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Resumen electrónico de EIR, Vol.XXIII, núm. 16

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Internacional

 

El Gobierno francés quiere acallar a candidato presidencial Cheminade

Jacques Cheminade, dirigente del movimiento larouchista en Francia, se ha ganado el odio de la oligarquía financiera. (Foto: Helen Möller/EIRNS).

 

El Gobierno francés pretende acallar al colaborador de Lyndon LaRouche, Jaques Cheminade, quien contiende por la Presidencia de Francia en las elecciones de 2007, según dio a conocer el comité de campaña del candidato en un comunicado de prensa emitido hoy en esta ciudad. El mismo, cuyo original en francés puede encontrarse en cheminade2007.com, reza:

Mediante un interdicto fechado el 31 de julio de 2006, el señor Balgo Bin Harish, un alguacil judicial, ordenó el secuestro de la cuenta bancaria número 410701774736 del señor Cheminade en la Crédit Coopératif de París. Ésa es la cuenta que el señor Cheminade tenía la intención de usar para canalizar los fondos para su campaña en las elecciones presidenciales de Francia del 2007. Así que, aunque la cuenta de su campaña presidencial misma no fue incautada —lo cual no podían hacer, ya que está a nombre de su comité de finanzas—, cerraron la cuenta destinada a nutrir la cuenta de la campaña presidencial.

El Tesoro Público en efecto exige que el señor Cheminade pague 171.525,46 euros, en rembolso del dinero que le adelantó el Estado durante las elecciones de 1995, 1 millón de francos más costes.[1]

En esas elecciones, aunque el señor Cheminade fue el candidato que menos gastó (4,7 millones de francos, a diferencia de los 91 millones de francos que gastó el señor Balladur, los 89 millones que gastó el señor Jospin y los 120 millones que gastó el señor Chirac, según las cifras oficiales), el Consejo Constitucional encabezado por Roland Dumas rechazó las cuentas que rindió su comité de campaña en un dictamen emitido el 11 de octubre de 1995.

A raíz de ese dictamen el Estado demandó el rembolso del millón de francos que se le adelantaron a Cheminade, e impuso un embargo preventivo contra el apartamento de dos habitaciones donde residía éste, como cobro. En varias ocasiones desde el 6 de agosto de 1996 hasta el 10 de noviembre de 1998, se incautaron las cuentas bancarias del señor Cheminade.

Sin embargo, desde noviembre de 1998 hasta la fecha el Estado francés no había tomado ninguna medida. La presente iniciativa por parte del Tesoro Público, que reactiva la estrategia de hostigamiento, amerita dos observaciones:

1) Ocurre en momentos en que el señor Cheminade es el único candidato en atacar el que varios grupos financieros oligárquicos estén apoderándose de la vida económica de Francia. La Bolsa de Valores de Nueva York se ha hecho de Euronext, Mittal Steel de Arcelor, Suez de GDF, y se han llevado a cabo varias otras privatizaciones “dirigidas”. El señor Cheminade ataca especialmente el papel desempeñado por el señor Félix Rohatyn, ex embajador de los Estados Unidos en Francia, por el grupo Lazard Frères, y por otros bancos de inversión transnacionales (Merrill Lynch, Goldman Sachs, Morgan Stanley, Citigroup, JP Morgan, etc.) en el desmantelamiento de los intereses de Francia. El señor Cheminade también atacó el modo en que las señoras Clara Gaymard[2] y Anne Lauvergeon[3] manejaron sus respectivas carreras, y en particular, cómo la señora Lauvergeon puso al señor Spencer Abraham, ex secretario de Energía de los Estados Unidos y un neoconservador declarado que forma parte de la Sociedad Federalista, al frente de la subsidiaria estadounidense de Areva.

El Movimiento de Juventudes Larouchistas y Jacques Cheminade participan en una marcha contra la guerra de Iraq, en París, el 15 de febrero de 2003. Los jóvenes larouchistas tienen como una de sus armas políticas más poderosas el arte clásico, como la esgrimen incluso en sus despliegues organizativos nocturnos leyendo a Rabelais en las calles de Francia. (Fotos: EIRNS).

2) La decisión que tomó el Consejo Constitucional en 1995, en la cual se fundamentan los presentes procesos judiciales, carecía de sustento legal y fue por motivos políticos. Al señor Cheminade lo acusaron de obtener demasiados préstamos de personas individuales mucho después de las elecciones. Esos préstamos se concedieron sin interés, lo cual el Consejo Constitucional interpretó como una intención encubierta de darle una contribución a la campaña, por lo que calificó los préstamos de contribuciones que excedían los límites que se le permitía contribuir a una persona individual. Esta extraña interpretación jurídica, armada para cumplir un propósito específico, llevó en efecto al señor Cheminade a la ruina por un “simple error”. De hecho, la Comisión Nacional de Cuentas de Campaña y Financiamiento Político (CNCCFP), encargada desde entonces de verificar las cuentas de las campañas presidenciales, juzgó, por el contrario, que los préstamos de las personas individuales a los partidos políticos deben hacerse sin el cobro de intereses. Entiéndase como uno pueda, o más bien, uno lo entiende muy bien.

Es claro que el señor Cheminade es considerado un buscapleitos. No hay ninguna razón para que el Estado francés lo acose, ya que es notorio que al menos otros dos candidatos en esas elecciones presidenciales fueron beneficiados por la complacencia del señor Dumas, el entonces presidente del Consejo Constitucional, y de sus colegas.

El pretender doce años después (1995–2006) bloquear la cuenta presidencial de un hombre con escasos recursos financieros, es actuar como un Fouché de pacotilla e indigno de una república.

Cabe notar que el Conseil Supérieur de l’Audiovisuel (Consejo Audiovisual Superior) reconoció, en un comunicado emitido el 24 de abril de 1995, que el señor Cheminade no había sido tratado de manera equitativa en cuanto al tiempo para difundir sus ideas por televisión (45 minutos, a diferencia de 1 hora y 25 minutos para los otros candidatos), y que la Comisión Nacional de Fiscalización de Campañas señaló, en carta fechada el 20 de abril de 1998), que ciertos programas no habían respetado “el trato equilibrado en la presentación de los candidatos, sus comentarios y declaraciones” respecto al señor Cheminade.

Por tanto, es claro que a él se le está sometiendo a una nueva campaña de hostigamiento por sus declaraciones y ataques sin ambagues contra las medidas encaminadas a desmantelar los recursos del Estado nacional francés. De allí que interesarse en este caso no sólo significa defender una causa justa, sino también las libertades públicas, y un modo concreto de lograr acceso a la libertad de expresión en un Estado de Derecho.

En cualquier caso, siempre mandan a los alguaciles en el verano. El alguacil previo vino a la casa del señor Cheminade el 26 de julio de 1996, y el segundo, el de hoy, decretó su interdicto el 31 de julio de 2006. Han pasado diez años, pero los métodos de acallar a un “buscapleitos” siguen siendo los mismos.


[1]En las elecciones presidenciales francesas, tan pronto se acepta una candidatura, el Estado le adelanta el equivalente a 1 millón de francos de antes a cada candidato para que incie su campaña. Este millón es considerado parte de los gastos totales de campaña a ser rembolsados por el Estado, si éste certifica las cuentas de dicha campaña.
[2]Clara Gaymard–Lejeune fue hasta hace poco, cuando aceptó la presidencia de la General Electric de Francia, presidenta de la Agencia Francesa de Inversiones Internacionales (AFII). El señor Cheminade ha atacado el conflicto de intereses y la naturaleza traidora que representan tales cambios de puestos.
[3]Anne Lauvergeon es la presidenta de Areva, la compañía estatal francesa productora de reactores nucleares. Lauvergeon fue por años la “serpa” de Mitterand y luego, antes de integrarse a Areva, pasó unos cuantos años en la Lazard Frères de París.