Internacional

Resumen electrónico de EIR, Vol.XXV, núm. 9
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LaRouche: ¡Ni un centavo para los estafadores!

El estadista y economista estadounidense Lyndon LaRouche fue entrevistado el 20 de septiembre de 2008 por el coordinador del LPAC (Comité de Acción Política Lyndon LaRouche) para el oeste de Estados Unidos, sobre cómo abordar el presente crac financiero. A continuación reproducimos una transcripción de esa entrevista.

Lyndon LaRouche: Para entender este proceso, hay que tomar en cuenta las siguientes consideraciones. La limpieza le toca ahora a Hank Paulson, el secretario del Tesoro, junto con [el presidente de la Reserva Federal] Ben Bernanke, a quien también se conoce como “el Helicóptero Ben”. Estos tipos —en especial el secretario del Tesoro— representan, por sus antecedentes, al menos en los últimos treinta y tantos años, a banqueros inversionistas. Lo que se vino abajo en las últimas semanas, es casi todo lo que da en llamarse la comunidad bancaria de inversiones. Esto es un muy mal augurio, porque si uno se remonta en la historia al siglo 14, que es la última vez que ocurrió algo como esto en la experiencia transatlántica moderna, eso representó la caída del sistema bancario lombardo a mediados de ese siglo. Los principales banqueros que causaron esto fueron los de la Casa de Bardi, y Bardi era uno de los bancos más importantes del sistema bancario lombardo en aquel tiempo. No resolver esa crisis entonces, con una reorganización por bancarrota, acarreó la caída de Europa, de toda Europa, en lo que se llamó la Nueva Era de Tinieblas, en la que la mitad de las parroquias del Continente desaparecieron en cosa de una generación, junto con una tercera parte de toda la población.

Ahora bien, quienes se vinieron abajo en Washington hoy, del modo más notorio, son los banqueros inversionistas que, en esencia, han repetido las mismas prácticas de los banqueros lombardos del siglo 14. Y estamos al borde de un derrumbe económico–financiero mundial, comparable a lo que pasó en Europa en la llamada Nueva Era de Tinieblas del siglo 14.

Y la cosa se pone más fea: lo que pasó es que tenemos un Presidente que no es famoso por su intelecto —eso es lo más amable que puedo decir sobre el tipo—, pero que ha nombrado a Hank Paulson y a otra gente de esa comunidad —la comunidad bancaria de inversiones, el equivalente moderno de los banqueros lombardos del siglo 14—, y les ha encomendado rescatar su sistema bancario, no el nuestro. Entre tanto, sólo para que la cosa se pusiera fea, en los últimos años derogamos la ley Glass–Steagall. Con la susodicha ley separamos la banca de la fantasía; y la fantasía es la banca de inversiones, en especial por estos días. Así que ahora a los bancos los están tomando o los están engullendo, con este Presidente y con Paulson, instituciones bancarias de inversión agonizantes o muertas que están desplomándose. De modo que estamos al borde de una edad oscura, si no cambiamos de orientación. El Presidente puso a Paulson y compañía en posición de salvar lo que queda de la comunidad bancaria inversionista. Es lo peor que uno puede hacer; poner a las zorras a cargo del gallinero.

Harley Schlanger: La Reserva Federal y el Tesoro se han dedicado a inyectar cerca de medio billón de dólares en el último par de semanas, vimos al Gobierno tomar a Fannie Mae y Freddie Mac, la bancarrota de Lehman, a Bank of America tragarse a Merrill Lynch, el denominado préstamo de enlace a AIG, pero usted dijo que este rescate, y ninguna suma de dinero, resolverán este problema. ¿Por qué?

LaRouche: Porque no hay bienestar en eso, no hay valor. Esto es pura especulación financiera. Son apuestas; es una casa de apuestas. ¿Dónde está tu protección? ¿Dónde está tu protección del bienestar? ¿Dónde tienes a la gente empleada fabricando cosas? ¿Qué le pasó al sector automotriz? ¿Qué pasó con todas las demás clases de industrias? ¿Qué pasa con la agricultura? ¿Qué clases de empleo hay? Es trabajo inventado. Así es exactamente como llegamos al momento crítico de la caída de la Casa de Bardi; precisamente con este método.

Lo que pasó es que el Rey de Inglaterra se fue endeudando con la Casa de Bardi para financiar guerras, como la guerra de Iraq en la que Estados Unidos se ha metido por cierto tiempo en este período. Entonces refinanció, refinanció y refinanció. Y un día ya no pudo pagar su deuda, porque querían embargar todas las tierras, todas las ovejas, el reino entero de Inglaterra. Entre tanto, la Casa de Bardi había venido haciendo lo mismo por toda Francia, y cada sector del sistema bancario lombardo de ese período había estado haciendo lo mimo, tal como hoy, como en Europa hoy, como en Estados Unidos hoy; exactamente el mismo procedimiento. Así que lo que hemos hecho es poner a la zorra a cargo del gallinero.

Un miembro del LYM personifica al demente secretario del Tesoro estadounidense Henry Paulson el 22 de septiembre, en las calles del distrito financiero de Los Ángeles. (Foto: EIRNS).

Veamos el otro lado del asunto. Tenemos dos candidatos presidenciales que andan sueltos. Uno, Obama, no tiene absolutamente ninguna comprensión de nada que tenga que ver con la economía; ninguna; menos que ninguna. McCain no es muy aguzado en materia económica, ni alega serlo. McCain al menos, como vimos en la última semana, tomó cierto consejo decente y adoptó una declaración de política contraria a lo que dijo Obama, que es, a diferencia de lo que Obama dijo, cuerda. Y el Presidente, quien es un idiota, es el principal partidario de estas cosas. Si no impedimos que este Presidente loco continúe esta política zafada, y si no sacamos a las zorras del gallinero y recurrimos a un procedimiento de reorganización por bancarrota normal, si no acudimos a Rusia, China, India y otros países para llegar a un acuerdo de emergencia sobre divisas internacionales y estabilización financiera, este planeta va hacia una edad oscura. ¡El pueblo estadounidense se rebelará!

Schlanger: Tanto Paulson como el presidente Bush han dicho que no hay ninguna alternativa a este rescate que no sea un derrumbe. ¿Cómo detenemos esto? ¿Qué recurso tiene el pueblo estadounidense?

LaRouche: Tú acabas de señalar que cuando llegue el momento y la hora de saldar cuentas, y este presidente no esté en funciones y el país esté totalmente quebrado, y alguna gente reclame que son dueños de cosas, en ese momento el pueblo estadounidense se rebelará, junto con otras naciones. Y van a agarrar a estos tipos, quienes les hicieron esto, y dirán: “Éstos son un montón de criminales, y todo lo que tienen está ahora confiscado porque era producto de robo”. De hecho, todo lo que se ha hecho al cerrar industrias, saquearlas y demás, en nuestro país, hasta ahora, ha sido puro robo. Esto es en realidad, en un sentido moral, criminal, y lo más probable es que un tribunal que vea esto en retrospectiva estará de acuerdo en que mucho del alboroto que se ha hecho sobre el grandioso sistema financiero no ha sido otra cosa que pura ratería criminal.

Schlanger: ¿Espera que el Congreso se oponga?

LaRouche: La oposición no vendrá tanto del Congreso. El Congreso ya se va; se va del pueblo como un regalo de despedida para el pueblo estadounidense, a fin de eludir su responsabilidad en esta situación. Lo que hay que hacer es tomar una serie de medidas que he prescrito, pero, por otra parte, tenemos que actuar según el principio jurídico que solíamos tener: la ley Glass–Steagall. Lo que tenemos que hacer ahora es ir de inmediato y tomar a todos los bancos que son reales, bancos autorizados, estatales y federales, de los que dependen las comunidades, y someter lo que propuse el año pasado como la ley de Protección a los Bancos y Propietarios de Vivienda. No podemos tener embargos en masa contra nuestros ciudadanos. No podemos permitir que se cierren los bancos que son esenciales para la comunidad. De manera que tenemos que separar la parte de la banca que es real, de esta banca de dinero chueco que se ha estado engullendo a los bancos verdaderos.

Así que iremos con todos estos bancos grandes que están en aprietos. Sencillamente tenemos que decir: “Sometemos esto a un procedimiento, tenemos una emergencia”. Toda la parte de esos bancos que representa una toma de los intereses que representan esta clase de estafas bancarias lombardas esa parte se congela. La otra parte del banco, que son los depósitos reales, las cosas reales, se protege. Entonces tenemos que tener una nueva ley para entrar y ordenarlos. Tomaremos a los bancos como tales, a los bancos reales, los bancos autorizados, los salvaremos, los someteremos a una protección federal por bancarrota, y que sigan funcionando; tomaremos la parte chueca, los residuos del sistema bancario de inversiones, todo el cual está prácticamente arrasado Está arrasado, no vale nada, pero lo congelamos y ordenamos esto mediante un procedimiento de bancarrota, no con algún simple procedimiento arbitrario, sino que lo ponemos a un lado, en una categoría especial hasta que podamos regresar a limpiar el batidero. Pero, en este momento, tenemos que parar los embargos; tenemos que salvar los hogares, las comunidades, tenemos que mantener a los bancos legítimos, aunque estén quebrados, con las puertas abiertas y funcionando. Tenemos que proteger los verdaderos activos de los ciudadanos, los depósitos y demás; no tenemos que proteger ni un centavo de las acreencias de los bancos de inversión.

Schlanger: Ayer el presidente ruso [Dimitri] Medvedev declaró que los rusos están listos para ayudar en esta crisis. Usted de inmediato hizo un llamado al presidente Bush para que lo contactara a fin de empezar esta deliberación. ¿Qué debiera suceder entre Estados Unidos y Rusia en este momento?

LaRouche: Bueno, si el Presidente tiene algo de cerebro, y no estoy seguro que no tenga nada, pero pueda que tenga alguna gente que puede presionarlo para hacerlo, para que diga que vamos a negociar con Rusia directamente ahora, de inmediato, como una deliberación de emergencia, para que cuatro naciones —Estados Unidos, Rusia, China e India, que son las naciones más grandes de este planeta en cuanto a poder y demás— asuman el liderazgo con una medida provisional, invitando entonces a otras naciones a participar para congelar el valor relativo de las monedas y demás, y tomar medidas que equivalen a una reorganización internacional de protección por bancarrota de todo el sistema mundial. Eso puede ser si Estados Unidos, Rusia, China e India se ponen de acuerdo; puedo asegurarte: Japón estará de acuerdo, Corea aceptará y así sucesivamente, y muchas otras naciones. Y Europa tendrá que aceptar; tal vez los británicos no, pero Europa tendrá que aceptar.

Así, con esa condición, podemos negociar para salir de este desastre. Pero si nada más nos sentamos ahí y dejamos que Hank Paulson siga con su rutina de circo, y esperamos a que el humo se despeje, no tendremos un Estados Unidos, y quizás no tengamos una elección. Uno tiene que darse cuenta de que el paso de estos acontecimientos es tal, que no hay garantía de que lleguemos a noviembre como una nación intacta; podemos tener una desintegración financiera total de este sistema, en la que no podamos entablar una elección presidencial. Ésa es la clase de realidad que enfrentamos ahora.

Que el Congreso regrese a Washington

Schlanger: Aparte de lo que usted y el Movimiento de Juventudes Larouchistas están haciendo, ¿de dónde cree que puede surgir el liderazgo que emprenderá esta lucha en Estados Unidos?

LaRouche: Bueno, tenemos banqueros, que son banqueros serios. Como dije, tenemos, del lado republicano, la política que McCain ha presentado como suya; no creo que él la haya redactado, pero sí la adoptó. Esa política es sensible. Eso es un comienzo; eso es un punto de referencia; podemos empezar con eso. Podemos hacer que algunos congresistas y otros empiecen a formar una coalición. Tal vez saquemos a algunos demócratas de su locura y los hagamos cooperar en esto. Entonces tendremos que llamar de emergencia al Congreso a que regrese a Washington y se ponga en acción, y que haga las cosas en la dirección que he señalado. Y gente clave del Congreso entiende que esto es sólo que de modo muy cobarde. Félix Rohatyn y George Soros, un par de ladrones, ejercen demasiado poder sobre el Partido Demócrata, y también sobre el Republicano, pero sobre el Demócrata en particular. Si sacamos al Partido Demócrata del poder de estos ladrones, entonces quizás los demócratas, o al menos muchos de ellos, regresarán a sus cabales. También tenemos algunos republicanos que se muestran sensibles; tal vez juntos podamos empezar a poner algún orden.

Schlanger: ¿Qué les diría a los estadounidenses, en este momento, que tienen que hacer si quieren salvar su futuro, y el de sus hijos y nietos?

LaRouche: El problema es que no tienen ningún liderazgo verdadero, un liderazgo nacional. Uno tiene que crear el liderazgo nacional. Yo soy parte de eso, y hay otra gente que de buena gana se me unirá en crear una suerte de junta de influencia para ayudar a dirigir este proceso. Hay muchas personas por ahí que tienen confianza. No son gente que necesariamente dará un paso al frente y actuará como un presidente y demás, pero tienen confianza. Entre gente como ésa, podemos crear un consenso, y con mucha ventaja en cuanto a obtener el reconocimiento internacional. En esas condiciones, podemos luchar para salir de este lío.