México repudia las reformas del FMI


Manta desplegada por el MJL y los CLI en una marcha contra la reforma
energética en la ciudad de Monterrey, el 27 de noviembre de 2003.

por Rubén Cota Meza

Con una votación de 251 votos contra 234, la Cámara de Diputados del Congreso mexicano derrotó el 11 de diciembre de 2003 la propuesta de "reforma fiscal" del Gobierno de Vicente Fox. El proceso que llevó a esta cerrada votación produjo una nueva composición política en el país, en la que las fuerzas nacionalistas y patrióticas, que desde hace más de dos décadas estaban políticamente derrotadas y en retirada, dieron un paso al frente. Y lo que es más, la victoria mexicana le propinó un duro golpe estratégico a la ofensiva del gallinazi vicepresidente estadounidense Dick Cheney —y a la oligarquía financiera internacional que le acompaña— para privatizar el sector energético mexicano, imponer una austeridad brutal que garantice el pago irrestricto de la deuda externa del país, y aniquilar al propio Estado nacional, imponiendo así su anhelada globalización imperial.

México le dijo "no" a Cheney y al Fondo Monetario Internacional (FMI), como lo hizo Rusia, a su manera, en las últimas elecciones a la Duma (ver pág. 28). Lyndon LaRouche y su Movimiento de Juventudes Larouchistas (MJL) desempeñaron un papel destacado en este proceso, movilizando a la población y a las instituciones mexicanas contra las "reformas estructurales" de Wall Street, como lo ejemplifica una manta del MJL desplegada en una de las múltiples manifestaciones en las que participaron: "LaRouche, aliado de México contra Cheney y el FMI".

La propuesta de "reforma fiscal" impulsada por el Gobierno de Fox, el PAN y poco más de 70 diputados del Partido Revolucionario Institucional (PRI) encabezados por Elba "Esthérica" Gordillo —hasta entonces coordinadora de la fracción parlamentaria del PRI—, proponía gravar el consumo de alimentos y medicinas, reducir las prestaciones laborales y establecer un nuevo impuesto, cuyo efecto sería un aumento en los precios de los productos de primera necesidad. La propuesta pretendía convertir el gasto familiar de más de 70 millones de mexicanos empobrecidos en el presupuesto federal del 2004, al tiempo que privilegiaba el pago de la deuda a la banca internacional y favorecía, con reducciones de impuestos, a las empresas trasnacionales y sus pocos socios mexicanos que se han favorecido con la política de privatizaciones y apertura a la inversión extranjera de las últimas dos décadas.

Éste es el enésimo fracaso del panista Vicente Fox en su intento por lograr la aprobación de las "reformas estructurales" —la fiscal, la laboral y la energética— exigidas por los intereses financieros internacionales que ayudaron a elevarlo a la Presidencia. Hace meses, el Wall Street Journal ya le había exigido a Fox que recurriera a "la política sucia" para doblegar la resistencia de sus opositores. Pero ahora, ni eso funcionó. El diario Financial Times, vocero de la City de Londres, calificó la derrota de "golpe devastador" en la primera plana de su edición del 13 de diciembre, con una gran foto de un Vicente Fox deprimido y abatido, y admite que el resultado significa "el fin de toda esperanza de reformas estructurales" en los tres años que le restan de gobierno. Citando a un analista mexicano, el Financial Times dice que "este es el fin del proceso de reforma", y se queja de que está empujándose a México "al pasado, y a una visión nacionalista y populista".


Miembros del MJL durante la manifestación en Monterrey, México

"Esto no es populismo", refutó el precandidato presidencial estadounidense Lyndon LaRouche al conocer los detalles, tanto de la votación como de la reacción del Financial Times. "Aquéllos que llaman a esto 'populismo', en realidad están culturalmente lisiados, o mentalmente subdesarrollados. Cheney representa el populismo. Lo que sucedió en México es una derrota al populismo; el patriotismo volvió a derrotar al populismo. No hay duda de eso ahora". Para LaRouche, los partidarios del populismo neoconservador de derecha, como el recién fallecido director del Wall Street Journal, Robert Bartley, sufrieron "una segunda muerte en México este jueves".

Por su parte, el MJL distribuyó de forma sistemática, en las semanas previas a la votación, una declaración titulada "Reconstruyamos a México, ¡con energía!" en distintas ciudades del país y particularmente en el Congreso. Los planteamientos de LaRouche a favor de remplazar al quebrado sistema monetario–financiero mundial con su propuesta de un Nuevo Bretton Woods, irrumpieron en las "megamarchas" del 27 de noviembre de 2003, que se realizaron por todo el país en contra de la privatización de la industria eléctrica; en particular con la participación del MJL y los Comités Laborales Iberoamericanos (CLI) en las movilizaciones realizadas en Monterrey, Sonora y la Ciudad de México.

Alianza con el diablo

Presionado por "los mercados" de la oligarquía financiera internacional, el presidente Vicente Fox se puso al frente de una auténtica cruzada de maniobras políticas para imponer las mentadas "reformas" que los acreedores le exigen. Fox ha arremetido contra los que se oponen en la Cámara de Diputados a obedecer a "intereses de grupo" políticos, por no acceder a entregar a la población atada de pies y manos a la voracidad de las fuerzas depredadoras del "mercado". En su distorsionado sentido de la realidad, Fox amenazó con vetar cualquier otra ley del presupuesto que "provoque distorsiones en la economía y reduzca la competitividad". En su desesperación, y empleando las gesticulaciones teatrales con las que pretende compensar su incompetencia intelectual y política, Fox prometió "no dormir" hasta la medianoche del 31 de diciembre —que era el plazo legal para aprobar la ley de ingresos y egresos del 2004—, y hacer "alianzas hasta con el diablo", con tal de lograr la "reforma" que se le exige desde el extranjero.

Sin embargo, Vicente Fox ya tenía una "alianza con el diablo", desde el momento en que se alió con la Gordillo. Ella, quien fuera depuesta de su cargo de coordinadora de la fracción del PRI en la Cámara de Diputados, en medio de una rebelión de la mayoría de los diputados que comandaba, también es secretaria general del PRI y dirigente, hasta ahora omnipotente, del poderoso Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE). En meses pasados, a la Gordillo se le abrió una investigación judicial por su presunta autoría intelectual en el caso de múltiples asesinatos de líderes magisteriales que se oponían a su cacicazgo; pero las acusasiones no prosperaron.

La Gordillo le debe su poder político al ex presidente Carlos Salinas de Gortari (1988–1994), quien, como primer acto de gobierno, en enero de 1989, encarceló injustamente al líder sindical petrolero Joaquín Hernández Galicia por oponerse a la privatización de la empresa petrolera estatal PEMEX. Bajo amenaza de recibir el mismo tratamiento, el entonces líder del sindicato de maestros renunció, con lo que se invistió a la Gordillo del poder político que hoy ostenta.

Estas acciones de Salinas aterrorizaron y sometieron al PRI, que en los últimos doce años toleró y adoptó políticas contrarias a su tradición histórica, incluyendo la aprobación del infame Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (TLCAN). Este proceso de desmantelamiento del PRI culminó con la entrega del poder al PAN. Cabe recordar que este partido político es un enemigo histórico de la nación mexicana, heredero de los enemigos de Benito Juárez que se prestaron a la instauración del patético "imperio" de Maximiliano de Habsburgo en México, y que aglutinó en su seno a las fuerzas sinarquistas aliadas del fascismo europeo de los 1920 y 1940

Pero hoy, después de tres años de gobierno del PAN, y de su desvergonzada alianza con Gordillo, empieza a resurgir la corriente histórica de fuerzas políticas identificadas con el bienestar general de la población, característica de la Revolución y la Constitución mexicanas.

Sin embargo, la reacción "instintiva" de estas fuerzas nacionalistas es, hasta ahora, sólo defensiva. Esto se muestra en la propuesta alternativa de ley del presupuesto que se debate actualmente en la Cámara de Diputados, orientada sólo a hacer más "eficiente" la recaudación fiscal, reduciendo la evasión en el pago de impuestos y los "privilegios" de los funcionarios públicos. Para nada se toca la raíz de la catástrofe económica nacional: la bancarrota del sistema financiero internacional, origen de la deuda ilegítima que pesa sobre la economía física de México. Tampoco plantean una alternativa programática viable para la reconstrucción económica del país, con energía, que es es la tarea que el MJL se ha echado a cuestas.


El Movimiento de Juventudes Larouchistas en México desplegando
una enorme manta durante la marcha contra la reforma energética en
la ciudad de Monterrey. (27 de noviembre de 2003)