Irán sostiene diálogo con los `otros Estados Unidos'


Amelia Robinson (segunda desde la derecha), conversa con el director de protocolo de IRIB, el doctor Abbas Eftejarim (izq.), el teleanfitrión Alí Dorostkay y Muriel Mirak-Weissbach.

Si Iraq es el primer blanco en la lista de enemigos del presidente George W. Bush, no cabe duda de que el segundo es la República Islámica del Irán. Círculos informados en Teherán consideran que, tan pronto los Estados Unidos arremetan contra Irak (probablemente en septiembre), Israel atacará a Irán. El objetivo de preferencia sería la central nuclear de Bushehr, que Irán está construyendo con ayuda de Rusia.

A fines de junio, tras el discurso de Bush sobre el Oriente Medio (ver pág. 14) —en que dio la luz verde para que Ariel Sharon elimine a Yasser Arafat, presidente de la Autoridad Palestina, desatando la guerra por toda la región—, se hizo muy pública y prominente en Israel la discusión sobre la necesidad de aplastar a Irán. El diario israelí Ha'aretz, en su edición del 29 de junio, informó que "durante su último viaje a Washington, el primer ministro Ariel Sharon predijo que Irán será potencia nuclear para el 2005, y seguirá tratando de obtener la bomba aunque el régimen sea reemplazado". Según el mismo artículo, "un Irán con armas nucleares se considera la principal amenaza estratégica contra Israel, porque pondría fin a su presunto monopolio [de armas nucleares] en la región. Muchos elementos en Israel creen que cualquier cosa es válida, incluida la fuerza, para evitar que Teherán adquiera capacidades bélicas nucleares".

Se informa que el Consejo de Seguridad Nacional israelí está preparando un estudio sobre la política de Israel hacia Irán. Cualquier duda de que la política israelí contra Irán se está gestando en coordinación con Washington desapareció con la combinación de Ephraim Halevy, director de la Mossad, el servicio secreto israelí, y Nicholas Burns, embajador estadounidense ante la OTAN, en la reunión del Consejo del Atlántico Norte, de la OTAN, el pasado 26 de junio en Bruselas (ver EIR del 5 de julio).

Si Iraq es atacado, se desatará una completa desestabilización regional. Irán ha dado a conocer que en tales condiciones no se quedaría cruzada de brazos. El pasado 1 de julio un portavoz de la Cancillería iraní, Hamid-Reza Asefi, declaró que "Irán se opone firmemente a cualquier ataque contra cualquier país, especialmente Irak, encaminado a cambiar un gobierno o régimen vigente". Semejante ataque, denunció, "constituiría una violación absoluta de los acuerdos internacionales, y no contribuye en nada a calmar las crisis".

Diálogo, no guerra

En la situación sumamente tensa creada por estas declaraciones, en efecto, de una próxima guerra, un mensaje diametralmente opuesto fue comunicado a Irán por una representante de los "otros Estados Unidos", Amelia Boynton Robinson, veterana líder del movimiento de derechos civiles, y vicepresidente del Instituto Schiller en su país. En la semana del 20 al 26 de junio, la señora Robinson visitó Irán a invitación de la IRIB, radio y teledifusora oficial de la República Islámica de Irán, acompañada por Muriel Mirak-Weissbach, del consejo editorial de EIR. Ambas fueron entrevistadas varias veces por la televisión nacional iraní en varios programas, incluido uno de los más populares formatos de diálogo-entrevista, así como en la radio nacional. El 25 de junio la señora Robinson celebró una rueda de prensa con miembros de la Asociación de Redactores Islámicos, con asistencia de 20 personas. También concedió entrevistas a diarios en idioma farsi, tales como Jamei Jami y otros. Cuando le preguntaron, durante una de estas entrevistas, cuál era el objeto de su visita, contestó: "Diálogo. La única forma en que podemos superar las diferencias es mediante el diálogo".

La señora Robinson fue recibida por Mohammad Honardoost, vicepresidente de comunicaciones y relaciones internacionales de IRIB; el doctor Hossein M.M. Sadeghi, decano de la Facultad de Ciencias Judiciales y Servicios Administrativos; Zahra Shojaie, asesora presidencial de asuntos de la mujer y directora del Centro de Participación Femenina, y por las parlamentarias Rezazade Shiraz y Mosavari Manesh.

El mensaje comunicado por la señora Robinson fue muy directo: La postura agresiva adoptada por Washington contra Irán, entre otras naciones, es una extensión hacia la política internacional del mismo racismo por el que fueron perseguidos los afroamericanos en los Estados Unidos, hasta que fue aprobada la histórica ley de derechos civiles en 1965. Para derrotar las maquinaciones de los intereses angloamericanos que amenazan con la guerra, recalcó, las naciones deben unirse, así como en los tiempos de la lucha por los derechos civiles se unieron estadounidenses blancos y negros y gentes de todo el mundo, en apoyo a las demandas que hacía el movimiento encabezado por el doctor Martin Luther King. Ella recalcó que el doctor King luchaba, no por los derechos de la población de orígenes africanos, ni por los derechos civiles estrechamente entendidos, sino por los derechos humanos de todos los pueblos, para todos los tiempos. Tras la muerte de King, dijo Robinson, Lyndon LaRouche enarbola nuevamente su lucha, cuyo programa de reforma monetaria y reconstrucción económica ofrece una salida al problema subyacente causante del actual peligro de guerra: el desplome precipitado de todo el sistema económico mundial.

La señora Robinson y su esposo lucharon por el derecho al voto y por los objetivos del movimiento de los derechos civiles desde 35 años antes de que el doctor King llegara, invitado por ellos, a Selma, Alabama. Cuando King llegó a su ciudad, el 2 de enero de 1965, le relató Robinson a los funcionarios y periodistas iraníes, "la gente oyó que era `comunista'; eso es dividir para vencer, lo que el sistema siempre hace. Dividieron a los indígenas, dividieron a los negros, y ahora están dividiendo al mundo. `No se metan con él', les decían; `él los va a meter en problemas' ". La señora Robinson entregó su casa y su oficina a King y a sus colaboradores, y así surgió su colaboración.[FIGURE 1]

Para explicar cómo fue aprobada por fin la ley de los derechos civiles, de 1964, y la ley del derecho al voto, de 1965, los estadounidenses de raza blanca tuvieron que pasar por una transformación, dijo la señora Robinson. "Desde 1965 y en medio de esa lucha, la lucha no era por los negros, sino por la justicia. En la lucha no eran sólo negros los que luchaban, sino blancos, y gente de todas las nacionalidades, y eso era porque ellos mismos habían experimentado un cambio en su corazón. No despertaron una mañana diciendo `yo soy racista'; eso es algo que aprendieron. Así pues, de la misma manera que una persona con conciencia del mal se da cuenta de que tiene que hacer el bien, ellos tenían que purgar de su conciencia aquello que habían aprendido, y lo que veían en derredor, y se dieron cuenta, como les dijo el doctor King, de que no se puede juzgar a la gente por el color de su piel, sino por el contenido de su carácter".

"El doctor King tenía un programa para cambiar el mundo", le dijo la Sra. Robinson a un periodista; "y no era posible cambiarlo a menos que se cambiara el corazón de las personas". La religión, dijo, juega un gran papel en ese proceso: "Por eso es que hay gente que se afilia a ciertas religiones o abrazan alguna fe, porque se dan cuenta de que es una pauta, que la Biblia es una pauta, y según la Biblia podemos hacer un Paraíso aquí en la Tierra. Porque si no se puede librar la conciencia de los males que tal vez se nos ocurran, y del odio. . . no nos va a servir de nada, porque ni el dinero nos puede curar la conciencia".

Sus interlocutores le pidieron a la heroína estadounidense de los derechos civiles explicar el poder del famoso discurso "Tengo un sueño", del doctor King, y dijo: "Es porque era un hombre que no se quedaba en las palabras. . . hablaba del corazón, al parecer aun mejor que los predicadores y todos aquellos que hablan de religión". King podía cambiar los corazones por el poder del amor, dijo la señora Robinson, y por su disposición de sacrificio por la libertad. "Y eso era lo que el doctor King quería enseñarle al mundo, que existe una cosa que se llama amor, y que viene de arriba, y que si acogemos el amor acogemos a Dios, y si acogemos a Dios podemos tener un Paraíso aquí en la Tierra". Añadió: "Aunque el doctor King ya murió, aún viven los sermones que predicó, sus objetivos. Y Lyndon LaRouche, que recogió las piezas rotas del movimiento del doctor King, lo está impulsando en el plano internacional, con objetivos tanto políticos como económicos".

Cómo cambiar a los Estados Unidos

El tema de vida o muerte para todos los iraníes con quienes habló la señora Robinson es cómo defender su nación del ataque inminente. Ante todo procuran entender porqué hace lo que hace el gobierno de los Estados Unidos, no sólo contra Irán, sino en otras partes del mundo. Es así como se prestó mucha atención durante esta gira al análisis de Lyndon LaRouche de los ataques del 11 de septiembre de 2001 en Washington y Nueva York. Ese mismo día LaRouche había dicho que se trataba de un ataque estratégico encubierto, un intento de golpe de Estado perpetrado por un elemento descarriado de los medios militares y de seguridad estadounidenses, para arrastrar al gobierno de Bush a un choque de civilizaciones.

Varios periodistas iraníes volvieron a ese tema en sus entrevistas con la señora Robinson y la señora Mirak-Weissbach, quien completó el concepto, destacando que la crisis del desplome financiero y monetario actual es lo que ha llevado a la oligarquía financiera responsable de esos ataques, a tratar de mantener su poder político por la pura fuerza militar. Los entrevistadores preguntaron por las[FIGURE 2] detenciones de árabes y musulmanes en los Estados Unidos tras el ataque del 11 de septiembre: ¿acaso no se trata de violaciones de los derechos civiles, los derechos humanos y la Constitución de los Estados Unidos? La única respuesta que podía darse era afirmativa. La explicación de las medidas emprendidas bajo el procurador general estadounidense John Ashcroft ilustró cómo, en nombre de la "seguridad patria", se está montando todo un aparato represivo de estado policial. El hecho de que el gobierno no ha declarado la guerra a nadie desmiente el fraude de los "prisioneros de guerra", y la designación de "combatientes enemigos", usada para someter a ciudadanos estadounidenses a detención militar sin pruebas judiciales, evidencia un grosero desprecio a la ley.

Otro caso descarado de violación de los derechos humanos que suscitaron las preguntas de la prensa fue el de LaRouche y sus colaboradores, desde su fraudulento enjuiciamiento y encarcelamiento en 1989, hasta sucesos más recientes, que la señora Robinson detalló. En la campaña electoral de 2000, por ejemplo, los votos que LaRouche obtuvo le fueron robados, y se le negó a sus delegados una legítima representación, mediante operaciones ilegales llavadas a cabo por el corrupto liderato del Partido Demócrata. El hecho de que la Corte Suprema le acordó al Partido Demócrata el derecho de desautorizar a los votantes por LaRouche, dijo Robinson, significa que ha tirado a la basura la ley del derecho al voto, de 1965, por la que tanto lucharon ella y sus correligionarios.

Un caso obvio que preocupaba a los entrevistadores fue el brutal trato de los palestinos a manos del gobierno de Sharon en Israel. Una de las preguntas que le hacían a las visitantes era: ¿cómo pueden decir los Estados Unidos que combaten el terrorismo, cuando apoyan el terrorismo de Estado por parte de Israel? Los periodistas se sorprendieron con la respuesta de la señora Robinson: "¿Sabe? ¡Nuestro presidente es como un niño! Él dice cualquier cosa que salga. Salga lo que salga. Y si él no dice algo estúpido, le hace caso a alguien que sí lo diga. Los terroristas están ahí mismo, en los Estados Unidos. Y si Osama bin Laden es terrorista, es porque nosotros lo hicimos así, porque lo educamos, le dimos dinero, le dijimos que queríamos que destruyera a la Unión Soviética. . . Y luego [después del 11 de septiembre] dimos la vuelta y dijimos: `Es Bin laden; son los musulmanes' No presten atención a todo eso. Es puro pretexto, por razones económicas".

¿Qué es la cultura islámica?


La veterana del movimiento de los derechos civiles de los EU, Amelia Boynton Robinson (de negro), y Muriel Mirak-Weissbach de EIR, visitan Isfahan, la "Florencia de Irán", acompañadas por dos de sus anfitriones iraníes.

Aunque Amelia Robinson ha sostenido un diálogo ecuménico con el islam mediante discursos y reuniones en las mezquitas de los Estados Unidos, esta fue su primera gira política a un país islámico. Sus anfitriones del IRIB hicieron un esfuerzo especial por darle a la dirigente de los derechos civiles estadounidenses un vistazo de algunos de los máximos logros de la cultura islámica, con una breve visita a Isfahan, ciudad levantada por la dinastía Safawí en el siglo 17, conocida como la "Florencia de Irán" y vinculada como ciudad hermana a esa ciudad del Renacimiento italiano. Isfahan, construida por el sha Abbas, tiene una multitud de magníficos ejemplos de arquitectura islámica, entre ellos el puente Sihoseh Pol, de 330 metros de largo, y los puentes Juur y Charjup, construidos como galerías de doble nivel de un lado a otro del río. Están también el pabellón Qapu, magnífica estructura de cinco pisos, del mismo período, con un salón de música construido de acuerdo a una comprensión muy avanzada de la acústica; y el Palacio de los Cuarenta Pilares (Chehel Sotun), cuyas paredes están adornadas con hermosas pinturas de los encuentros diplomáticos entre los dinastas safawíes y dignatarios indios y turkmenistanos.

El cenit de tales visitas era entonces, como hoy, pasar por el vasto bazar al complejo de madrassas (escuelas) y mezquitas conocido como el Meidahi Imam (Naqshi-Jahan) y la mezquita del imán, decorada en magníficos baldosines de cerámica multicolor. El último edificio visitado fue la mezquita Sheikh Lotfollah, construida en el mismo estilo. La señora Robinson comentó cómo en los Estados Unidos aquellas personas que están tan dispuestas a condenar al "islam" como la cultura del terrorismo, no saben absolutamente nada sobre la gran cultura construida por el islam. Instó a sus anfitriones a defender su cultura de cualquier injerencia externa, y a nunca ceder en los fundamentos de su identidad. Ante los ataques y amenazas de la oligarquía angloamericana, les recordó, Irán debe permanecer firme, sin abandonar jamás su independencia, su soberanía y especialmente su cultura.

No obstante el aumento de las hostilidades contra Irán, la respuesta de los líderes de ese país ha sido muy variada. Desde luego que, tras la formulación de Bush sobre el "eje del mal", todo el país, sin importar las diferencias políticas, rechazó tal acusación con espíritu de unidad. Y tras la provocación de Washington cobró prestancia en Irán una línea dura en contra de cualquier acercamiento o contacto con los Estados Unidos. Por un tiempo los que proponían mejores relaciones con ese país tuvieron que quedarse callados.

Mas, pese a la creciente estridencia de las voces hostiles en Washington, hay indicios de que Irán no desea aceptar la perspectiva de una relación permanente de adversarios. El ex presidente iraní y actual director del Consejo de Expediencia, el ayatola Ali Ajbar Hashemi Rafsanjani, en las oraciones del viernes 21 de junio en Teherán pronunció un discurso en el que afirmó que "si los Estados Unidos abandonan su bravuconería y su política imperialista, la República Islámica del Irán está dispuesta a cooperar con ese país". Las declaraciones de Rafsanjani nunca se hubieran hecho públicas si no las hubiera aprobado y apoyado, en últimas, el ayatola Jamenei, líder supremo de la Revolución Islámica. Ello indica que aun de parte de los conservadores permanece abierta la opción de mejorar las relaciones, pero sólo en las condiciones que quiere Irán.

Otro indicio de esta voluntad por parte de ambas corrientes políticas en Irán, de buscar el diálogo con "los otros Estados Unidos" puede verse en la atención prestada a las ideas de Lyndon LaRouche. La de la señora Robinson es la segunda visita que realizan este año colaboradores de LaRouche a ese país. En marzo habían ido la señora Mirak-Weissbach y su esposo, Michael Weissbach, invitados por el Instituto de Estudios Políticos e Internacionales, para participar en una conferencia auspiciada por ese organismo iraní sobre la situación estratégica en Asia y el Golfo Pérsico tras los ataques del 11 de septiembre de 2001. Por esas fechas el análisis de LaRouche de esa situación fue motivo de titulares de prensa en Irán, con motivo de que lo citara en un discurso el ex presidente Rafsanjani.