Economía






Resumen electrónico de EIR, Vol.XXIII, núm. 19

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Editorial

El parteaguas de las elecciones en EU

En la invitación a su próxima videoconferencia internacionl, que está programada para transmitirse por internet el 31 de octubre desde Berlín, Alemania, y Washington, Estados Unidos, Lyndon LaRouche se concentra en las decisivas elecciones intermedias estadounidenses del 7 de noviembre. A como se perfilan, en medio del estallido financiero en marcha, un inminente bombardeo aéreo inmediato del Gobierno de Cheney y Bush contra Irán, y la ola de malestar entre la mayoría empobrecida de la población estadounidense contra el gobierno, estas elecciones serán un parteaguas en la historia mundial.

En respuesta a preguntas de interlocutores chinos sobre la importancia de estas elecciones, LaRouche las ubicó en su perspectiva más amplia:

“Estados Unidos de América está atrapado en una vorágine político–económica. El ataque a las Torres Gemelas del edificio de la Autoridad Portuaria en la Ciudad de Nueva York golpeó a la población de EUA con cierto efecto, del modo que había declarado públicamente mis temores a principios de ese año: mi temor de que la combinación de la depresión económica que había azotado el año anterior y la incompetencia intrínseca de George W. Bush hijo para gobernar, creara una situación en la que debemos esperar un acontecimiento comparable al incendio del Reichstag de Alemania a manos de Hermann Göring en febrero de 1933. . . Sin duda Bush, el títere de Cheney, estuvo cerca de adjudicarse poderes dictatoriales durante los sucesos acaecidos la tarde que siguió al ataque. Sin embargo, nunca alcanzaron poderes dictatoriales reales, pero las consecuencias políticas del incidente en todo el sistema político han acercado a EU a la posibilidad de que se establezca una dictadura, incluso antes de las venideras elecciones generales intermedias de noviembre.

“El incidente del 11 de septiembre de 2001 le ha infligido cierta debilidad percibida a la autoridad de la Constitución estadounidense. No obstante, uno de los factores que eleva el riesgo de que se dé un golpe de Estado, de pe a pa, en EU, es el desplome de la confianza de la población y del sistema político en el Gobierno de Bush y Cheney. Esta pérdida de confianza en el gobierno inclina cada vez más a Cheney y sus amos entre las redes de George P. Shultz a tomar medidas desesperadas prematuras. No sería de sorprender que Cheney emprendiera un ataque aéreo de meses contra Irán antes de las elecciones.

“Entre tanto, el derrumbe general del actual sistema monetario–financiero mundial embiste. La burbuja especulativa internacional de los bienes raíces que creó el ex presidente de la Reserva Federal estadounidense Alan Greenspan, está más que a punto de reventar. El colapso de esa burbuja hipotecaria bastaría para surtir sobre el actual sistema monetario mundial el mismo efecto que tuvo el de la casa bancaria lombarda de Bardi en precipitar a la Europa del siglo 14 en la Nueva Era de Tinieblas.

“La situación mundial presente es como un estado de guerra. La existencia de la guerra es cierta, y los factores principales que determinarán la victoria o la derrota en general se conocen, pero el desenlace preciso sigue siendo incierto. En semejante situación, uno tiene que pensar como un Franklin Roosevelt o como cualquier otro gran comandante en tiempos de guerra”.

LaRouche continuó: “Como les he advertido a mis amigos y demás en la cúpula del Partido Demócrata de EU, y también a otros, el futuro inmediato de la política le pertenece a la causa del 80% de los ciudadanos estadounidenses de menores ingresos. En la pauta de los resultados de las elecciones primarias demócratas hasta ahora, la tendencia del voto es una preferencia por los candidatos contrarios a Bush y por los que son sensibles a las preocupaciones del elector del 80% de las familias de menores ingresos. Las sacudidas económicas y otros golpes políticos a la población están sucediéndose a un ritmo acelerado. Dadas las incertidumbres inherentes que veo con claridad como experto en el proceso político, a menos que triunfe lo que yo propongo, la situación para la humanidad entera no será alentadora. Sin embargo, como comandante, tengo que librar la batalla que se me ofrece, la cual tengo que atender. Eso es lo mejor que cualquiera puede hacer en estos instantes. Calculo que nuestras posibilidades de éxito son buenas, pero nadie puede garantizarlo en este momento.”