos, si hay un tema que ha trascendido los conflictos políticos, ha sido la ciencia".

Especialmente interesante fue la discusión sobre los reactores nucleares de vanguardia -pequeños reactores modulares (SMR) y reactores de sales fundidas basados en el torio, con la necesaria capacidad de generar energía, rentabilidad y flexibilidad para desalinizar eficazmente el agua de mar.

William DeOreo habló de las interesantes posibilidades que ofrece la desalinización de agua a gran escala para resolver la extrema escasez de agua en la región, a condición de que se disponga de cantidades abundantes de energía, una posibilidad totalmente factible con la energía nuclear. Habló de su propio trabajo en el Reino de Jordania, en donde hizo diseños para desalinizar el agua de mar del Golfo de Aqaba y transportarla hacia el norte. Dijo que se sentía frustrado porque había quienes querían que diseñara soluciones para el abastecimiento de agua que sólo se ajustaran a la austeridad del suministro de agua para la población. Él respondió:"¡No, no, no! Lo que realmente tenemos que hacer es aumentar el suministro, proporcionar a Jordania el agua que necesita para tener una sociedad avanzada".

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Foto: Instituto Schiller
William DeOreo
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Foto: Instituto Schiller
Kelvin Kemm
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Foto: Instituto Schiller
Ilya Andreev
Otros ponentes del Panel 2, de izquierda a derecha: William DeOreo (EU), Kelvin Kemm (Sudáfrica), e Ilya Andreev (Rusia).

Todos los participantes coincidieron en que no debe permitirse que todos estos problemas sean la semilla de conflictos actuales y futuros. El acto concluyó con un debate sincero sobre "¿A dónde vamos ahora? ¿Cómo ponemos en práctica estas ideas?".

Ross retomó el tema, e hizo hincapié en la cantidad de personas en todo el mundo que hoy están exigiendo un cese al fuego, ayuda humanitaria y que se trabaje para encontrar soluciones de fondo. Una medida esencial del éxito será lograr que un mayor número de estas personas comiencen a plantear: "¡Necesitamos el Plan Oasis! ¿Qué hacemos peleando entre nosotros? ¡Este debería ser el futuro de la región!". Al introducir cada vez más esto en el debate público, dotándolo de esta orientación de futuro, el terreno político puede cambiar drásticamente, haciendo posibles soluciones que de otro modo serían inalcanzables.

Kevin Gribbroek y Michael Billington contribuyeron con este artículo.

Lyndon LaRouche el 2 de  junio del 2002, en el Centro Zayed, en Abu Dhabi, Emiratos Árabes Unidos

El Oriente Medio como encrucijada estratégica

por Lyndon LaRouche

Lyndon LaRouche habló el 2 de junio del 2002 en el Centro Zayed de Coordinación y Seguimiento de Abu Dhabi, en la primera jornada de su conferencia de dos días sobre "El papel del petróleo y el gas en la política mundial".

(El discurso completo y el correspondiente debate están disponibles en la revista EIR, Vol. 29, nº 23, en inglés. [larouchepub. com/ pr_lar/2002/ 020602_zayed_speech.html].

(Y en español: analisis.pdf (larouchepub.com)).

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Foto: Cortesía del Centro Zayedr
Lyndon LaRouche habla en el Centro Zayed, Abu Dhabi, Emiratos Árabes Unidos, en el 2002.

El mundo ha llegado a una encrucijada en la historia moderna. De continuar el mundo en la senda escogida por mi gobierno [Estados Unidos] y algunos otros, la civilización se hundirá por una generación o más en una edad de las tinieblas planetaria comparable a la que asoló a Europa hace unos 750 años. No debemos pretender que ese peligro no exista. Pero también debemos comprometernos a la alternativa esperanzadora que los gobiernos sabios preferirán. Por lo tanto, hablaré con franqueza, pero también con optimismo, sobre una segunda encrucijada: el Oriente Medio… 

Pero no fue sólo el petróleo lo que definió la suerte de Oriente Medio. Desde principios de la historia de la civilización, muchísimo antes de descubrirse el petróleo, el Oriente Medio ha sido la encrucijada histórica de Eurasia y África juntas, como lo es hoy. Con o sin petróleo, la importancia estratégica histórica del Oriente Medio seguirá en pie... Sin embargo, como en todas las actuales cuestiones de relaciones internacionales, dada la desesperada situación en la que se encuentra el mundo hoy, no debemos ser tan ingenuos como para suponer que potencias que podrían ser grandes, o sencillamente poderosas, reaccionarán, por tanto, de manera cuerda ante los hechos estratégicos de la situación...  

Para empezar, enfóquense en un primer plano, como si fuera desde una estación espacial en órbita, el pasado y el presente ecológico de la biosfera de esta región del mundo. Veamos en nuestra imaginación el proceso histórico a largo plazo del deshielamiento del gran glaciar eurasiático en el intervalo de alrededor de  unos 19.000 años atrás, cuando los niveles de los océanos eran de unos 120 metros por debajo del [nivel] actual. Observen la evolución de la región del Mediterráneo en el milenio siguiente. Vean la fase posterior del gran desecamiento de las otrora ricas regiones del Sahara, el Golfo y Asia Central. El verlo desde la perspectiva de este panorama, tomado en distintos intervalos, nos recuerda de la manera más útil un hecho que ya conocíamos: que el factor estratégico más decisivo en la región del Oriente Medio hoy día, no es el petróleo, sino el agua dulce...

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