Exigen ver informe secreto sobre
el 11 de septiembre

Roma (EIRNS)—Un grupo de 16 senadores italianos de diferentes partidos, encabezado por Oskar Peterlini, firmó y le hizo llegar el 19 de mayo una interrogazione parlamentare (averiguación parlamentaria) al primer ministro Silvio Berlusconi, exigiéndole que informe al Parlamento y a la nación del contenido del memorando que le enviaron el presidente estadounidense George Bush y su vicepresidente Dick Cheney, y que se presume contiene pruebas de quién cometió los atentados terroristas del 11 de septiembre en Estados Unidos, y por qué.

A la mayoría de los gobiernos que recibieron dicho memorando les pareció convincente, incluso al italiano, el cual se sumó a la guerra global de Bush contra el Terrorismo. Desde entonces, el mundo ha sido testigo de las múltiples mentiras de Washington en muchos asuntos cruciales que se usaron para justificar la guerra contra Iraq y otras decisiones políticas y militares. Italia envió tropas a Iraq porque la información recibida de Washington se presentó y aceptó como verdadera.

Los firmantes representan a los partidos de oposición Democratici di Sinistra (DS), Margherita, Verdi, Autonomie–SuedTyroler Volkspartei, Comunisti Italiani. También firmaron tres importantes senadores de la Unione Democratica Cristiana (UDC, del gobierno de coalición), un miembro de la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, el presidente de la Comisión del Trabajo y un miembro de la Comisión de Defensa.

En la redacción de la averiguación parlamentaria participó Paolo Raimondi, presidente del Movimento Solidarieta, que es el nombre con el que se conoce la organización de Lyndon LaRouche en Italia.

A continuación reproducimos el texto de la averiguación parlamentaria, de la cual se le solicitó a Berlusconi una respuesta por escrito.


Al presidente del Consejo de Ministros:

Considerando que:

El horrible ataque terrorista del 11 de septiembre contra las Torres Gemelas de Nueva York y los cuarteles generales del Pentágono en Washington implicaron un cambio político y estratégico fundamental en la vida de todas las naciones. Algunos grupos estadounidenses a los que se conoce como los "neoconservadores" encabezados por Dick Cheney, Paul Wolfowitz, Richard Perle y otros, quienes también tienen conexiones en Europa y a nivel internacional, de inmediato instaron a una movilización en el marco de un "choque de civilizaciones". Entre tanto, el Gobierno de Bush y Cheney declaró una "guerra global al terrorismo", que habría de efectuarse mediante guerras preventivas contra Iraq y otros "Estados forajidos" que dizque apoyan el terrorismo. Para alinear a sus aliados, Washington le envió a todos sus gobiernos documentación sobre el 11 de septiembre, [y éstos] de inmediato la guardaron en secreto. En base a estos elementos, el Gobierno italiano también se sumó a la guerra global contra el terrorismo y apoyó la invasión estadounidense de Iraq.

Un año después de la intervención militar, el fracaso de la pacificación de Iraq y la expansión del terrorismo internacional han empeorado de forma impresionante la seguridad internacional. [...]

Como está saliendo a relucir ahora, el Gobierno estadounidense guardó silencio por casi un año sobre las dimensiones de los actos de tortura perpetrados en cárceles iraquíes contra prisioneros, hombres, mujeres, líderes religiosos, muchos de los cuales murieron por esta causa. La Comisión del Congreso estadounidense sobre el 11 de septiembre, presidido por el republicano Tom Kean y el demócrata Lee Hamilton, empezó a trabajar desde abril de 2004, tratando de deslindar la verdad y las responsabilidades tras el brutal y criminal acto terrorista, porque las familias de las víctimas, organizaciones de defensa de los derechos humanos y civiles, y también sectores políticos y militares, no están satisfechos con las explicaciones oficiales ofrecidas. Hasta ahora, se han detectado graves elementos de inacción y negligencia en el proceder de Cheney y el procurador general estadounidense John Ashcroft...

Preguntamos:

Si no ha llegado el momento de informarle Al Parlamento y a la nación de la documentación sobre el 11 de septiembre entregada por el Gobierno estadounidense y, por tanto, de levantar el secreto sobre la información recibida.